Quien estudia los elementos de la naturaleza ha de encontrarse con muchos hechos sorprendentes que obedecen a una ley general del movimiento. Algunos dirán que es manifestación de la grandeza del altísimo, otros diremos que es parte de la unidad y lucha de contrarios. Todos vemos como a diario las cosas cambian, poco importa que en unos casos el proceso se lento o en otros rápido. Habrá gente más ducha en estas materias que dirá las palabras claves para nombrar estos procesos de cambio constante, para lo que quiero ilustrar prefiero decir que las cosas se corrompen, que lo que da vida, también produce la corrupción, el deterioro y la inevitable muerte o paso a otro estado, pues ya sabemos que la materia puede ser convertida en energía, lo que todavía no dominamos del todo es como transformar la energía en materia.
Pero no es de asuntos de creencias o certezas de lo que quiero hablar ahora sino de las dudas que pueden mover montañas. Dudas que pueden permitirnos mirar desde todos los ángulos posibles un fenómeno determinado y luego ir por un camino que creamos el más apropiado.
Hace ya 17 años, tenemos en el real maravilloso país llamado Chile una democracia basada en una constitución escrita a imagen y voluntad de un dictador, luego fue arreglada con cosmética noeliberal, sin que se le moviera nada en su esencia antidemocrática, además, esta casi democracia es el producto de un pacto propiciado por los gringos y aceptado por los que ahora gozan de las potestades que da el poder y la arrogancia excluyente.
A diario vemos como los asuntos del estado son tratados para beneficio de unos cuantos y perjuicio de todos los excluidos, como perlas puedo mencionar dos: entregarles, por ley aprobada por diputados y senadores en franco proceso de corrupción, a empresas privadas 290 millones de dólares para que traten de arreglar los estragos causados por el Transantiago; otra es el reciente contrato firmado, a espaldas de todos los ciudadanos, por un ministro de nombre excluible, que le entrega el control virtual del país a Microsoft, esto cuando todos sabemos que hay alternativas mejores y que no costarían al país ni sus recursos ni si dignidad, me refiero a Linus.
La alegría ya viene decía la publicidad de quienes pactaron el retiro por etapas del dictador. La alegría ha llegado para algunos que no fueron nunca juzgados o si lo son gozan de privilegios que son una nueva afrenta. La verdad es que para la inmensa mayoría estos 17 años no han significada una alegría, pues de la pobreza y sus secuelas no logran salir.
Esta alegría que nunca llegó explicaría la lucha de los pingüinos, de los obreros forestales, de los trabajadores subcontratados (del cobre), de los deudores habitacionales, etc. Los problemas están ahí, no son invento de afiebrados. Lo nuevo es que al parecer es la gente que los sufre la que va encontrando vías para abrirse camino, lo que visto desde otro ángulo señala que el sistema comienza a ser desmoronado. Es una muralla que puede y debe ser derribada. es un sistema que se agota y debe ser reemplazado por otro, más acorde a las necesidades de las mayorías.
Veo, o mejor dicho leo, con sorpresa que en el país de las cuentas alegres, hubo hace poco un estudio que dejaba a los pobres en el cielo del bienestar, poco importa que los no pobres en el papel hagan malabares para llegar a fin de mes vivos con un mínimo de dignidad. Me entero de los resultados de una encuesta realizada este pasado mes de julio por Adimark. En honor a la verdad debo decir que siempre tengo mis dudas en cuanto al valor de las encuestas, sin embargo bien pueden ser tomadas en cuenta como un indicador posible, no como una realidad inamovible.
También debo manifestar que no tengo la encuesta a mano sino un artículo de Víctor Osorio Reyes con sus comentarios, lo que no me permite otra interpretación que un escueto análisis de algunos resultados, tampoco sé a cuanta gente y de que segmentos de la sociedad se encuestó, lo que indudablemente quita valor científico a mi análisis, pero aún con estos puntos en contra me atrevo a esbozar unas cuantas dudas, seguro de que se aplica en este contexto determinado la ley general del movimiento: lo nuevo reemplaza a lo viejo, nada es eterno, salvo el movimiento.
