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Agosto 19, 2026

El gobierno del presidente Allende: El Plan Z/ XII

Como justificación del genocidio desatado en Chile por el imperio norteamericano y la oligarquía nativa, se esgrime como pretexto la supuesta voluntad política de la izquierda en general, y del Partido Socialista en particular, en imponer por la violencia una dictadura de carácter totalitario. Esto es lo que en Argentina se ha venido en llamar la “teoría de los dos demonios”.

Se trataría de dos bandos pertrechados de iguales planes criminales en que uno se anticipa a otro.

Sería un país enloquecido por el fanatismo ideológico y los odios políticos, si la víctima pudo ser victimario ambos están en igualdad ética. Dos truhanes que se van a las manos. Pues entonces es necesario y justo el perdón mutuo y recíproco, la impunidad.

El plan táctico para operativizar estos afanes violentos y totalitarios de la izquierda habría sido el Plan Z.

El 22 de septiembre de 1973 Pedro Ewing, coronel de Ejército, denunció públicamente la existencia del Plan Z, éste habría sido hallado en el escritorio del subsecretario del Interior,  Daniel Vergara.

El montaje, burdo de comienzo a fin, está redactado en un lenguaje del todo ajeno a la cultura de izquierda y tendría por título “Plan de Movilización y Operaciones para el golpe de Estado”. Consideraba tres hipótesis de conflicto, a saber:

“ Z.-A Iniciación del golpe de Estado para conquistar EL PODER TOTAL e imponer la DICTADURA DEL PROLETARIADO contra la acción de una parte o la totalidad de las FF.AA. apoyada por grupos civiles.

Z.-B Muerte de Allende por atentado.

Z.- C Invasión externa con tolerancia o complicidad de las FF.AA. internas o fuerzas sediciosas”.

El general Alejandro Medina Lois aseguró que no serían menos de 600 los oficiales  asesinados. Otros imaginaron y propalaron masacres en la elipse del Parque O’Higgins. Miles de guerrilleros extranjeros especialmente escogidos por su ferocidad y falta de sentimientos estarían ya agazapados en las sombras de la clandestinidad para desatar el zarpazo mortal.

Al mes siguiente se publicó el “Libro Blanco” del golpe de Estado en Chile y se repartió por cientos de miles de ejemplares y en torno a su contenido se realizaron innumerables programas de televisión.

La muy respetable Revista Qué Pasa publicó un artículo referido al supuesto Plan Z el 2 de noviembre de 1973, veamos algunos aspectos relevantes del mismo:

“Habría sucedido el pasado 19 de septiembre.

Santiago, las capitales de provincia, las ciudades asiento de unidades militares, celebrarían las Glorias del Ejército. Flamearían orgullosas al viento las banderas en la clara mañana primaveral.

En la capital el gobierno festejaría a los altos mandos con un almuerzo de gala. Lo mismo sucedería en cada Intendencia. Y en las ciudades sede de regimientos los jefes militares respectivos, en uniforme de parada, se dirigirían a los actos públicos de rigor.

En un instante esta escena pacífica y patriótica se habría convertido en una pesadilla. En La Moneda y en las Intendencias irrumpirían en el banquete los GAP, metralletas en mano, y darían muerte inmisericorde y aleve a los altos mandos. Igual cosa harían en las sedes de unidades con los jefes de éstas -aprovechando aquellos actos públicos-, los ‘Grupos Especiales’ de tiradores escogidos de la UP.

… El cuerpo principal del Plan Zeta es quizás el documento más impactante del Libro Blanco que Chile, a través de la Secretaría General de Gobierno, ha elaborado y que debe salir a circulación casi junto con este ejemplar de QUE PASA. Pero no es, por cierto, el único antecedente nuevo del libro que veremos. Con acopio de antecedentes desconocidos -hallados después del 11 de septiembre- se busca acreditar, en seis capítulos, un apéndice documentario e innumerables copias fotostáticas de los ‘hallazgos’ militares, lo que sigue:

  • que ni Allende ni la Unidad Popular tuvieron jamás un pensamiento democrático, ni de respeto a la Constitución ni a la ley;

  • que efectivamente no las respetaron;

  • que hubo flagrante intervención foránea en la política interna de Chile; y

  • que la UP preparaba el ‘autogolpe’, que debía comenzar el 19 de septiembre. Y esto era, precisamente ZETA.

