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Agosto 18, 2026

Fútbol, el opio de los pueblos

Como casi siempre sucede en Chile, una escandalera pone punto final a una participación deportiva, y otra vez resulta ser el fútbol el protagonista de hechos que en modo alguno están ligados al deporte o a como algunos entendemos el deporte.  Para bien del sistema (de explotación y represión indiscriminada) los hechos sucedidos sacarán a la población por varios días de lo que debieran ser preocupaciones principales. Por todos lados se hablará sobre la parcialidad   del árbitro hacía el equipo contrario, la falta de clase de los jugadores en los momentos culmines de un proceso.

Nos llenaremos de “entrevistas exclusivas”, reportajes lacrimosos, discursos chovinistas a cargo de los “piérdete una” de siempre, se reclamarán las penas del infierno para quienes ofendieron y mancillaron nuestro honor y nuestro pueblo, pobre pueblo que compra todo lo que le venden, tomará partido, llorará sobre la leche derramada e incluso, como ya sucedió, algún idiota amenazara con bombas para vengar este agravio a la patria.
 
Y lo sucedido es tan simple. Unos futbolistas, rivales de nuestro equipo fueron más vivos, jugaron mejor, hicieron los goles en el lado que les correspondía y se quedaron con la victoria. Lo demás, los hechos posteriores estaban dentro de las posibilidades y lamentablemente se dieron en esta ocasión.

¿Torpeza, provocación, racismo, estupidez mutua?. ¿No será que el propio medio es el que envalentona y lleva a cometer estupideces a los protagonistas de un simple partido de fútbol, hechos que terminan desencadenando grescas como la que está en boca de todo el mundo?.

Se veía venir lo sucedido. Periodistas, que corren tras madres, padres, hermanos tíos, abuelos, amigos de la infancia, familias que exhiben la intimidad de sus casas, ritos e invocaciones a dioses (como si de esto dependiera una victoria o una derrota), muchachas sin más mérito que un cuerpo exuberante construido a silicona y operaciones compiten en demostrar cual tuvo más o menos intimidad con el “famoso de turno”, todo aquello que exaltará el amor patrio se instaló en radios, diarios y televisión.
 
Se ofrecen millones por este u otro jugador. Compra y venta de personas como en el mercado de esclavos de siglos pasados, con la única diferencia de que los actuales “productos” pueden disfrutar de los frutos del negocio. Muchachos que en muchos casos no hicieron por años las 3 comidas diarias, que vivieron en condiciones   humildes, pasan a valer millones, se obnubilan con lo que el medio les ofrece,  se les entrega un protagonismo para el que no se les preparó.

La FIFA es una mafia que está por sobre los países y sus reglas, que debe mover sus hilos para que “traten de llegar a las finales aquellos que generaran mas ganancias”, la FIFA dirá lo que todos los actores deberán hacer y ahí terminara todo, de lo contrario aténganse a las consecuencias. Ya vendrá otra competencia, otro momento culmine en el que habrá que aplicar la droga colectiva a las masas que es necesario idiotizar.
 
A mí no me quitan el sueño lo que sucede con la roja, la rojita o la rojaza, lo único que me queda claro es que con los incidentes mostrados por televisión y repetidos hasta el hartazgo, se sacó de la primera plana problemas que son de verdad importantes y que afectan a miles de compatriotas.

A nadie parece preocuparle la lucha de los contratistas de CODELCO, no se ven señales de protesta por la escandalosas alzas del pan y la leche, no se levanta la voz para reclamar por las anunciadas alzas de la luz y de seguro más al verano nos golpearan de nuevo con otra alza del agua.

Qué importa todo eso, hay que limpiar nuestro mancillado honor futbolero.

Plagiando a Marx y sólo cambiando al principal actor, podemos decir con certeza, EL FÚTBOL ES EL OPIO DE LOS PUEBLOS

MANUEL AHUMADA LILLO
Presidente C.G.T.