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Agosto 18, 2026

Bélgica bajo un “gobierno interino”

 Bruselas.- Después de 192 días de crisis institucional, Bélgica ha conseguido formar un gobierno provisorio encargado de administrar los asuntos urgentes, como el presupuesto del próximo año o una política frente al alza de los combustibles, mientras continúan las complicadas negociaciones entre los partidos valones y flamencos sobre la “reforma del Estado”.

Durante más de seis meses, el jefe del Partido Socialcristiano flamenco, Yves Leterme, intentó formar una coalición mayoritaria en la Cámara, sin resultados. Primera mayoría individual en las elecciones del 10 de junio 2007, Leterme buscó una alianza “naranja – azul”, colores de socialcristianos y liberales. Los negociadores alcanzaron acuerdos en materias socioeconómicas, pero chocaron en los temas sociolingüísticos. Los partidos flamencos reclaman una gran reforma del Estado, que incluya la transferencia a las regiones –es decir a la rica y mayoritaria región flamenca– de buena parte de la seguridad social, como las asignaciones familiares, y de los impuestos. Los liberales francófonos se mostraron dispuestos a aceptar parte de las reformas, pero los socialcristianos las rechazaron, argumentando que amenazan la solidaridad interpersonal entre belgas y la existencia misma de Bélgica. Yves Leterme aceptó entonces formar un gobierno que se ocupara sólo de los asuntos urgentes, mientras otra instancia discutía la complicada reforma del Estado. Pero el pequeño partido nacionalista flamenco NDV, aliado de los socialcristianos flamencos, no aceptó ingresar al gobierno sin que su programa incluyera la reforma. Leterme consideró que su misión de formador se había tocado fondo y presentó su renuncia al Rey.

Aunque las prerrogativas de la Corona son casi protocolares, después de las elecciones parlamentarias le corresponde al Soberano coordinar las negociaciones para formar una mayoría. El Monarca tiene facultades para designar “exploradores” o “informadores” encargados de detectar una posible mayoría, y cuando esta se perfila, designa al “formador”, encargado de formar el gobierno.

Ante la renuncia de Leterme, el Rey Alberto II encomendó al actual Primer ministro Guy Verhofstadt, liberal flamenco, la formación de un gobierno provisorio. Éste consiguió formar un gobierno “interino”, compuesto por socialcristianos y liberales de las dos regiones, y por socialistas francófonos. La coalición dispone de una mayoría de 101 diputados sobre 150. Quedan en la oposición los ecologistas y los socialistas flamencos, sin contar la extrema derecha racista, con la que las cuatro familias políticas democráticas han decidido no negociar. El domingo 23 de diciembre la Cámara se reunió de urgencia para dar un voto de confianza al nuevo Gobierno. En principio, Guy Verhofstadt gobernará sólo tres meses, hasta el 23 de marzo, día en que Yves Leterme debe asumir como Primer ministro.

Pero el traspaso del mando está condicionado al éxito de las discusiones sobre la “reforma del Estado” encomendadas a un “Grupo de doce” líderes reconocidos, mitad valones, mitad flamencos, provenientes de las cuatro familias políticas: socialcristianos, liberales, socialistas y ecologistas. Los Doce, presididos por Leterme, están encargados de negociar una fórmula que transfiera poderes centrales a las regiones, pedida por la mayoría de los flamencos, compensada quizá por un incremento del poder central eligiendo a los senadores a escala nacional, lo que podría contentar a los francófonos. De alcanzarse un acuerdo, éste tomaría la forma de una reforma constitucional votada por la actual mayoría, que dispone de más de dos tercios de la Cámara.

Los editorialistas francófonos y neerlandófonos auguran días difíciles. La postergación de los espinosos problemas sociolingüísticos mientras reflexiona el “Grupo de doce”, se asemeja a una tregua entre dos crisis. En la próspera Flandres, la derecha racista más los grupos separatistas sobrepasan el 25% del electorado y los partidos socialcristiano, liberal y socialista, han tomado perfiles nacionalistas flamencos, reivindicando una severa transferencia de competencias a la región. Sólo los verdes opinan que los temas lingüísticos son secundarios. Mientras que en Valonia, los liberales aceptan parte de la reforma, que permitirá de rebajar los impuestos y privatizar algunos servicios públicos, pero la mayoría de los socialcristianos, socialistas y verdes, defienden las competencias del Estado central en materias tributarias y de seguridad social. El acuerdo es difícil y la partición del país no es imposible.

El nuevo gobierno “interino”:

Primer ministro: Guy Verhofstadt, liberal flamenco;
Vice Primer ministro, hacienda, reformas institucionales y movilidad: Yves Leterme, socialcristiano flamenco;
Vice Primer ministro, finanzas y reformas institucionales: Didier Reynders, liberal francófono;
Vice Primer ministra, asuntos sociales y salud: Laurette Onkelinx, socialista francófona;
Pensiones y integración social, Christian Dupont, socialista francófono;
Clima y energía: Paul Magnette, socialista francófono;
Justicia: Jo Vandeurzen, socialcristiano flamenco;
Economía, independientes y agricultura: Sabine Laruelle, liberal francófona;
Interior: Patrick Dewael, liberal francófono;
Función pública y empresas públicas: Inge Vervotte, socialcristiana flamenca;
Cooperación al desarrollo: Charles Michel, liberal francófono;
Empleo: Josly Piette, socialcristiano francófono;
Defesa: Pieter De Crem, socialcristiano flamenco;
Relaciones exteriores: Karel De Gucht, liberal flamenco.