  • La muerte simultánea de los altos mandos nacionales y provinciales, así como jefes de unidades, de las Fuerzas Armadas y de Carabineros, a lo largo de todo el país, sería sólo el primer paso de ZETA.

  •  

Federico Willoughby, quien por esos días ejercía como vocero civil de los militares golpistas, recordando este supuesto complot señala:

“Yo tengo la impresión que la gente encargada de las operaciones de inteligencia discernieron que era conveniente generar un elemento de justificación para convencer a la población civil que la habían salvado. Entonces se hizo este libro y se produjo –incluso- un efecto social. Había gente que decía con cierto orgullo: Ah, yo estaba en la lista de los que iban a matar y eso generaba cierto status… Este libro, lo repito es producto de una campaña de guerra sicológica”. (The Clinic, septiembre del 2003, edición especial, pág. 55)

Este montaje ha quedado olvidado en el tiempo, huérfano de toda evidencia empírica que no sean las delirantes elucubraciones y mentiras de los propagandistas de la dictadura militar de los primeros días.

Pero no se crea que tal delirio fue un inocuo artefacto propagandístico, con el que sólo se atizaron los miedos al interior del Ejército. Muchos compatriotas fueron encarcelados, torturados salvajemente y asesinados bajo imputación de haber sabido o participado en la imaginaria maquinación. Hay sentencias de Consejos de Guerra donde se fusiló a personas bajo la acusación de esta infamia. Otros, muchos más, fueron ajusticiados extrajudicialmente bajo similar imputación.

LA CONTINUACION DE LA POLITICA POR OTROS MEDIOS

La violencia abierta o latente es un componente permanente de toda la vida en sociedad. La polis, es decir el marco donde se desenvuelve la política, cae en ciertas y determinadas circunstancias en la resolución violenta de los problemas políticos. Esto queda demostrado en cuanto no hay ninguna sociedad que no disponga de una fuerza armada de carácter público destinada en lo esencial a defender el orden establecido.

Todos los procesos políticos importantes han devenido en algún momento en  situaciones de violencia. La invasión española a América Latina, los procesos revolucionarios de la Independencia, la consolidación de nuestros estados nacionales, etc.

Es por esta razón que la democracia se nos muestra como la forma más racional de enfrentar los procesos políticos en cuanto subordina la violencia a la racionalidad de las leyes y la participación ciudadana. Pero la democracia, en tanto forma de administración del Estado tiene un contenido de clase que no puede ser olvidado. Aún la más evolucionada de las democracias se puede transmutar en la peor de las dictaduras si las clases dominantes en su seno ven puestos en riesgos su hegemonía y privilegios.

Ninguna organización política seria que tenga una representación social de significación puede  prescindir de una política militar. Cuando la lucha de clases se agudiza esto puede llegar a ser una tarea de primer orden.

La derecha ha entendido y practicado siempre la violencia política en Chile. Esto ha tenido muchas dimensiones que van desde la instalación de escuelas militares de claro carácter clasista –¿quién duda en el día de hoy sobre la composición social de las escuelas de oficiales de las Fuerzas Armadas chilenas?- hasta las masacres de trabajadores y la instauración de dictaduras fascistas.

Durante el siglo XX las oligarquías nativas de América Latina y el imperio norteamericano asesinaron a miles de campesinos, trabajadores, estudiantes, mineros, etc.

Por distintas razones que sería largo enumerar, la izquierda no respondía ni aún en los momentos más crueles de la represión. Recordemos como el Partido Comunista de Chile declarado ilegal y perseguido el año 1947 resistió pacíficamente la represión. Sólo un dirigente de su organización, un zapatero de Conchalí, Luis Reinoso, llevó adelante formas de resistencia activa y fue separado de las filas partidarias.

Después de cada asesinato de un luchador social se hacían discursos, un funeral público, declaraciones de condena y esas cosas.

Todo cambió a partir de la Revolución Cubana. Esta destruyó varios mitos, entre otros que no se podía derrotar a un ejército regular y que toda revolución era imposible en el patio trasero norteamericano.

