{mxc}Aumentará la productividad, los empresarios pagarán mejores salarios y los indigentes desaparecerán…….Las palabras de Piñera suenan como música en mis oídos. La única forma rápida y segura para hacer desaparecer a los indigentes y crear empleo por decisión del Gobierno, es aumentando la inversión y el gasto públicos, pero el género nuevo, mágico, brujo, y que nunca acierta, llamado “los economistas”, insiste en que no se puede romper con la regla estructural, que ya está bueno de tanto gasto, que hay que disminuir el gasto fiscal.
Incluso nuestro héroe nacional ya cree que hay que parar de gastar. Tampoco se pueden traer más dólares de los ahorrados en el exterior, porque baja su precio acá y los exportadores reclaman. Al inefable De Gregorio le sigue preocupando la inflación. Sin financiamiento no se puede hacer el Mapocho navegable ni construir puentes ni caminos. Además el Estado, por mandato constitucional, no puede crear empresas.
Con la flexibilidad laboral, Piñera podría lograr que por un puesto donde se paga $100.000, el empresario contratara cuatro personas por $25.000, pero eso no es compatible con que los empresarios paguen buenos sueldos. Así tampoco disminuye la pobreza, ni se aumenta la productividad a 1,5%. La mano de obra barata tiene baja productividad. En general en Chile así es la oferta de trabajo, porque somos muy mal educados.
Los grandes empresarios trabajan con altas productividades, porque han tecnificado enormemente sus actividades. Por ello generan poco empleo y no están dispuestos a crearlo artificialmente. Los afectados por la actual crisis han emprendido procesos de reconversión y racionalización para enfrentarla sin disminuir sus utilidades. Como lo ha reiterado Milton Friedman, la responsabilidad de una compañía es satisfacer las necesidades de sus accionistas y la primera es obtener el máximo de utilidades.
Cuando Piñera comience su tarea de generar un millón de empleos tendrá que convencer a estos empresarios a que diminuyan sus utilidades contratando gente que no necesiten y a los que tendrán que pagarles bien. Es difícil imaginar cómo lo logrará prometiendo además un PIB de 4,5% en 2010. Estas empresas, que aportan casi el 80% del PIB sólo aumentarán el empleo en el caso de alzas significativas de la demanda externa y nada indica que eso ocurra en el corto plazo. Los “economistas” plantean que los próximos años el mundo se caracterizará por alzas y bajas en los precios de los productos que se transan internacionalmente. Ello indica que ninguna gran empresa se arriesgará contratando grandes cantidades de técnicos y profesionales ante el primer aumento de la demanda.
Las PYME, que generan el 80% del empleo, han quebrado en grandes cantidades no sólo por la disminución de la demanda, sino por la ausencia de créditos. Piñera tendrá que convencer a los bancos para que se arriesguen a prestarles, porque la regla estructural no le permite desarrollar una política masiva de financiamiento desde el Bancoestado. Aumentar la demanda a estas empresas sólo será “tarea del mercado”.
Un aumento de sólo un 4% en el Gasto Público tampoco le permite ampliar el subsidio al empleo de los trabajadores más vulnerables y dar una protección social efectiva, “ya que la actual no existe”, asegura el candidato. Sólo parece posible crear un millón de empleos en el Estado, ya que ofrece ampliar el Sistema de Alta Dirección Pública, pero tampoco se quiere que éste crezca.
No entiendo nada, pero confío en que Piñera ha traído la magia a la política chilena.
Con la flexibilidad laboral, Piñera podría lograr que por un puesto donde se paga $100.000, el empresario contratara cuatro personas por $25.000, pero eso no es compatible con que los empresarios paguen buenos sueldos. Así tampoco disminuye la pobreza, ni se aumenta la productividad a 1,5%. La mano de obra barata tiene baja productividad. En general en Chile así es la oferta de trabajo, porque somos muy mal educados.
Los grandes empresarios trabajan con altas productividades, porque han tecnificado enormemente sus actividades. Por ello generan poco empleo y no están dispuestos a crearlo artificialmente. Los afectados por la actual crisis han emprendido procesos de reconversión y racionalización para enfrentarla sin disminuir sus utilidades. Como lo ha reiterado Milton Friedman, la responsabilidad de una compañía es satisfacer las necesidades de sus accionistas y la primera es obtener el máximo de utilidades.
Cuando Piñera comience su tarea de generar un millón de empleos tendrá que convencer a estos empresarios a que diminuyan sus utilidades contratando gente que no necesiten y a los que tendrán que pagarles bien. Es difícil imaginar cómo lo logrará prometiendo además un PIB de 4,5% en 2010. Estas empresas, que aportan casi el 80% del PIB sólo aumentarán el empleo en el caso de alzas significativas de la demanda externa y nada indica que eso ocurra en el corto plazo. Los “economistas” plantean que los próximos años el mundo se caracterizará por alzas y bajas en los precios de los productos que se transan internacionalmente. Ello indica que ninguna gran empresa se arriesgará contratando grandes cantidades de técnicos y profesionales ante el primer aumento de la demanda.
Las PYME, que generan el 80% del empleo, han quebrado en grandes cantidades no sólo por la disminución de la demanda, sino por la ausencia de créditos. Piñera tendrá que convencer a los bancos para que se arriesguen a prestarles, porque la regla estructural no le permite desarrollar una política masiva de financiamiento desde el Bancoestado. Aumentar la demanda a estas empresas sólo será “tarea del mercado”.
Un aumento de sólo un 4% en el Gasto Público tampoco le permite ampliar el subsidio al empleo de los trabajadores más vulnerables y dar una protección social efectiva, “ya que la actual no existe”, asegura el candidato. Sólo parece posible crear un millón de empleos en el Estado, ya que ofrece ampliar el Sistema de Alta Dirección Pública, pero tampoco se quiere que éste crezca.
No entiendo nada, pero confío en que Piñera ha traído la magia a la política chilena.
