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Agosto 18, 2026

Residencia de los pobres

He seguido con mucha atención los acontecimientos de la patria. Las lágrimas de mi pueblo tienen  más de 20 años. En Chile falta la humildad política. Los presidentes que han pasado por la Moneda han dejado calamidades; los que están por irse, pues lo mismo.

 Cierto que el asunto habitacional es uno de los miles y miles de problemas del pobre del terruño. La tragedia de hoy es un asunto programado.

No todo se puede firmar pero todo se puede prometer. Una promesa no es una firma. “Debemos entender que la trampa se encuentra en los que más andan prometiendo”.  He leído tantas cosas de los chilenos en el interior y, también he escuchado tantas promesas de la señora Bachelet en el exterior.

Se sabe que los parlamentarios entregaron a la Jefa de Estado la solución  para que firme el decreto de ley en favor de los deudores. Sabemos que nunca los firmará. Cierto que soñar no cuesta nada. La señora presidenta soñaba con ser la mejor de todas y de todos. Si la Jefa de Estado hubiese sido  la “Juana de Arco”  ella pasaba a la historia de Chile; pero en la realidad a la señora presidenta la está quemando su propio pueblo.

Tuvo voluntad en sus visiones pero no tuvo el coraje de hacerlas realidad.  Todos sabemos que ella no se manda sola. Obedece a grupos, a sectores, a Pedro Juan y Diego.  No estoy para defender a la señora presidenta, pero si condeno las leyes que hacen de un presidente un maniquí.

La señora se irá pero, el Chile queda. Los problemas son como semillas porque crecen como plantas lloronas.  No es sencillo vivir en un país de las mil maravillas porque todo es privado. No se impone la libertad, se reprime. Manifestar es el derecho de todos los ciudadanos del mundo; morir bajo una represión cruel es la otra medalla de la moneda.

En fin, andamos cansados de tantas condenas. Los culpables serán los mismos, no cambia nada. Hoy la señora Bachelet y sus sombras; mañana otros y otros mientras nosotros, expertos en promover decretos y leyes, seguiremos secando lágrimas de pueblo.

La sociedad chilena tiene la enfermedad del rico; más tiene más llora. Cierto, unos tienen pobrezas, los otros, el comando de la miseria humana.

Falta decencia en la política chilena. Falta cultura de política porque lo de hoy es simplemente un dividendo constitucional que exige un pago de Chile, un pozo de sangre y un muerto por cada manifestación.

Hablar de problema político  y social pues ya nos estamos comportando como los gobernadores chilenos. Debemos, creo yo, ser más aterrizados. La patria necesita gobernadores que sientan profundamente el problema de Chile. No transformar un voto en dividendo.

Chile debe cambiar rumbo.

No creo que la concertación pase de curso. Mañana será otro día, cierto, pero esperamos que se firmen las cosas y no todo quede en promesas.
 

Godosky