De dicha experiencia triunfante surge una teoría, cuyos rasgos esenciales los resume el propio comandante Ernesto Guevara cuando escribe:

“La victoria armada del pueblo cubano sobre la dictadura batistiana ha sido, además del triunfo épico recogido por los noticieros del mundo entero, un modificador sobre la conducta de las masas populares de América Latina, demostrando palpablemente la capacidad del pueblo para liberarse de un gobierno que lo atenaza, a través de la lucha guerrillera.

Consideramos que tres aportaciones fundamentales hizo la Revolución Cubana a la  mecánica de los movimientos revolucionarios de América, son ellas:

1.- Las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el ejército.

2.- No siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución; el foco insurreccional puede crearlas.

3.- En la América subdesarrollada el terreno de la lucha armada debe ser fundamentalmente el campo”.

Sin perjuicio de lo anterior, Che agrega una importante condición para el inicio de las operaciones guerrilleras, cuando un par de párrafos más adelante agrega:

“Donde un gobierno haya subido al poder por alguna forma de consulta popular, fraudulenta o no, y se mantenga al menos una apariencia de legalidad constitucional, el brote guerrillero es imposible de producir por no haberse agotado las posibilidades de la lucha cívica”. (La Guerra de guerrillas / en Ernesto Che Guevara, Obras Tomo I Pág. 31/ La Habana/ Casa de las Américas, 1970)

Esta es la concepción fundamental del foco guerrillero que pasa a la historia justamente como “teoría del foco”.

Estas concepciones que algunos llaman guevarismo nunca fueron llevadas a la práctica en Chile ni aún por quienes se consideraban sus más firmes seguidores, Manuel Cortés, es miembro del CC del PS y ex oficial del Ejército Popular Sandinista, recuerda:

“Yo ingresé al Ejército de Liberación Nacional (ELN), sección chilena, a mediados de los ’60, nosotros preparábamos la infraestructura para la campaña guerrillera que iniciaría el Che en Bolivia y que se esperaba tuviera dimensión continental. Teníamos talleres de armas y documentación, trabajábamos como apoyo del ELN boliviano,  éramos una retaguardia y no se pensó nunca en iniciar operaciones guerrilleras en Chile”.

El Ejército de Liberaciòn Nacional (ELN) chileno no se aprestaba a iniciar una guerrilla en Chile, era la retaguardia de sus pares bolivianos. Así actuó siempre.
 
Quien ha puesto de manera más intensa y prolongada en el tiempo la figura del Che en su propaganda y conformación doctrinaria ha sido el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

Pero si analizamos con alguna detención lo que ha sido su práctica política, podemos constatar con toda facilidad que el foquismo guerrillero de Che no fue llevado a la práctica en el período que va desde su fundación en 1965 al 11 de septiembre de 1973.

El MIR sólo empieza a utilizar armas en su accionar luego de que la dirección encabezada por Miguel Enríquez desplaza a la encabezada por el Dr. Enrique Sepúlveda en 1967.

He conversado largamente con Andrés Pascal Allende sobre aquel período y me ha quedado una clara impresión que el naciente movimiento empezó a tener un explosivo crecimiento social, el que requería de apoyos económicos elementales, como profesionalizar algunas estructuras de cuadros dirigentes, mantener la propaganda, etc. Esas necesidades políticas dan origen a las expropiaciones bancarias.

Sin perjuicio de que se hicieran estudios operativos de algunas cordilleras. No hay en ese periodo, 67-73,  ninguna acción seria que demuestre la intención de crear un foco guerrillero que se confronte directamente con el ejército regular, premisa básica del foquismo, como hemos visto. Es más, Pascal Allende  ha dicho en público algo verificable históricamente, que durante todo el período de la Unidad Popular el MIR no realizó acciones armadas. No se atacarion cuarteles militares, no se instalaron guerrillas en el campo, nada que se pareciera a una voluntad de construir un ejército guerrillero.

Alguien podrá decir que esto se pudiera deber al desarrollo aún incipiente de la organización, pero no creo que esta sea la causa, creo que hay una concepción mecánica y rígida del leninismo detrás, en el sentido de que lo militar es la continuación última y extrema de la política. Por ende el partido revolucionario precede al ejército revolucionario, que bien puede salir del propio seno del ejército burgués como el Ejército Rojo fundado por Trotsky salió del ejército zarista.

