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Agosto 18, 2026

Obama, el nuevo emperador

La primera autoridad del imperio norteamericano va a cambiar. Barack Obama es un hombre simpático, inteligente, carismático. Su discurso está lleno de ideales que, dice, se pueden alcanzar mediante un cambio político. En el mundo se expresan muchas expectativas con él. Ingresó al Partido Demócrata sabiendo como buen estudiante que hizo lanzar bombas atómicas a dos ciudades japonesas, invadió Cuba, multiplicó la muerte en la invasión de Vietnam, redujo el gasto social interno y desreguló la economía financiera para el juego especulativo.

Obama nunca ha negado que Estados Unidos es un imperio ni dicho que desea que deje de dominar a otros pueblos. Su programa electoral prometió impulsar la producción de energía limpia, solucionar los problemas de salud, empleo, deuda hipotecaria, aplicar impuestos a los ricos y aliviarlos a la clase media. Su objetivo es restablecer el sobreconsumo que por décadas ha parasitado al mundo en desarrollo. Se ha pronunciado por tomar medidas contra la desleal competencia extranjera que ocupa trabajadores mal remunerados y quita así puestos de trabajo a sus nacionales, solución que significaría desempleo en países pobres. Define como inaceptable para Irán el derecho al desarrollo nuclear que tiene su estado, Israel, India o Pakistán. Cuando todos los países del mundo rechazaron 185 a 3 el bloqueo a Cuba en la ONU no dijo que le pondría fin después de casi cincuenta años de agresión. Se comprometió a retirar tropas de Irak y a reforzar la invasión de Afganistán, a conversar con gobiernos como el de Venezuela e Irán. Se abrió a la posibilidad de tener como asesor al general Colin Powell que mintió sobre la existencia de armas de destrucción masiva de Saddam Hussein.

Obama llega al cargo con el apoyo de un electorado progresista que ya venció a Bush votando por John Kerry aunque el fraude cambió el resultado, de grandes medias colaboradores del imperialismo y censores de la información pluralista, como The New York Times y The Washington Post, de Wall Street, de 600 millones de dólares en insistente publicidad. Ganó sin que le activaran  la campaña del terror con que el sistema se defiende cuando surge una propuesta amenazante, esa es para los Allende, Chávez, Fidel, Correa, Malcom X, el sandinismo.

El nuevo presidente compartirá el poder. A su lado estarán las Fuerzas Armadas más poderosas de la Tierra, la gran burguesía más poderosa de la Tierra, los propietarios de medios de comunicación dominantes en el globo, la CIA, el FBI, el congreso, la influyente organización de los sionista, la máquina burocrática del estado, la corte suprema, los más de cuatro millones de socios de la Asociación nacional del rifle, los pastores fundamentalistas, las mafias, el racismo blanco.

Es posible que el gobierno de Obama sea positivamente diferente al de Bush. Hay una situación de crisis del poder norteamericano, la presión de una población en problemas, un estilo y posición personal del mandatario. Pero es seguro que será una política dentro del imperialismo.

Incluso si un Barack Obama quisiera ir más lejos los imperios saben qué hacer con sus emperadores fuera de control, Kennedy murió asesinado por la enemistad de grupos de poder internos. En manifestaciones republicanas durante la campaña de McCain se pedía a gritos matar al candidato demócrata.

Rómulo Pardo Silva
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