Nos dice El articulista mencionado que “el nivel de desaprobación de la Presidente Michelle Bachelet es mayor que el respaldo. Aunque la aprobación a la Mandataria registró sólo una leve baja respecto del mes anterior, llegando al 41,5%, fue el porcentaje de desaprobación el que saltó al mayor nivel en todo su mandato, con un 42,8 por ciento.” Yo me pregunto si esto se debe a las notorias incapacidades para dar solución a los problemas, lo cual significaría un aumento de la conciencia social de la gente o si es algo que los publicistas puedan arreglar con unos cuantos millones de ataque mediáticos. El ariete de la duda me dice que pudiera ser que en algo haya influido el aumento de la capacidad de lucha de la gente y como el gobierno ha empleado la represión con claro sello fascista.
Un párrafo más abajo nos entre los datos siguientes: “Por otra parte, en la prensa se circunscribieron a reproducir la siguiente afirmación de la presentación del estudio, referente a las coaliciones políticas: “Continúa el alto nivel de desaprobación a la forma como se percibe se están desempeñando. La Concertación y la Alianza empatan en una evaluación muy negativa. El 50% de la población afirma no identificarse con ninguna de las coaliciones políticas existentes, incluyendo la izquierda extraparlamentaria de Juntos Podemos”. De la primera frase puedo decir que la palabra prensa no incluye la prensa que pueda tener la izquierda, pues esta es casi inexistente. Lo otro es que se pone en el mismo saco a las tres supuestas coaliciones. Digo supuestas pues todo indica que hay resquebrajamientos por todos lados, pero lo que más me sorprende es que en esta “evaluación negativa” hay todavía un dejo de menosprecio por la política, que tiene su origen en el persistente trabajo ideológico en contra de la política de la dictadura y también en que algunos de los actuales espécimenes de la política criolla se han encargado de enlodar, pues es más aliviado para ellos que la política sea asunto de preclaros hijos de buna madre, que asunto de mayorías implicadas en la implementación de soluciones. Otra interpretación es que es notorio el campo en disputa: ganar la confianza del 50% de un posible electorado.
Pero lo más sorprendente viene ahora: “La única pregunta de la encuesta Adimark que se refería específicamente al pacto Juntos Podemos era la siguiente: “¿Con qué pacto político se siente más identificado?”, frente a las siguientes alternativas dadas: Alianza – Concertación – Juntos Podemos.
A este respecto, los resultados fueron los siguientes: la Concertación registró un 23,6%; la Alianza marcó un 14,6% y el Juntos Podemos un 11.7 por ciento. Habría que agregar que la alianza de la izquierda aumentó 3,1 puntos respecto de la encuesta anterior, en la que logró un 8.6 por ciento. Un 50,1% manifestó no identificarse con ningún pacto o se reconoció como independiente.” Es como para caerse de espaldas, hay un aumento de la aprobación a un pacto que es más virtual que real. Lo mínimo a decir después de la sorpresa es que quienes dirigen los partidos que supuestamente componen este pacto es que de una vez por todas entiendan el significado de su responsabilidad con la historia o se ponen en la tarea de organizar la esperanza de la gente y encuentran formas de trabajo común o vendrán otros a ocupar ese espacio. Dura tarea, cuando todo huele a podrido en el país, cuando un buen porcentaje de los posibles electores no están inscrito ni creen en partidos políticos, cuando el 50% no cree en nadie, cuando los problemas continúan su cause y son pospuestas las soluciones, cuando los dirigentes dan palos de ciego tratando de salvar sus escuálidos egos, cuando en el continente hay fuerzas que se baten por cambiar el rumbo de la historia y derrotar definitivamente al imperio, en Chile ciertos enquistados no se dan cuenta de que el momento es ahora: ser o no ser, he aquí el dilema, dicen que dijo el Príncipe Hamlet. Salvo que el suyo era un mundo de ficción con mucho de real, hoy vivimos el mundo real con mucho de ficción: ser o no ser para escribir nosotros la historia.
