Creo que el error analítico fundamental de Peña es su tratamiento abstracto de los temas, desde una lógica puramente formal, le traiciona su metafísica especulativa en esta columna y en otras como aquella en que se refirió la institucionalidad política de Cuba.
Con relación a Marco da una serie de apreciaciones personales bastante críticas, pero que como toda subjetividad tienen absoluto derecho a ser formuladas. Pero hay una entre ellas que merece algún comentario, señala que el diputados socialista es más “quejoso que rebelde”, comentario abstracto en referencia a una persona que a los dos meses de edad era preso político, a los cuatro exiliado, con su padre muerto por una dictadura feroz, con su tío Edgardo desaparecido y muy probablemente muerto en la operación Cóndor, adoptado a los dos años de edad por otro exiliado, con su abuelo paterno en Dawson y el materno en la prisión y luego en el exilio. Conozco a Marco y nunca le he visto mostrando sus cicatrices humanas como bandera, más que como un quejoso, lo he visto como un tipo optimista y alegre de la vida.
Respecto de Carlos Ominami el colega Peña señala como argumento:
“El senador Ominami no puede dar como razón de sus preferencias públicas sus sentimientos privados… ¿Qué diríamos de un juez que a la hora de dictar sentencia prevaricara a favor de su hijo y nos pidiera entendiéramos que, después de todo, se trataba de su hijo? ¿O del profesor que alterara las calificaciones de su retoño con el argumento de que el cariño puede más que la imparcialidad? ¿De un entrenador que prefiriera a su hijo explicando a la hinchada que, después de todo, es su descendiente? ¿Del árbitro de una licitación que prefiriera la oferta de su hijo, en razón de que es su hijo?´.
Con toda razón diríamos que el juez prevaricador, el profesor parcial, el entrenador fraudulento y el árbitro tramposo, no han entendido los deberes que se le confiaron”.
Es lamentable que Peña, tan buen abogado como es, olvide que la mayoría de las situaciones que el señala no llegan a producirse pues la ley es sabia e impide que un juez lo sea de un hijo, o que pueda un padre resolver sobre una licitación en la que interviene un hijo. Y esas situaciones las prohíbe la ley precisamente porque sabe que lo natural y por ende racional es; que la primera lealtad que tenemos los seres humanos y no los autómatas de la política es con nuestra familia. Quienes actúan habitualmente poniendo la política por sobre la naturaleza humana no son los que más dignifican esta actividad.
El Ministro Velasco puso la vida de su hija por delante de los rigores del derecho administrativo al usar helicópteros del estado para salvarla y yo le felicito, quiero autoridades que sientan y no fríos operadores del poder, aunque claro está, tiene el deber de pagar los gastos ocasionados.
El entonces presidente Eduardo Frei rescató a Pinochet de Londres, en circunstancias que es de público conocimiento que su padre fue asesinado por la dictadura de este y muy probablemente por ordenes directas del mismo, actuó el ahora candidato Frei a partir de las exigencias de la política y muy probablemente en cumplimiento de acuerdos repugnantes que aún se mantienen en secreto. Si un presidente de la república es capaz de olvidar el crimen de su propio padre por los avatares de la política, que garantías puede dar a un ciudadano común y corriente en cuanto a no tolerar la impunidad?. No me gustaría en la Moneda una persona sin límites éticos.
Esta discusión nos lleva a un gran tema de la filosofía política, puede esta ser totalmente autónoma de la moral?.
He leído con detención a Maquiavelo y si bien este separa moral y política no promueve los métodos inmorales, es más “El Príncipe” termina precisamente con una exhortación a la unidad de Italia. Ni Maquiavelo puede separar íntegramente la política de la axiología.
Pero si la tesis de Peña no se sostiene en la discusión abstracta menos lo hace en el análisis concreto de la realidad concreta.
Carlos Ominami es el padre de Marco, pero están en las antípodas políticas?. No, son militantes del mismo partido, ambos reconocen filas en la izquierda, pero además en las luchas internas del socialismo ambos han estado del mismo lado. En el último Congreso del PS en Panimávida cuando me tocó proponer a Carmen Lazo para presidir el Congreso en una síntesis de toda la disidencia, ambos Ominami levantaron su tarjeta por esta opción.
Para nadie es un secreto que Carlos Ominami es vicepresidente del PS en representación de la oposición interna, otra cosa es que mucha de esta haya hecho abandono de la tienda de Escalona para construir una nueva alternativa.
El ruido que se ha armado por las declaraciones de Carlos Ominami se debe a que estas son la punta de un iceberg mayor, la candidatura de Marco prende en el socialismo a la cual sólo se muestran refractarios los funcionarios-militantes de los novísimos reclutamientos, por ahora.
ROBERTO AVILA TOLEDO
Abogado
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