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Agosto 18, 2026

Bienvenido a Chile a Jorge Escobar

Corrían para mí el año  1991 y me encontraba por “esas graciosas cortes marciales de la dictadura” como prisionero político en una celda de la cárcel de San Felipe, acusado y procesado sin ninguna prueba por el fiscal militar de San Felipe: Héctor Mancilla, de triste recuerdo, por lo despiadado y fanático para defender a “su” jefatura militar: los fiscales militares de las cortes.

Un buen día de un verano muy caluroso en San Felipe, recuerdo que era domingo, ya hacia muchas semanas que los” baños” no funcionaban, no había agua y solo cuatro hoyos para poder hacer las necesidades, esos hoyos prontamente se llenaron y de rebalsaban, la hediondez era insoportable, el patio para 240 presos era de 20 x 5 metros, allí nos hacinaban en el día los gendarmes, había ciertas horas, si nos portábamos bien, una cancha de baby fútbol en otro sector de la cárcel, si bien la hediondez era fuerte, lo mas terrible era la plaga de moscas a eso de medio días, pues en las tardes no se veía el sol por la nube de moscas en ese presidio.

Yo era el único prisionero político de esa cárcel, ese domingo que yo relato,  yo no tendría visita porque mi familia vivía lejos, así que me quede solo en una “carreta” leyendo un libro que me habían enviado de Grenoble en Francia, allá a lo lejos escuche un grito de un gendarme, “ese Piñones tiene visita” salí rápido y me estaba esperando en una puerta una anciana, que vestía muy pobremente, se acerco, me abrazo, me beso y me dijo “hijo al fin juntos” yo estaba sorprendido porque nunca había  visto esa mujer, así fue que conversamos largo  y apurado en esa hora  de visita, algo me contó de su vida y de su misión de visitar a todos los  prisioneros políticos, donde quiera que ellos o (as) estuvieran, al tope de la hora saco de su saco harapiento, una servilleta de papel con un pedazo de pan y la mitad de una palta, y se despidió, porque  debía esperar a un micrero de buena voluntad que la regresara a Viña del mar, ella aun vive allí en lo alto de la Nueva Aurora.

Desde entonces me visito todos los domingos, llegaba cansada, enferma, pero igual me daba coraje y me contaba de los otros presos y de las gestiones que realizaban para lograr mi libertad, y fue así que me contó de los PP de la Cárcel Publica de Santiago, y sobretodo de un joven creador, poeta y de un combatiente de verdad, que según ella sobresalía de los otros que también eran valientes y comprometidos con la lucha del pueblo de Chile.

Me contó un poco de JORGE ESCOBAR, así de a poco fue conociendo  en la cárcel de San Felipe algo mas de mis compañeros de cautiverios, sabia de sus huelgas de hambre a las que yo acompañaba solo en esa cárcel, sabia que habían ganado la reunificación de los luchadores en una sola cárcel y el derecho a visitas casi todos los días, esas conquistas costaron sangre, apaleos, torturas.

Mi familia pedía mi traslado a Santiago por razones de salud y yo solicitaba ir a La Ligua, donde era seguro que un día me “iría” de esa cárcel, así que fue derivado me dijeron al hospital de la Penitenciaria, pero no fue así, primero fue esposado de las manos en la guardia de la Cárcel de San Felipe, amarrado con cadenas los pies y lanzado adentro de una camioneta cercado por policías fuertemente armados, dos motos delante y otro carro celular detrás, confieso que nunca llegue mas rápido a la capital de Chile que ese día, iban enloquecidos, sirenas, pasos libres, llegado a la peni fui enviado a la galería donde “vivian” los mas grandes criminales del país, me metieron en una celda con 4 personas, quienes me prepararon un mate amargo y nos pusimos a conversar toda la noche, estaban allí por delitos muy fuertes y arrepentidos no estaban …

Mis abogados y la familia, mi esposa hacía esfuerzos sobrehumanos para rescatarme de allí y ser enviado al hospital de la peni, y así fue un día, pase a la enfermería y me dijeron por un “cáncer terminal”, mi esposa logro conseguir  visita de dos horas, en la tarjeta de autorización decía dos horas, entre 12 a 14 y como quedaba espacio le agregamos todos los días,  nadie se dio cuenta en la guardia y así sucedió, tenia  todos los días mi esposa conmigo.

