Lo que el personal se pregunta es: “¿Volatilidad, guatisdís?”
De los estudios secundarios uno recuerda que en química la volatilidad es la facilidad de una sustancia para pasar al estado gaseoso, lo que pudiese justificar una de mis expresiones favoritas, -“los mercados se fueron al peo”-, fórmula que algún púdico editor me ha censurado.
Pero en economía se trata de la mutabilidad o variación de un índice con gran amplitud con respecto a la media, con lo cual ya la hemos liado: apenas entra a tallar la estadística uno sabe que se lo van a pasar por las amígdalas del sur.
¿Qué es la media de los índices bursátiles, Ah? ¿Qué es la media de la tasa de cambio de las divisas, Eh? ¿Qué es la media de los tipos de interés, Uh?
Afligida por la diarrea federal que generó la crisis de los “subprimes”, la prensa internacional exulta cuando nos cuenta que “Los mercados bursátiles vuelven a sonreír después de las decisiones de los bancos centrales”. Sí, sí, los mismos que están cabreados con la volatilidad.
¿Y qué hicieron estos patriotas?
Decidieron “una acción conjunta de la FED y otros bancos centrales, entre los cuales el BCE, para traer más liquidez a los circuitos monetarios”. Dicho en parlancia tuya y mía, salvar con dinero público a los bancos especuladores.
Nunca te importe que estos bancos centrales, dios los proteja y los guarde, ya han vertido más de un billón de dólares con el mismo objetivo y la volatilidad sigue de lo más bien, gracias.
Según Joseph Stiglitz el principal responsable de la volatilidad de los mercados son los EEUU, cuyos gigantescos déficits de país rico, -financiados por los excedentes de países modestos-, generan incertidumbre porque nadie sabe cuando ni quién va a tocar la campana de fin del recreo.
Ahora bien, inyectar liquidez en los circuitos monetarios es lo que los monetaristas dicen detestar visto que en su bella teoría la liquidez excesiva es generadora de inflación.
Pero de lo que se trata es de salvar a los especuladores (¿sabías que Carlyle Capital Corp, el banco de la familia Bush, está prácticamente quebrado?), de modo que para el G-10 la teoría de los monetaristas, la inflación y el resto… ¡como si se las pica un pollo!
De ahí que en Wall Street la cotización de los valores bancarios, moribunda hace algunas semanas, conozca una ligera mejoría: Citigroup subió 9,19%, Lehman Brothers 7,75%, JP Morgan 6,47%, Goldman Sachs 4,81% y Merrill Lynch 6,44%.
Un especialista de los créditos hipotecarios como Thornburg Mortgage, que acaba de anunciar U$ 250 millones de pérdidas suplementarias para el 2007, dio un salto de ¡un 119,72%!
Es lo que en economía llaman “la dura y justa ley del mercado”, “la acción bienhechora de la mano invisible”, “la eficiencia en la asignación de los recursos propia al librecambismo”, y ese tipo de verdades inmanentes.
Por otra parte, el aumento del paro no es volatilidad del empleo, sino “ajuste de la capacidad productiva”, el aumento de los precios no es inflación, sino “reconstitución de los márgenes de utilidad”, un trabajador, un técnico, un ingeniero, ya ni siquiera es mano de obra: es una “variable de ajuste”.
Lo que da la medida de la excelencia de la teoría económica con la que nos tienen jodidos
