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Agosto 19, 2026

El dinero, único dios verdadero

{mxc}En el periodismo dos frases suelen revelar más intenciones que un libro de análisis de contenido de trescientas páginas. El Mercurio del 23 de junio inesperadamente publica una muy buena noticia: “Corte Suprema anula permiso ambiental de central eléctrica clave en la V Región”, titula el diario, refiriéndose a la región de Valparaíso. (Chile debe ser el único país del mundo al cual una dictadura cívico militar le adjudicó números como nombre a sus diversas regiones). 

Pero a lo que íbamos, la síntesis, las dos frases reveladoras. Sobre el titular citado, se lee: “Crece la judicialización de los proyectos energéticos”.
 
Este ante título, como se dice en la jerga periodística, nos deja claro desde el principio de la lectura qué es lo importante para este diario en el caso a que se refiere esta noticia, y, por desgracia, nos remite también a lo que sabemos que este importante medio de difusión aporta cada día a través de sus páginas a la convivencia nacional: lo prioritario son los proyectos de inversión y la acumulación de dinero a como dé lugar.
 
Protesta, porque eso es la frase del antetítulo, una protesta. ¿Cuál es el motivo de la molestia? El hecho extraordinario de que un conjunto de ciudadanos han ganado un juicio muy importante defendiendo su medioambiente ante una de las empresas eléctricas más grandes del país.
 
Cómo puede este miserable periódico plantear su queja ante la judicialización, cuando está en juego nada menos que la salud y en definitiva la vida de una comunidad debido a un proyecto de inversión contaminante y además gestionado violando la ley.
 
La Corte Suprema dice en su sentencia, aceptando el recurso presentado por el Consejo Ecológico de Quintero y Puchuncaví en contra de la central termoeléctrica carbonífera Campache de AS Gener:

“La eliminación ilegal de un uso de suelo para áreas verdes en una localidad afectada por la alta emisión de contaminantes provoca un menoscabo evidente al entorno en que viven los recurrentes, vulnerando su derecho constitucional a vivir en un medio ambiente libre de contaminación”.

Es decir, la Comisión Regional del Medio Ambiente de Valparaíso le dio el visto bueno medioambiental al proyecto de la central, a realizarse en terrenos que el plan regulador de la comuna de Puchuncaví contempla como áreas verdes.  

El Mercurio en su información resalta que el proyecto estará detenido hasta que haya una modificación al plan regulador comunal. Le importa un bledo el derecho de la población a un medio ambiente sano, las áreas verdes y la salud, sabiendo, como lo señala el fallo de la Suprema, que la zona afectada es ya una de las más contaminadas históricamente en Chile debido a la presencia de la Termoeléctrica de Ventanas.

Decano le llaman a aquel diario en este país sin norte que adora el dinero y el poder. Dice el diccionario que decano es el “Miembro más antiguo de una comunidad”, o una “Persona que con título de tal es nombrada para presidir una corporación o una facultad universitaria, aunque no sea el miembro más antiguo”. La palabra decano va pues junto a la palabra dignidad. En Chile muchos lo ignoran, otros lo saben y han hecho del cinismo su bandera.

Mientras tanto, el vocero de AS Gener, se lamenta diciendo que el proyecto “fue tramitado en base a la institucionalidad chilena”.

Precisamente, la institucionalidad chilena que debiera resguardar el medio ambiente, aprueba proyectos que lo perjudican profundamente, muchas veces sin remedio.

¿Qué dirá ahora la Corema de Valparaíso, que aprobó el estudio medioambiental de un proyecto altamente contaminante a construirse en áreas vedes comunales? ¿Enfrentarán alguna responsabilidad o posible sanción sus integrantes?

La Corte Suprema ha sentenciado que han violado gravemente la ley.

Al metalero mercurio le duele el ejercicio del derecho por parte de las comunidades en defensa de su calidad de vida en un medio ambiente sano.

Nosotros esperamos que el triunfo del Consejo Ecológico de Quintero y Puchuncaví, anime y motive la acción de tantas comunidades de Chile que se ven avasalladas por proyectos de inversión que desprecian la vida al adorar el dinero, único dios verdadero, como canta Joaquín, el andaluz.