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Agosto 18, 2026

Palos porque bogas…

Mathilde Lemoine, Directora de Estudios Económicos y de la Estrategia de Mercados de HSBC Francia y Economista del Grupo HSBC (no me estoy cachondeando, ese es su título), es Doctora en Ciencias Económicas del Instituto de Estudios Políticos de París y Diplomada en la muy reputada Universidad “Paris-Dauphine”.

Pasemos por alto el oxímoron “ciencias económicas” para admirar la densidad de su faramalla curricular y, sobre todo, escuchar en religioso silencio su diagnóstico con relación a la crisis financiera en curso.

Digo “escuchar” porque la heroína de esta parida le hacía declaraciones a la radio parisina “France Info” mientras este modesto servidor conducía su automóvil con gasolina a 1,50€ el litro o sea unos 1.200 valerosos pesos.
 
Mathilde (¿puedo llamarte Mathilde?) sostiene que los altos precios de las materias primas se explican porque el mundo ha conocido durante años un crecimiento excesivo de un 5% anual, crecimiento insostenible porque el planeta no dispone de los recursos necesarios ni está preparado para ello. Este crecimiento “excesivo” fue posible gracias un crédito abundante y barato, en una palabra laxista, la culpa es de los gobiernos que no hicieron lo que había que hacer, ¿y qué había que hacer Mathilde?, simple como una de tus manos, invertir en capacidad productiva y en innovación tecnológica, único modo de generar un crecimiento sano y sostenible, las políticas monetarias no pueden todo y están ahí solo para acompañar las políticas económicas de los gobiernos, en este caso había que haber reglamentado mucho más el crédito.
 
Servidor ya había parado las orejas cuando Mathilde declaró que un crecimiento anual de un 5% es “excesivo” visto que nuestros propios “expertos” lo consideran mediocre y por menos de un 7 o un 8% anual no se bajan los chiteco.
 
Ahora bien, cuando Mathilde le echó la culpa de lo que pasa a los gobiernos, así, en plural, no me caí del asiento sólo porque siendo un conductor disciplinado, llevaba puesto el cinturón de seguridad y las puertas cerradas.
 
Ya ves para lo que sirve descojonarse durante décadas explicándole a los babiecas que sólo la racionalidad del mercado es eficaz, que las intervenciones de los Estados son contraproducentes por definición, que los políticos son irresponsables al punto que hay que arrebatarles las competencias en materia de política monetaria y ponerlas en manos de bancos centrales independientes, en fin todo el discurso dogmático propio del “pensamiento único” que domina sin contrapeso desde hace unos cuarenta años, para luego, enfrentados a los fantásticos resultados de la desregulación a ultranza, escuchar a los mismos libremercadistas darnos lecciones a propósito de la irresponsabilidad de los poderes públicos que no hacen lo que tienen que hacer: intervenir masivamente en la economía, en la inversión productiva, en la regulación del crédito, en fin, para hacerla breve, exactamente lo contrario de lo que nos han predicado hasta la nausea.
 
¡Vivir para ver!
 
Y enterarse luego, al examinar la prensa financiera, que el banco británico en el cual Mathilde es Directora de Estudios Económicos y de la Estrategia de Mercados para Francia y Economista para todo el Grupo, en su calidad de Doctor en Ciencias Económicas del Instituto de Estudios Políticos de París y Diplomada de la muy reputada Universidad “Paris-Dauphine”, anuncia que sus beneficios del primer semestre del año en curso retroceden en un 28% a “solo” diez mil doscientos millones de dólares, porque a pesar de Mathilde HSBC no escapa a la crisis de los créditos hipotecarios basura, los tristemente célebres “subprime”. Y que para más inri en el mismo período HSBC vio aumentar sus créditos dudosos en un 58%…
 
Estos son los tigres que te proponen ocuparse de tus modestos ahorros y que te cobran por sus consejos y asesorías financieras, sin ellos no podrías comprar ni cacahuetes.
 
Afortunadamente les queda el mercado chileno en el que la tasa máxima de interés para los créditos al consumo (la tarjetita de crédito) está en un sólido 52,56%, lo que como quiera que uno lo mire es ligeramente superior a una tasa “excesiva” del 5%.