Mario Roberto Santucho, que fue el máximo líder del Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP) argentino, en un artículo titulado “La Junta de Coordinación Revolucionaria. Origen y perspectivas” publicado en “El Combatiente” de febrero de 1975 y actualmente en internet, señala:

“A 1968 se remontan los antecedentes de la colaboración mutua entre las cuatro organizaciones que hoy integran la Junta de Coordinación Revolucionaria. Hasta noviembre de 1972, que como veremos es la fecha en que comienza a concretarse la idea de una coordinación orgánica permanente, se producen numerosos contactos bilaterales entre el ELN, el MIR, el NILN (T) y el PRT-ERP. Recordamos entre ellos la reunión entre un miembro de la dirección nacional del PRT y el Inti Peredo, en 1969 en La Paz, la serie de reuniones entre un delegado del MLN y Chato Peredo, en 1970 en La Paz, varios contactos entre compañeros del MLN y del PRT-ERP en Buenos Aires y Montevideo en 1971 y 1972, varias reuniones entre dirigentes del MIR y del PRT en Santiago de Chile, desde julio de 1971 en adelante, etc.”

De lo anterior se colige claramente que el MIR tenía relaciones permanentes con organizaciones que habían llevado acciones militares de significación y que contaban con medios materiales  para brindar apoyo a sus compañeros chilenos si éstos decidieran emprender una lucha armada frontal. Cuando Santucho escribe estas líneas el ERP tiene operando una columna en los montes de Tucumán que llevó al teatro de operaciones a miles de soldados del Ejército argentino, sin perjuicio de operaciones urbanas de gran significación. El ELN había obligado al  imperio norteamericano hasta llevar rangers a Bolivia.

¿Por qué el MIR no lo hace?. Militantes tiene, apoyo internacional podría conseguirlo y coraje no le falta como quedaría demostrado en los largos y durísimos años de la resistencia a la dictadura militar; hay una concepción política como mar de fondo y que es el leninismo de la forma como se ha sumido este pensamiento en Chile.

El MIR busca crear primero el partido revolucionario y después, y a partir de éste, asumir una dimensión militar de la lucha. No es el guevarismo puro donde la acción militar precede a lo político no armado. Con todo, el discurso del MIR sigue siendo tributario de las mismas concepciones militares de la izquierda histórica chilena.

Cuando el MIR gana popularidad no crea el foco guerrillero, su esfuerzo va a fortalecer su dimensión política. No estoy juzgando si esto es correcto o no desde el punto de vista de los revolucionarios, simplemente estoy diciendo que no existió jamás en la izquierda chilena  una voluntad política concreta en orden a  crear un ejército paralelo al ejército regular del Estado chileno.

Esto es claramente perceptible para cualquier observador político, por tal motivo es que el golpe de Estado se da contra el pueblo de Chile, los trabajadores manuales e intelectuales en el gobierno, y no contra un ejército popular revolucionario que no existió jamás ni en la teoría ni en la praxis de la izquierda chilena, ni dentro ni fuera de la Unidad Popular.

Un sector de la izquierda vislumbró el enfrentamiento como históricamente inevitable, pero a fin de cuentas se confió en que éste debía solucionarse al interior de las propias instituciones del estado burgués.

Cuando en Chile la lucha de clases se agudiza, el MIR compra radios, edita periódicos, publica revistas, convoca a actos de masas en el Teatro Caupolicán. Es cierto que participa en corridas de cerco, tomas de universidades, fundos e industrias. Pero está lejos de echar las bases de un ejército paralelo.

El  MIR había tenido como razón de ser su rechazo a la política parlamentarista de la izquierda tradicional y su constatación del carácter inevitable del enfrentamiento armado. Cada uno de sus actos es presidido por gigantescas imágenes de Che. Es la hora de actuar. Luego del intento de golpe del 29 de junio se convoca a un acto de masas ante un Teatro Caupolicán repleto, Miguel Enríquez,  su Secretario General, proclama: 

“Se acaba el sueño de las ilusiones reformistas de una revolución sin costo social, se imponen las leyes de hierro de la lucha de clases”.

