“De estas casas/ no ha quedado/ más que algún/ fragmento de muro” G. Ungaretti. La bomba de fósforo blanco estallando en el edificio es monumental, la bola de fuego, la nube de humo… la imagen recorrió el mundo. El edificio demuestra la magnificencia bélica como hace treinta años lo hacia una adolescente corriendo en Vietnam, quizás en Hanoi, vestida solamente con las marcas que sobre el cuerpo le dejó el napalm.
La elección del material no es casual (apareció con su flamígera gloria en Corea, Vietnam, Faluya, Chechenia…): la nube de humo espeso oscurece las calles durante las incursiones diurnas, y durante la noche las ilumina. Hace unos días médicos noruegos denuncia en uso de un explosivo experimental conocido como DIME (siglas en inglés de Explosivos de Metal Inerte de Alta Densidad), capaz de amputar los miembros sin destruir el resto del cuerpo.
La guerra ya no es un arte, sino una ciencia.
Para la mayoría era difícil imaginar Gaza como un lugar donde existen edificios de mediana altura, edificaciones al estilo “monoblock”… La distancia y los medios nos hacen imaginar calles estrechas y casas de barro, campamentos de refugiados y poco mas que eso: un espacio de miseria pre-moderna, donde se ve hasta en lo mas mínimo el supuesto “choque de civilizaciones” (casas precarias, fanáticos religiosos, niños arrojando piedras a tanques de ultima generación).
Pero los edificios que estallaron en Gaza, esos “monoblocks” que nos pueden hacen pensar en los barrios periféricos de Santiago, Buenos Aires o Paris, son reflejo de nuestra miseria, moderna, urbana y occidental. Los edificios en llamas son nuestra modernidad, nuestra posibilidad futura, las imágenes que nos llegan desde Gaza no son más que nuestro occidente.
2.“De tantos/ que me amaban/ no ha quedado/ ni eso siquiera” G. Ungaretti.
Todas las guerras, sean revolucionarias o imperialistas, consisten en un enfrentamiento violento, la cruel ecuación de matar mas y mejor, o resistir mas y mejor, hasta que alguien se cansa, hasta que alguien se rinde, o se comprende la inutilidad o la imposibilidad de la empresa…
Toda guerra puede ser reducida a cifras:
