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Agosto 18, 2026

Salmonicultura: Una modesta y módica propuesta

En uno de los ensayos satíricos más famoso de la lengua inglesa,  el gran escritor irlandés Jonathan Swift propone como un método para aliviar la pobreza en Irlanda y disminuir el número  de niños indigentes y abandonados, la comercialización de la carne de ellos  como un alimento delicado para las clases acomodadas de la sociedad. 

El objetivo de la sátira llamada A Modest Proposal (Una propuesta modesta)   ha sido ampliamente discutido por críticos literarios, sociólogos y filósofos  sin que se llegue a un total acuerdo sobre el objetivo que tuvo J. Swift al escribir esta magnifica e irónica critica de la hipocresía de las  sociedades  inglesas e irlandesas  del Siglo XVIII.   Entre los objetivos de la sátira se han mencionado la crítica al efecto negativo del colonialismo ingles sobre la economía de Irlanda,   un reproche al despilfarro de dinero de las clases altas en Irlanda y Inglaterra y una reprimenda a la manera despectiva con que estas sociedades trataban a la población menos privilegiada y pobre durante esa época. Interpretaciones alternativas de esta sátira concluyen que ella también representa una crítica a políticos y gente de poder e influencia que proponen  solucionar problemas sociales y económicos con los más abigarrados e  ilógicos programas,  sin atender a las causas reales de estos problemas,  y teniendo como objetivos solamente a sus miopes y mezquinos intereses. 
 
Es esta última interpretación de los objetivos de J. Swift al escribir Una Modesta Propuesta la que viene a la mente al interiorizarse de los pronunciamientos de las autoridades gubernamentales y de los personeros de la industria privada  de la salmonícultura que tratan de los problemas sanitarios de la industria. En ninguno de estos elaborados y complejos pronunciamientos pareciera advertirse la resoluta  voluntad de solucionar de manera directa e eficiente estas dificultades,  ya que ellos por ejemplo no se dirigen a solucionar drásticamente una anacrónica practica que a mi juicio se encuentra en las raíces de los problemas sanitarios que la industria experimenta,  como es el  indiscriminado y excesivo uso de antibióticos y antiparasitarios. El excesivo uso de antibióticos en la salmonícultura es sin lugar a dudas un síntoma más de las precarias condiciones sanitarias y técnicas en que la industria se desenvuelve en Chile. El control estricto del uso de estas substancias en la salmonícultura y otras industrias de crianza de animales,  seria una contribución extraordinaria y efectiva para estimular el mejoramiento de estas menoscabadas condiciones sanitarias de producción. El uso excesivo de antibióticos en la industria es el resultado de la  incapacidad de los salmonicultores  para disminuir la enfermedad y la mortalidad en las poblaciones de salmones cultivados provocadas por las incorrectas condiciones higiénicas de los métodos productivos. Los productores son guiados por el aparentemente obvio pero científicamente errado y falso concepto de que las infecciones producidas por deficientes condiciones sanitarias pueden ser prevenidas y tratadas con el uso creciente e indiscriminado de antibióticos. Al aumentar los  productores el uso de estas drogas, no se percatan de  que el aumento de las enfermedades bacterianas que la industria experimenta es el claro resultado de las deficiencias higiénicas del  proceso productivo. 
 
El excesivo uso de antibióticos en la salmonicultura previene hasta cierto punto y por tiempos variables la aparición y la diseminación de infecciones en los peces cultivados, proveyendo a los salmonícultores y a los organismos reguladores del Estado con un falso sentido de bioseguridad y con la engañadora impresión de que los procedimientos productivos son  higiénicamente adecuados. Sin embargo esta falaz certidumbre  es mas temprano que tarde destruida sensacionalmente por la aparición y la diseminación rápida de infecciones bacterianas resistentes a los antibióticos o por las infecciones producidas por parásitos y virus,  sobre los cuales los antibióticos carecen de efecto. En este sentido es muy instructivo observar que entre 2003 y 2007 en Chile las importaciones de florfenicol, un antibiótico usado mayoritariamente en la acuicultura del salmón  aumentaron aproximadamente a mas de 200 veces, de menos de una tonelada a mas de 200 toneladas al año.  Similares aumentos fueron observados para este periodo en el consumo de otros antibióticos usados por la industria como tetraciclinas y quinolonas.   Estos  aumentos del consumo de antibióticos probablemente reflejan la deterioración de la situación sanitaria en la industria y la impotencia de los salmonículturores para reparar o detener una acelerada  y descendente espiral de mengua  de estas condiciones sanitarias y de la productividad. Este incremento indiscriminado en el consumo de antibióticos en la salmonícultura en Chile precedió  a la  explosiva aparición y diseminación de las epizootias producidas por el piojo de mar y el virus de la anemia infecciosas del salmón (ISA). Procesos que fueron sin duda amplificados  por las deficiencias sanitarias  que el excesivo uso de antibióticos en la industria pretendía erróneamente modificar como es demostrado por la continúa e ilimitada expansión geográfica de estos procesos. La historia de estas cuestiones en la salmonícultura chilena confirma el concepto elaborado hace ya muchos anos atrás en la crianza industrial  de animales terrestres, y  que indica que industrias de crianza industrial de animales que usan los niveles de antibióticos que usa la salmonícultura en Chile, son industrias en permanente crisis sanitaria,  la cual a la larga mengua su productividad y reduce los resultados económicos de ellas. 
 