El análisis no puede ser más certero. Sin embargo no se adoptan mínimas medidas. No se consiguen pertrechos, no se golpea la conspiración en curso, no se despliega una ofensiva que prepare a las masas para lo que ya no puede evitarse. En Argentina los revolucionarios actuaban en grande, era posible convocar solidaridades.

Con todo, la propia clase trabajadora maduraba en su comprensión política del proceso, ya en los últimos días los cordones industriales mandan una carta a Allende, ella contiene expresiones de frustración y algunas críticas inmerecidas para el gobierno popular, pero hay allí una fuerza social formidable que maduraba día a día y que puesta en disposición de combate podría haber cambiado el curso de los acontecimientos.

Decenios de lucha parlamentaria, en el marco de un estado de compromiso, una nula experiencia insurreccional y una incapacidad teórica de adaptarse a la nueva situación impidieron a la Unidad Popular conducir y orientar lo que era el centro de su fuerza histórica. La carta en sus aspectos más relevantes señala:

5 de septiembre de 1973.
Compañero Salvador Allende:

“Ha llegado el momento en que la clase obrera organizada en la Coordinadora Provincial de Cordones Industriales, el Comando Provincial de Abastecimiento Directo y el Frente Único de Trabajadores en conflicto ha considerado de urgencia dirigirse a usted, alarmados por el desencadenamiento de una serie de acontecimientos que creemos nos llevará no sólo a la liquidación del proceso revolucionario chileno, sino, a corto plazo, a un régimen fascista del corte más implacable y criminal…

“…Han pasado tres años, compañero Allende y usted no se ha apoyado en las masas y ahora nosotros los trabajadores tenemos desconfianza.

“Los trabajadores sentimos una honda frustración y desaliento cuando su Presidente, su gobierno, sus partidos, sus organizaciones, les dan una y otra vez la orden de replegarse en vez de la voz de avanzar. Nosotros exigimos que no sólo se nos informe, sino que también se nos consulte sobre las decisiones, que al fin y al cabo son definitorias para nuestro destino.

“Sabemos que en la historia de las revoluciones siempre ha habido momentos para replegarse y momentos para avanzar, pero sabemos, tenemos la certeza absoluta, que en los últimos tres años podríamos haber ganado no sólo batallas parciales, sino la lucha total.

“Haber tomado en esas ocasiones medidas que hicieran irrevocables el proceso, después del triunfo de la elección de regidores de 1971, el pueblo clamaba por un plebiscito y la disolución de un Congreso antagónico.

“En octubre, cuando fue la voluntad y organización de la clase obrera que mantuvo al país caminando frente al paro patronal, donde nacieron los cordones industriales en el calor de esa lucha y se mantuvo la producción, el abastecimiento, el transporte, gracias al sacrificio de los trabajadores y se pudo dar el golpe mortal a la burguesía, usted no nos tuvo confianza, a pesar de que nadie puede negar la tremenda potencialidad revolucionaria demostrada por el proletariado, y le dio una salida que fue una bofetada a la clase obrera, instaurando un gabinete cívico militar…

“Allí también, compañero, se deberían haber tomado las medidas que el pueblo merecía y exigía para protegerlo del desastre que ahora presentimos.

“Y ya el 29 de junio, cuando los generales y oficiales sediciosos aliados al Partido Nacional, Frei y Patria y Libertad se pusieron francamente en una posición de ilegalidad, se podría haber descabezado a los sediciosos y, apoyándose en el pueblo y dándole responsabilidad a los generales leales y a las fuerzas que entonces le obedecían, haber llevado el proceso hacia el triunfo, haber pasado a la ofensiva.

“Lo que faltó en todas estas ocasiones fue decisión, decisión revolucionaria, lo que faltó fue confianza en las masas, lo que faltó fue conocimiento de su organización y fuerza, lo que faltó fue una vanguardia decidida y hegemónica. Ahora los trabajadores no solamente tenemos desconfianza, estamos alarmados.

“La derecha ha montado un aparato terrorista tan poderoso y bien organizado, que no cabe duda que está financiado y por la CIA. Matan obreros, hacen volar oleoductos, micros, ferrocarriles.

“Producen apagones en dos provincias, atentan contra nuestros dirigentes, nuestros locales partidarios y sindicales.

“¿Se les castiga o apresa?. ¡No, compañero! Se castiga y apresa a los dirigentes de izquierda.

