| El llamado Acuerdo de Guaymuras que aparece como el documento que solucionarìa el conflicto surgido en Honduras a raíz del golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya,no soluciona el problema de fondo que es el derecho de todo pueblo a darse el tipo de gobierno que estime más conveniente. |
O, dicho en otras palabras,el acuerdo soslaya el reconocimiento del derecho de autodeterminación de los pueblos en el punto en que señala que no se convocará a una asamblea constituyente y reafirma la vigencia de los llamados artículos pétreos de la constitución de 1982,dictada bajo un régimen dictatorial.
Esos artículos resguardan intereses económicos de los grupos empresariales hondureños y transnacionales,vinculados a ex presidentes de la república. Este punto,junto a aquel que señala que debe conformarse un gabinete de unidad nacional, sin que el acuerdo contemple claramente la restitución en el cargo del Presidente Zelaya,son claros indicadores de que aún cuando Zelaya regrese a la presidencia no podrá encabezar un gobierno realmente democrático porque tampoco podrá designar a su gabinete.
La pregunta entonces es por qué el presidente suscribió el acuerdo y la respuesta se encuentra en el gran movimiento popular que demanda democracia de a de veras y que se ha mantenido en las calles durante estos cuatro meses.El Frente Nacional de Resistencia,que anunció que mantendrá su boicot a las elecciones del 29 de noviembre hasta que Zelaya sea restituido en el cargo, es el hecho político más importante ocurrido en Honduras desde el término de las dictaduras militares.
Por primera vez surge una alternativa a los partidos tradicionales, el Nacional y el Liberal.El congreso no está obligado,salvo por los acuerdos que puedan existir bajo la mesa,a restablecer a Zelaya como presidente.Y más allá de ese hecho,el mandatario tiene ahora dos opciones,intentar recuperar a su partido,el liberal,o encabezar al movimiento creado a raíz de su destitución.
Eso lo saben los grupos de poder interno y los de poder externo, como también lo saben el gobierno estadunidense y las empresas transnacionales, sobre todo las petroleras que hoy tienen la certeza que en ese pequeño y pobre país centroamericano hay mucho petróleo,ese fue uno de los motivos reales del golpe de Estado del 28 de junio.
Y en ese contexto,el acuerdo de Guaymuras busca bajar la tensión y solucionarle un problema de imagen al gobierno estadunidense,cuyos diplomáticos y funcionarios de inteligencia estuvieron en la gestación del golpe,gobierno que luego adoptó una actitud de aparente no intervención y que finalmente terminó interviniendo para que se llegara a este acuerdo porque necesita que se levanten las sanciones que los organismos internacionales le han impuesto a Honduras para que la base militar estadunidense situada en ese país pueda operar libremente junto a las bases militares del país del norte en Colombia y a las que se instalarán en Panamá.
Aunque el plan de control militar de América Latina viene desde la administración Bush,Obama lo ha mantenido porque,si quisiera,tampoco lo podría cambiar.Son otras instancias las que deciden cuáles son las prioridades y los intereses estratégicos de Estados Unidos.
El desafío para Honduras y América Latina sigue vigente,consolidar y ampliar la democracia sin tutelajes indeseables.
