Según informa el diario La Nación en su edición del Miércoles 13 de Junio: “La Corporación de Militares en Retiro, calificó al general en retiro Raúl Iturriaga Neumann como “líder” de los uniformados procesados por violaciones a los derechos humanos. (Iturriaga) ya se definió como un líder por lo menos para los 500 que están en situaciones similares”, por lo que “ojalá que siga en la clandestinidad”, aseguró el capitán (r) de la Armada Hernán Bayas, vocero de la organización.
“Golpeamos las puertas de toda la sociedad, para que de una vez se produzca el encuentro entre los chilenos, si no tarde o temprano pueden producirse tempestades, si siguen sembrando vientos”, anunció. Por su parte, el ex vocero del fallecido dictador Augusto Pinochet, Guillermo Garín manifestó que “lamento mucho que esté siendo víctima de esta situación”, porque “dados sus argumentos, entiendo esta situación”. Por su parte, en otro matutino, el hijo del general (r) Manuel Contreras expresa que esto puede ser “el comienzo de una rebelión”.
Pienso que a nadie debería extrañar esta actitud de los militares en retiro (como tampoco nos debiera extrañar si se supiera que más de alguno en servicio activo apoya estas declaraciones), pues eso de que los militares chilenos tienen una “tradición democrática” es un mito más de este Chile apabullado por las mentiras históricas y los gobernantes serviles a los poderes plutocráticos que han conducido el país durante décadas, con la honrosa excepción de Salvador Allende. El ejército chileno siempre ha sido el brazo armado de los poderes económicos, de la clase dominante. Sé que hay muchos oficiales cumpliendo condena por atropellos a los derechos humanos, y eso es un gran logro, pero sólo se ha podido hacer debido al contexto histórico mundial y gracias a las presiones de las organizaciones de derechos humanos y los partidos de izquierda, especialmente el Partido Comunista (al César lo que es del César), que lograron desarrollar fuertes movilizaciones contra la impunidad e interpusieron querellas en los tribunales. No se ha logrado por causa del reconocimiento de los militares de sus actos delictivos ni gracias a la voluntad espontánea de los gobiernos de la Concertación, es cosa de recordar aquello de “justicia en la medida de lo posible” de Patricio Aylwin y las “razones de Estado” de Eduardo Frei frente al caso de los pinocheques. Además los militares encarcelados gozan de beneficios que no goza un reo común y tienen cárceles especiales. Pinochet nunca fue prontuariado como correspondía; es más, fue tratado con guante blanco por las autoridades, incluido el propio juez Guzmán. La verdad es que los uniformados jamás han dejado de presionar, y jamás han estado contentos con la democracia. Fueron demasiados años de poder absoluto.
Hoy la Corporación de Militares en Retiro, pide que “se produzca el encuentro entre los chilenos, si no tarde o temprano pueden producirse tempestades, si siguen sembrando vientos”. Qué significa esto ¿Es tempestad para ellos un nuevo Golpe de Estado? Y además la vieja prédica del ladrón detrás del juez ¿Qué se han imaginado los militares en retiro y los activos que apoyan solapadamente estas declaraciones? Los chilenos no debemos permitir más estas amenazas ruines, no podemos vivir eternamente dependiendo de la cantinela de que los militares son los garantes de la democracia y esas imbecilidades. Es hora de que se modifiquen muchas cosas en cuanto a las leyes que rigen a las FFAA. y éstas queden absolutamente bajo el poder civil. Hay docenas de torturadores sueltos viviendo en el anonimato, y que sin duda volverían a torturar si se dieran las condiciones. A los militares que hay ponerlos en el lugar que corresponde, ni más ni menos. Como dijo una vez don Lucho, hay que estar siempre alerta, “por si las moscas”.
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Alejandro Lavquén
http://lavquen.tripod.com
http://alavquen.blogspot.com/
Pienso que a nadie debería extrañar esta actitud de los militares en retiro (como tampoco nos debiera extrañar si se supiera que más de alguno en servicio activo apoya estas declaraciones), pues eso de que los militares chilenos tienen una “tradición democrática” es un mito más de este Chile apabullado por las mentiras históricas y los gobernantes serviles a los poderes plutocráticos que han conducido el país durante décadas, con la honrosa excepción de Salvador Allende. El ejército chileno siempre ha sido el brazo armado de los poderes económicos, de la clase dominante. Sé que hay muchos oficiales cumpliendo condena por atropellos a los derechos humanos, y eso es un gran logro, pero sólo se ha podido hacer debido al contexto histórico mundial y gracias a las presiones de las organizaciones de derechos humanos y los partidos de izquierda, especialmente el Partido Comunista (al César lo que es del César), que lograron desarrollar fuertes movilizaciones contra la impunidad e interpusieron querellas en los tribunales. No se ha logrado por causa del reconocimiento de los militares de sus actos delictivos ni gracias a la voluntad espontánea de los gobiernos de la Concertación, es cosa de recordar aquello de “justicia en la medida de lo posible” de Patricio Aylwin y las “razones de Estado” de Eduardo Frei frente al caso de los pinocheques. Además los militares encarcelados gozan de beneficios que no goza un reo común y tienen cárceles especiales. Pinochet nunca fue prontuariado como correspondía; es más, fue tratado con guante blanco por las autoridades, incluido el propio juez Guzmán. La verdad es que los uniformados jamás han dejado de presionar, y jamás han estado contentos con la democracia. Fueron demasiados años de poder absoluto.
Hoy la Corporación de Militares en Retiro, pide que “se produzca el encuentro entre los chilenos, si no tarde o temprano pueden producirse tempestades, si siguen sembrando vientos”. Qué significa esto ¿Es tempestad para ellos un nuevo Golpe de Estado? Y además la vieja prédica del ladrón detrás del juez ¿Qué se han imaginado los militares en retiro y los activos que apoyan solapadamente estas declaraciones? Los chilenos no debemos permitir más estas amenazas ruines, no podemos vivir eternamente dependiendo de la cantinela de que los militares son los garantes de la democracia y esas imbecilidades. Es hora de que se modifiquen muchas cosas en cuanto a las leyes que rigen a las FFAA. y éstas queden absolutamente bajo el poder civil. Hay docenas de torturadores sueltos viviendo en el anonimato, y que sin duda volverían a torturar si se dieran las condiciones. A los militares que hay ponerlos en el lugar que corresponde, ni más ni menos. Como dijo una vez don Lucho, hay que estar siempre alerta, “por si las moscas”.
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