Los volúmenes fueron identificados por el sello oficial de la Biblioteca de Lima que hacía evidente su origen, luego de un exhaustivo catastro de los catálogos de la Biblioteca Nacional de Chile y la Biblioteca Severín de Valparaíso.
La DIBAM justificó la medida por tratarse de una acción “en corcondancia” con la política exterior del gobierno, contextualizando además con el ejemplo que han dado otros países respecto a la devolución de patrimonio cultural, entre los que se cuentan el legado de Gabriela Mistral que Doris Atkinson donó al pueblo de Chile.
La entrega de los textos fue oficializada también con la presencia del director de la Biblioteca Nacional de Perú, Hugo Neira.