Paso un día a hablar conmigo el terrible capitán Letelier, para decirme que seria enviado a la cárcel Publica, porque así no dispuso el gobierno, y no a La Ligua donde “el sabia” que me fugaría. Un buen día llegue a la Cárcel Publica de Santiago allí estaban los dirigentes de los presos esperándome y ya habían preparado una celda para mí, Marcial y Marcelo.

Antes de salir de la peni llego desde Brasil a ese mismo hospital el guatón Romo, asesino despiadado y hombre de mano de la tiranía, lo encerraron en una celda de esa enfermería, allí fui un día a contarle algunas verdades a este criminal, no me dio pena cuando grito que  estaba arrepentido, pero yo no le creí y no le creeré nunca a un torturador asesino y sádico.

Días después conocí a Escobar, joven, alegre, risueño  con un aliento a flor de labios, escribía poesías, le gustaba el arte, era un esclarecido  de la lucha popular, era muy querido por los estudiantes que nos visitaban  en esa cárcel, llegaban a veces, juntos “los de abajo” y la “garra blanca”, juntos también hacían desfiles pidiendo nuestra libertad.

Escobar era Mapu y se sentía orgulloso de pertenecer a esa generación de nuevos luchadores, sabia que había avances y retrocesos en la lucha pero esta seguía por otros senderos, el camino es largo nos decía.

Algunos días después de llegar yo a esa cárcel, los PP acordaron realizar una huelga de hambre por nuestra libertad, debo confesar que contamos con mucha solidaridad nacional e internacional, nos tocó recibir muchos dirigentes sindicales  o políticos de otros países, entre ellos un cónsul de Francia en Santiago que venia a pedirme que depusiera esa huelga de hambre y que se lo estaban pidiendo de Paris su gobierno, lo escuche, le agradecí, pero la huelga siguió por muchos días, flacos y enfermos salimos de esa nueva prueba.

Jorge Escobar era un poco el alma de ese movimiento  al interior de la cárcel, se ocupaba de recibir a las visitas, de bien informar, de preparar juegos para entretener a los niños que  llegaban a visitarnos de las escuelas de las poblaciones marginales, que nos traían de regalo una frase o un poema, fue memorable un Zorro de plástico que fabricaron  Jorge y sus compañeros que lo instalaron  justo en la puerta de entradas a las celdas, apenas llegaban los niños, lo primero que hacían era patear y romper a esa figura, que para ellos representaba a los carniceros de la dictadura.

Cuando  Jorge Escobar se encuentra en Chile con un permiso especial dado por un tribunal, no por el gobierno de la Socialista Bachelet, visitando a su madre enferma, yo lo saludo una vez mas y a seguir exigiendo el regreso de todos los chilenos expatriados, los gobiernos de la concertación son buenazos para sacar de Londres al tirano, o de enviar cónsules a visitar  a un fiscal asesino en Italia, de no aplicar una reforma para cambiar la constitución y los tribunales en Chile, nada hacen para hacer justicia real a los luchadores como Jorge y otros que aun están viviendo lejos de la patria amada, y a esos que aun viven en Chile clandestinos.

Vemos que de nuevo se consuma la traición, la concertación  le debe sus puestos a estos luchadores antidictatoriales, aquellos jefes socialistas que prepararon  su gente como oficiales por el mundo, lograron soldados en el interior, para después llegados al gobierno traicionaron a esa gente honesta, el PS tiene una pesada carga frente a la historia, si Allende estuviera vivo que diría de esos “compañeros”

Las más grandes represiones y torturas y asesinatos en las cárceles contra los prisioneros políticos fue cuando un socialista era jefe de Gendarmería, y que me dicen del triste papel de sujetos de ese partido en esa famosa  “oficina” correa de transmisión del sapeo.

Yo no soy anti socialista, creo firmemente que aun quedan socialistas allendistas, con ellos debemos de trabajar juntos hasta lograr una unión de la izquierda de verdad.

De los otros apitutados nada esperamos, si no traición y más traición, por eso que frente a la cobardía de estos sujetos, yo le rindo un homenaje mas que merecido a Jorge Escobar, luchador ejemplar buscando la nueva aurora

Pedro Piñones Díaz
<pedropinones@sfr.fr>