Segunda Parte, de autoritarismo
Silvio Berlusconi ha sido elegido presidente del partido PDL (Pueblo De la Libertad) que unifica a las fuerzas de la derecha italiana de cara al futuro. El primer ministro italiano, en la clausura del congreso constituyente de esta nueva fuerza política, aprovechó para pedir una reforma constitucional que permita aumentar las competencias del jefe del Gobierno. Cuando Hugo Chávez dijo lo mismo, una auténtica avalancha de críticas cayó sobre el líder venezolano mientras se disparaban todas las alarmas. Sin embargo, hoy el viejo continente no parece asustarse por el perfil que está tomando la figura de il cavalieri. Está claro que llevar corbata sigue siendo en Europa un detalle importante.
Sus polémicas decisiones sobre la identificación forzosa de rumanos, gitanos y otras etnias, la manipulación de la información al tratar de achacar las violaciones a mujeres al sector inmigrante, que casi provoca linchamientos a pesar de que las estadísticas demuestran que no es así, l a falsa moral al tapar el pecho desnudo de una mujer en un cuadro mientras regala puestos políticos a ex modelos o actrices de aspecto voluptuoso… y ahora, la insinuación de modificar la constitución para aumentar su capacidad de mando, resultan ingredientes peligrosos al ser mezclados con la crisis. Berlusconi saca a relucir los problemas de gobiernos anteriores para justificar la reforma. “La experiencia reciente ha demostrado que en la acción de Gobierno el papel de jefe del Gobierno es fundamental y debería tener más poderes que de hecho por ahora son inexistentes” comentaba irónico. Seguro que Musolini estaría de acuerdo con eso. Terminó su discurso diciendo que la prioridad ahora es sacar a Italia de la crisis económica, dando a entender que él y su partido son los que pueden guiar al pueblo hacia la luz. Miedo me da pensar lo que haría este señor con poder absoluto. Miedo da recordar que otros dictadores de la historia comenzaron con los mismos discursos, exponiendo las mimas necesidades. El poder absoluto es una tentación que muy pocos han logrado superar. Unos se excitan con películas pornográficas, otros con visiones megalómanas, quizá con películas de romanos. No sé cuales son más peligrosas, las corporales o las mentales.“De crisis, porno y autoritarismos”
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Autor: Pablo Jato
Medio: World Image Press
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