“Los Pablo Rodríguez, los Benjamín Matte, confiesan abiertamente haber participado en el ‘tanquetazo’.

“¿Se les allana y humilla? ¡No, compañero! Se allana Lanera Austral de Magallanes donde se asesina a un obrero y se tiene a los trabajadores de boca en la nieve durante horas y horas.

“Los transportistas paralizan el país, dejando hogares humildes sin parafina, sin alimentos, sin medicamentos. ¿Se los veja, se los reprime? ¡No, compañero! Se veja a los obreros de Cobre Cerrillos, de Indugas, de Cemento Melón, de Cervecerías Unidas.

“Frei, Jarpa y sus comparsas financiados por la ITT, llaman abiertamente a la sedición. ¿Se les desafuera, se les querella? ¡No, compañero!

“Se querella, se pide el desafuero de Palestro, de Altamirano, de Garretón, de los que defienden los derechos de la clase obrera. El 29 de junio se levantan generales y oficiales contra el gobierno, ametrallando horas y horas el Palacio de La Moneda y provocando 22 muertos.

“¿Se les fusila, se los tortura? ¡No, compañero! Se tortura en forma inhumana a los marineros y suboficiales que defienden la Constitución, la voluntad del pueblo y a usted, compañero Allende. Patria y Libertad incita al Golpe. ¿Se les apresa, se les castiga? ¡No, compañero!, siguen dando conferencias de prensa, se les da salvoconductos para que conspiren en el extranjero.

“Mientras se allana Sumar, donde mueren obreros y pobladores, a los campesinos de Cautín que defienden al gobierno se les somete a los castigos más implacables, paseándolos colgados de los pies, en helicópteros sobre las cabezas de sus familias hasta darles muerte.

“Se le ataca a Ud., compañero, a nuestros dirigentes, y a través de ellos a los trabajadores en su conjunto, en la forma más insolente y libertina por los medios de comunicación millonarios de la derecha.

“¿Se les destruye, se les silencia? ¡No, compañero! Se silencia y se destruye a los medios de comunicación de izquierda, el canal 9 de TV, última posibilidad de voz de los trabajadores. Y el 4 de septiembre, en el tercer aniversario del gobierno de los trabajadores, mientras el pueblo, un millón 400 mil, salíamos a saludarlo, a mostrar nuestra decisión y conciencia revolucionaria, la FACH allanaba Mademsa, Madeco, Rittig, en una de las provocaciones más insolentes e inaceptables, sin que exista respuesta visible alguna.

“Por todo lo planteado, compañero, nosotros los trabajadores estamos de acuerdo en un punto con el señor Frei, que aquí hay sólo dos alternativas: la dictadura del proletariado o la dictadura militar.

“Claro que el señor Frei también es ingenuo, porque cree que tal dictadura militar sería sólo de transición, para llevarlo a la postre a él a la Presidencia. Estamos absolutamente convencidos de que históricamente el reformismo que se busca a través del diálogo con los que han traicionado una y otra vez, es el camino más rápido hacia el fascismo.

“Y los trabajadores ya sabemos lo que es el fascismo.

“Hasta hace poco era solamente una palabra que no todos los compañeros comprendíamos. Teníamos que recurrir a lejanos o cercanos ejemplos: Brasil, España, Uruguay, etc.

“Pero ya lo hemos vivido en carne propia, en los allanamientos, en lo que está sucediendo a marinos y suboficiales, en lo que están sufriendo los compañeros de Asmar, Famae, los campesinos de Cautín.

“Ya sabemos que el fascismo significa terminar con todas las conquistas logradas por la clase obrera, las organizaciones obreras, los sindicatos, el derecho a la huelga, los pliegos de peticiones.

“Al trabajador que reclama sus más mínimos derechos humanos se lo despide, se lo aprisiona, tortura o asesina. Consideramos no sólo que se nos está llevando por el camino que nos conducirá al fascismo en un plazo vertiginoso, sino que se nos ha estado privando de los medios para defendernos.

“Por lo tanto le exigimos a usted, compañero Presidente, que se ponga a la cabeza de este verdadero ejército sin armas, pero poderoso en cuanto a conciencia, decisión, que los partidos proletarios pongan de lado sus divergencias y se conviertan en verdadera vanguardia de esta masa organizada, pero sin dirección.