Salir del cascarón irreal para entrar en la organización de la movilización de las soluciones ahora y en ese proceso encontrar la gente idónea que asuma las colosales tareas de la transformación.
Este es el momento para ser agentes de cambio, revolucionarios o socialdemócratas sin otra aspiración que remozamientos del podrido sistema.
Hace ya 17 años, tenemos en el real maravilloso país llamado Chile una democracia basada en una constitución escrita a imagen y voluntad de un dictador, luego fue arreglada con cosmética noeliberal, sin que se le moviera nada en su esencia antidemocrática, además, esta casi democracia es el producto de un pacto propiciado por los gringos y aceptado por los que ahora gozan de las potestades que da el poder y la arrogancia excluyente.
A diario vemos como los asuntos del estado son tratados para beneficio de unos cuantos y perjuicio de todos los excluidos, como perlas puedo mencionar dos: entregarles, por ley aprobada por diputados y senadores en franco proceso de corrupción, a empresas privadas 290 millones de dólares para que traten de arreglar los estragos causados por el Transantiago; otra es el reciente contrato firmado, a espaldas de todos los ciudadanos, por un ministro de nombre excluible, que le entrega el control virtual del país a Microsoft, esto cuando todos sabemos que hay alternativas mejores y que no costarían al país ni sus recursos ni si dignidad, me refiero a Linus.
La alegría ya viene decía la publicidad de quienes pactaron el retiro por etapas del dictador. La alegría ha llegado para algunos que no fueron nunca juzgados o si lo son gozan de privilegios que son una nueva afrenta. La verdad es que para la inmensa mayoría estos 17 años no han significada una alegría, pues de la pobreza y sus secuelas no logran salir.
Esta alegría que nunca llegó explicaría la lucha de los pingüinos, de los obreros forestales, de los trabajadores subcontratados (del cobre), de los deudores habitacionales, etc. Los problemas están ahí, no son invento de afiebrados. Lo nuevo es que al parecer es la gente que los sufre la que va encontrando vías para abrirse camino, lo que visto desde otro ángulo señala que el sistema comienza a ser desmoronado. Es una muralla que puede y debe ser derribada. es un sistema que se agota y debe ser reemplazado por otro, más acorde a las necesidades de las mayorías.
Veo, o mejor dicho leo, con sorpresa que en el país de las cuentas alegres, hubo hace poco un estudio que dejaba a los pobres en el cielo del bienestar, poco importa que los no pobres en el papel hagan malabares para llegar a fin de mes vivos con un mínimo de dignidad. Me entero de los resultados de una encuesta realizada este pasado mes de julio por Adimark. En honor a la verdad debo decir que siempre tengo mis dudas en cuanto al valor de las encuestas, sin embargo bien pueden ser tomadas en cuenta como un indicador posible, no como una realidad inamovible.
También debo manifestar que no tengo la encuesta a mano sino un artículo de Víctor Osorio Reyes con sus comentarios, lo que no me permite otra interpretación que un escueto análisis de algunos resultados, tampoco sé a cuanta gente y de que segmentos de la sociedad se encuestó, lo que indudablemente quita valor científico a mi análisis, pero aún con estos puntos en contra me atrevo a esbozar unas cuantas dudas, seguro de que se aplica en este contexto determinado la ley general del movimiento: lo nuevo reemplaza a lo viejo, nada es eterno, salvo el movimiento.
Nos dice El articulista mencionado que “el nivel de desaprobación de la Presidente Michelle Bachelet es mayor que el respaldo. Aunque la aprobación a la Mandataria registró sólo una leve baja respecto del mes anterior, llegando al 41,5%, fue el porcentaje de desaprobación el que saltó al mayor nivel en todo su mandato, con un 42,8 por ciento.” Yo me pregunto si esto se debe a las notorias incapacidades para dar solución a los problemas, lo cual significaría un aumento de la conciencia social de la gente o si es algo que los publicistas puedan arreglar con unos cuantos millones de ataque mediáticos. El ariete de la duda me dice que pudiera ser que en algo haya influido el aumento de la capacidad de lucha de la gente y como el gobierno ha empleado la represión con claro sello fascista.