Este concepto, y la repetida demostración que el uso excesivo de antibióticos en la crianza industrial de animales tiene efectos nefastos para la salud humana han  obligado a la Comunidad Europea y a EE. UU. a limitar la cantidad y  el numero de diferentes antibióticos a usar en estas industrias incluyendo la acuicultura.  La transmisión de los genes de resistencia a antibióticos de bacterias de animales a patógenos humanos y la infección de humanos con bacterias resistentes a los antibióticos de origen animal,  son algunos de los serios problemas de salud humana que este excesivo uso de antibióticos genera. La presencia de antibióticos residuales en peces cultivados y en peces silvestres y la exposición física de los trabajadores de acuicultura a los antibióticos son también problemas de salud publica cuya solución requiere de la restricción del uso de antibióticos en la acuicultura del salmón. El paso de grandes cantidades de antibióticos al medio ambiente lacustre y marino,  que produce aumentos de la resistencia bacteriana a esos niveles y una disminución de la biodiversidad, son también procesos que afectan negativamente la salud humana y animal. La importancia y lo beneficioso del control y la restricción del uso de antibióticos en la salmonícultura es manifiestamente ilustrada  por la experiencia noruega donde desde hace ya varios la industria ha alcanzado niveles de producción mayores que los chilenos con un uso mínimo de antibióticos,  y el cual esta en el orden de los kilos y no de los cientos de toneladas como desastrosamente sucede en la industria en Chile.
 
El control del uso de antibióticos por parte de los organismos reguladores del Estado noruego además de controlar el uso de estos fármacos juega un rol importantísimo de manejo y de registro de las condiciones sanitarias de la industria acuícola. Por ejemplo, en Noruega,  el  organismo regulador puede casi instantáneamente detectar un aumento del consumo de antibióticos como resultado de un  aumento de enfermedad,  ya sea esta producida por una deficiencia en las condiciones sanitarias o por la aparición o la introducción de un nuevo patógeno en un territorio geográfico determinado. Inmediatamente la detección de este consumo aumentado de antibióticos desencadena la puesta en marcha de un aparato de alarma sanitaria destinada a identificar las causas  responsables del aumento de enfermedad evidenciadas por el consumo inusitado de antibióticos para controlarlas.  Es indudable que la existencia de un sistema de control de este tipo en Chile habría detectado precozmente los substanciales incrementos en el consumo de antibióticos en la salmonícultura durante los años 2003 al 2007 descritos mas arriba, investigado sus causas e implementado medidas sanitarias que probablemente pudieran haber prevenido la aparición incontrolada del piojo de mar y del virus ISA en la industria. Es en este contexto histórico, y en el contexto del ensayo de J. Swift pero sin un asomo de sátira,  que el proponer el control y la restricción del uso de antibióticos para la salmonícultura chilena aparece como una proposición modesta, basada en la mejor ciencia, pero necesaria y de una gran efectividad tecnológica para comenzar a corregir los desmejorados aspectos sanitarios de la  industria en Chile.

J. Swift propone de manera jocosa en su sátira,  al infanticidio y al canibalismo como soluciones para la orfandad y la pobreza de los niños en la Irlanda del Siglo XVIII,  ridiculizando con  ello lo engañoso de los caminos propuestos  por los políticos y las autoridades inglesas para la solución de estos problemas sociales.  En Chile las autoridades gubernamentales y los personeros de la industria del salmón  han propuesto millonarios y complejos programas,  que incluyen innovaciones  biotecnológicas como la genómica, para  solucionar las básicas y fundamentales deficiencias sanitarias de la industria. Sin embargo está claro que estos elaborados y millonarios planes podrían terminar en la nada si ellos fracasan en incluir medidas simples, de moderado costo  y de tradicional  y probado éxito en el manejo de estos problemas, incluyendo  la regulación y el control estricto del uso de antibióticos en la industria. La implementación de esta  simple y modesta medida seria una manifestación definitiva de la habilidad de un Estado moderno en proteger la salud de la población y  la salud animal, en corregir las deficiencias sanitarias de la industria y estimular su desarrollo económico,  y en  la protección del empleo de miles de trabajadores y el capital del mismo Estado,  de inversionistas privados y de entidades bancarias.  Comentando a J. Swift podríamos terminara diciendo “que nadie más hable de la implementación de esta y de aquella otra  millonaria y complicada medida, hasta que no haya un rayo de esperanza, que existirán esfuerzos serios y sinceros para poner en práctica las medidas simples y  de irrefutable éxito científico en la solución de estos problemas”
 
 
             Dr. Felipe C. Cabello