“…Pedimos que a través suyo se le manifieste todo nuestro apoyo al embajador de Cuba, compañero Mario García Incháustegui, y a todos los compañeros cubanos perseguidos por lo más granado de la reacción y que le ofrezca nuestros barrios proletarios para que allí establezcan su embajada y su residencia, como forma de agradecerle a ese pueblo, que hasta ha llegado a privarse de su propia ración de pan para ayudarnos en nuestra lucha.

“Que se expulse al embajador norteamericano, que a través de sus personeros, el Pentágono, la CIA, la ITT, proporciona probadamente instructores y financiamiento a los sediciosos.

“Exigimos la defensa y protección de Carlos Altamirano, Mario Palestro, Miguel Enríquez, Oscar Garretón, perseguidos por la derecha y la Fiscalía Naval por defender valientemente los derechos del pueblo, con o sin uniforme.

“Le advertimos compañero, que con el respeto y la confianza que aún le tenemos, si no se cumple con el programa de la Unidad Popular, si no confía en las masas, perderá el único apoyo real que tiene como persona y gobernante y que será responsable de llevar el país, no a una guerra civil que ya está en pleno desarrollo, sino que a la masacre fría, planificada, de la clase obrera más consciente y organizada de Latinoamérica. Y que será responsabilidad histórica de este gobierno, llevado al poder y mantenido con tanto sacrificio por los trabajadores, pobladores, campesinos, estudiantes, intelectuales, profesionales, a la destrucción y descabezamiento, quizás a qué plazo, y a qué costo sangriento, de no sólo el proceso revolucionario chileno, sino también el de todos los pueblos latinoamericanos que están luchando por el socialismo.

“Le hacemos este llamado urgente, compañero Presidente, porque creemos que ésta es la última posibilidad de evitar en conjunto, la pérdida de las vidas de miles y miles de lo mejor de la clase obrera chilena y latinoamericana”.

1) Coordinadora Provincial de Cordones Industriales 2) Comando Provincial de Abastecimiento Directo. 3) Frente Único de Trabajadores en Conflicto.

Esta carta es un documento histórico de gran valor, pues muestra una extraordinaria lucidez política que tiene características casi proféticas.

Muestra también una disposición combativa extraordinaria. Los obreros perciben claramente que toda táctica que se oriente al repliegue no detendrá la masacre que se avecina. Ha llegado la hora decisiva de la revolución; en una revolución se triunfa o se muere cuando es verdadera.

Hay cierta constancia que Yugoslavia estaba dispuesta a facilitar pertrechos en gran escala. Dicho país que hacía una experiencia distinta a la de los países del bloque socialista parecía interesado en una construcción socialista democrática.
Era la hora de los hornos. Ninguna maniobra político táctica como un llamado a plebiscito podía detener la embestida golpista de la derecha y en cuya participación los militares apenas disimulan. En los meses previos al Golpe las Fuerzas Armadas allanaron, detuvieron y torturaron bajo pretexto de buscar armas. Se atacó claramente a la izquierda y los trabajadores, era un signo claro en cuanto a que lugar ocuparían los militares  en la hora decisiva.

Con la determinación que da la desesperación se pudo y debió  articular una defensa en gran escala del proceso. Una firme defensa en el primer día de enfrentamiento produciría necesariamente desmembramientos en las Fuerzas Armadas. Lo cual se confirma por el hecho que se tuvieron que llevar adelante grandes purgas en las filas castrenses luego del Golpe. Que ese sector, minoritario por cierto, pudiera expresarse requería de una fuerte e inmediata respuesta popular al Golpe. En la FACH se llevaron adelante procesos en contra de oficiales y suboficiales constitucionalistas a los cuales se acusó de traición a la patria. Los acusadores eran los golpistas, los pájaros tirándole a la escopeta. Poco se ha escrito en cuanto a que el jefe de la base área de El Bosque estaba firmemente por defender al gobierno a tal punto que es uno de los primeros exiliados condición que mantiene hasta el día de hoy. Se asila en la embajada argentina al ver la escasa disposición de densa del gobierno popular. Su predisposición, conocida al interior de la Fach, es la que hace que los Hunter que atacan la Moneda vengan de Concepción y no de El Bosque.