Un párrafo más abajo nos entre los datos siguientes: “Por otra parte, en la prensa se circunscribieron a reproducir la siguiente afirmación de la presentación del estudio, referente a las coaliciones políticas: “Continúa el alto nivel de desaprobación a la forma como se percibe se están desempeñando. La Concertación y la Alianza empatan en una evaluación muy negativa. El 50% de la población afirma no identificarse con ninguna de las coaliciones políticas existentes, incluyendo la izquierda extraparlamentaria de Juntos Podemos”. De la primera frase puedo decir que la palabra prensa no incluye la prensa que pueda tener la izquierda, pues esta es casi inexistente. Lo otro es que se pone en el mismo saco a las tres supuestas coaliciones. Digo supuestas pues todo indica que hay resquebrajamientos por todos lados, pero lo que más me sorprende es que en esta “evaluación negativa” hay todavía un dejo de menosprecio por la política, que tiene su origen en el persistente trabajo ideológico en contra de la política de la dictadura y también en que algunos de los actuales espécimenes de la política criolla se han encargado de enlodar, pues es más aliviado para ellos que la política sea asunto de preclaros hijos de buna madre, que asunto de mayorías implicadas en la implementación de soluciones. Otra interpretación es que es notorio el campo en disputa: ganar la confianza del 50% de un posible electorado.
Pero lo más sorprendente viene ahora: “La única pregunta de la encuesta Adimark que se refería específicamente al pacto Juntos Podemos era la siguiente: “¿Con qué pacto político se siente más identificado?”, frente a las siguientes alternativas dadas: Alianza – Concertación – Juntos Podemos.
A este respecto, los resultados fueron los siguientes: la Concertación registró un 23,6%; la Alianza marcó un 14,6% y el Juntos Podemos un 11.7 por ciento. Habría que agregar que la alianza de la izquierda aumentó 3,1 puntos respecto de la encuesta anterior, en la que logró un 8.6 por ciento. Un 50,1% manifestó no identificarse con ningún pacto o se reconoció como independiente.” Es como para caerse de espaldas, hay un aumento de la aprobación a un pacto que es más virtual que real. Lo mínimo a decir después de la sorpresa es que quienes dirigen los partidos que supuestamente componen este pacto es que de una vez por todas entiendan el significado de su responsabilidad con la historia o se ponen en la tarea de organizar la esperanza de la gente y encuentran formas de trabajo común o vendrán otros a ocupar ese espacio. Dura tarea, cuando todo huele a podrido en el país, cuando un buen porcentaje de los posibles electores no están inscrito ni creen en partidos políticos, cuando el 50% no cree en nadie, cuando los problemas continúan su cause y son pospuestas las soluciones, cuando los dirigentes dan palos de ciego tratando de salvar sus escuálidos egos, cuando en el continente hay fuerzas que se baten por cambiar el rumbo de la historia y derrotar definitivamente al imperio, en Chile ciertos enquistados no se dan cuenta de que el momento es ahora: ser o no ser, he aquí el dilema, dicen que dijo el Príncipe Hamlet. Salvo que el suyo era un mundo de ficción con mucho de real, hoy vivimos el mundo real con mucho de ficción: ser o no ser para escribir nosotros la historia.
Salir del cascarón irreal para entrar en la organización de la movilización de las soluciones ahora y en ese proceso encontrar la gente idónea que asuma las colosales tareas de la transformación.
Este es el momento para ser agentes de cambio, revolucionarios o socialdemócratas sin otra aspiración que remozamientos del podrido sistema.
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Tito Alvarado
pcsur@aei.ca
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