google-site-verification: google096975d001c6a771.html
Agosto 18, 2026

Comunidad de Pirque

Quiero llamar la atención de la opinión pública para expresar mi opinión con relación a lo acontecido en la Comunidad de Pirque y a la imagen que se ha creado en torno a sus integrantes, la que no corresponde a la realidad de lo que ellos viven y sienten. Soy madre de uno de sus integrantes y abuela de un pequeño de 5 meses que nació en este lugar. Conozco esta comunidad desde sus inicios hace algunos años atrás, he compartido con ellos muchos momentos, he visto el esfuerzo con el que han construido sus casas, sus huertos, he sido una cercana espectadora del trabajo que con mucho amor ellos realizan cada día.

Probablemente como muchos otros padres me costó mucho aceptar la opción de vida que mi hijo había tomado. ¿Por qué si contaba con todas las posibilidades y recursos para terminar sus estudios universitarios y vivir una vida tranquila y cómoda tomaba una opción de vida que me parecía tan dura, y que lo dejaba tan vulnerable en un mundo cada día más convulsionado? Fueron muchas las conversaciones y mis intentos por convencer a mi hijo que renunciara a este proyecto y retomara su vida de acuerdo a los modelos convencionales de una sociedad en la que estamos insertos y que lamentablemente con los hechos que se suceden día a día, no podemos decir que es un ejemplo para una vida sana.
En estos años siempre me he mantenido cercana a mi hijo y he compartido con muchos de los integrantes de la comunidad y es con este conocimiento que puedo dar testimonio de que son personas que viven una vida muy sana, una vida de amor, de entrega a Dios y de solidaridad. He estado muchas veces presente en momentos de oración y no he presenciado nunca situaciones “extrañas” como las que se han mencionado reiteradamente en los medios en el último tiempo, contrariamente, me he sentido reconfortada de compartir con ellos estos momentos, los que me han ayudado a comprender, respetar y a valorar esta opción de vida, aunque sea diferente a mi propia opción.
Con esta comprensión, yo personalmente y también muchos familiares y amigos los hemos apoyado en iniciativas como por ejemplo la formación de una escuela. Muchos hemos recolectado textos escolares que son utilizados en las clases que se dictan diariamente a los niños y que les permitirán presentarse a rendir sus exámenes libres en la entidad que corresponda. Los niños que viven en esta comunidad están rodeados del amor de sus padres y de todos sus integrantes y esto lo sabemos todos aquellos que los conocemos y que tenemos contacto permanente con ellos.
La muerte de Jocelyn es un hecho muy triste y tremendamente lamentable y sin duda a todos los ha marcado profundamente, ya que era una compañera de vida a la que amaban. Ellos han reconocido públicamente sus equivocaciones y es  una experiencia de la que han aprendido. Se pueden emitir muchos juicios con respecto a lo ocurrido, pero las personas que los conocemos de cerca sabemos que jamás han actuado malintencionadamente y que probablemente nunca dimensionaron la gravedad de lo que ocurría con Jocelyn, como probablemente tampoco ella lo dimensionó al no querer recibir ayuda médica.
Hoy, veo con estupor el hostigamiento del que están siendo victimas y no puedo permanecer en silencio ante estos hechos. Es evidente la manipulación ejercida en muchos medios al sacar de contexto declaraciones que ellos han efectuado, con lo que se desvirtúa absolutamente la vida y principios que ellos profesan; asimismo es sorprendente la acción de la justicia al escoger como pruebas diarios de vida o escritos personales, de los que extraen frases que fuera de contexto (nuevamente) le otorgan a las mismas un sentido o una intención diferente de aquellos con que fueron escritos.
Veo también con indignación como son cercados y acorralados en su intento de buscar un nuevo espacio donde establecerse. Tanto en prensa como en televisión se han emitido declaraciones de un alcalde que dice no querer que se radiquen en su región. ¿efectúa este alcalde las mismas declaraciones con respecto a personas que son delincuentes, o a aquellas personas que viven inmersas en la drogadicción y el alcoholismo y que están radicadas en su comuna? ¿Va a expulsar a familias en las que existe violencia intrafamiliar? ¿no deberían todos ellos tener una oportunidad de vida y ser acogidos y apoyados para tener un cambio favorable en sus vidas?  Sin embargo, curiosamente se permite formular estas declaraciones cuando se trata de personas que no hacen mal a nadie, que llevan una vida de amor y bondad y que en lugar de drogarse dedican su tiempo a orar, trabajar la tierra, hacer pan y vivir una vida profundamente espiritual.
Creo que es hora de que los dejen vivir en paz.
Berta Carvajal Araya.
Rut 7.459.533-2