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Agosto 18, 2026

Jorge Lagos Nilsson: poeta chileno-venezolano

Nació en Punta Arenas en 1941; salió de Chile en enero de 1974, regresó en septiembre de 2003.   

Ejerció la docencia y el periodismo en México (1974/75), Venezuela (1976/83) y Argentina (1984/2003)

Ha publicado ocho libros. El primero en Chile en 1959 –relatos en comandita con Patricio Guzmán–, los restantes en México –poesía–, Venezuela –poesía– y Argentina –ensayo, investigación periodística y poesía–, el último en 2002.  En 2001 su poemario Altamar/bajamar fue publicado por la revista Fronteras, del Instituto Tecnológico de Costa Rica.


Algunos de sus trabajos se han traducido a otros idiomas.

Por fortuna, dice, ningún texto ha sido recogido en antologías ni tuvo la menor trascendencia –aunque se hayan vendido bien.

Dirige la revista de cultura y política latinoamericana Piel de Leopardo (www.pieldeleopardo.com) y Ediciones del Leopardo

CALPURNIA
El conejo salta y huye / Panorama del tiempo
¿Fueron los corceles que patrullaron la costa de Ilion

tan fuertes e inalcanzables?

Cae sobre la mar un verso oscuro

caen costa adentro las hojas:
espada y sangre / un beso te mata

Espada y sangre
Mis ancestros llegaron a Magallanes

desde el sol y desde la nieve / Conspiración

de las mareas

La llave del amor abre la caja de las traiciones:

dios olvidó la voz de los dioses sobre la Tierra:
un destino manifiesto
Pastan ovejitas de fuego en praderas de fuego

Luz de los intentos / de las cosas

Luz / O no
Mi gato escucha / se basta a sí mismo

como bastaron las guerras de Ilion y la fuerza

que derribó sus puertas
(un beso cayó arriba de una ceja:

si no te amara te amaría

Si te amara / pasto de olvido)
A lo largo de los días olvidan

la cuenta de las vidas los dioses perdidos
Los héroes no duermen donde yace lo que amaron
El que morirá camina orgulloso:

la muerte suya es un ajusticiamiento:

otro combate contra los engaños, Calpurnia               (Enero, 2005)

BORGES Y EL FIN DE LA HISTORIA.
Acaso sí el laberinto y la huella en el laberinto

sean tu otra obra Jorge Luis Borges / Un delito

será silencio / o la última pregunta:

¿Qué olvidaremos al morir antes de matarnos?
Acaso la Tierra sea nube amarillenta

bibliotecas en las que no osamos leer

alucinadas puestas de sol / empecinadas

letras que partieron y no podamos volver
La inmortalidad es la paradoja de la vida

(la muerte apenas cierra un capítulo)
Nadie quiso morir la noche de su muerte:

hacer suyo un asunto ajeno a la madrugada:

¿Qué hemos de querer matar dentro

para no sobrevivir en el silencio de después?
En la triste desharrapada violencia yace

cabrera y cansada la esperanza de perdón

Vístete de sudor pobre amada que esperas

desnúdate / hazte lo que puedas en la sal
Una moto enloquecida gime en el ocaso

Nadie parirá a los hijos desta oscuridad
El coro de las ballenas últimas

despide el final del tiempo

deshoja con simpleza la era

mantiene la luz apagada
Un ciego palpa por su linterna el bosque

Vive en tierra seca / sobre un monte

sin nieve / Es tardía la primavera:

sube por la escala que baja al infierno
Una bala de mi sueño

comenzará otra vida
El vino sale también a despedir

personajes de comedia

Alguna vez diremos lo mismo

pero no será una comedia
Ah, descansar como trágicamente

sin mostrar el destino perdido

Bajar el telón como amanecer

en paz y a solas
Sigilosa gime la bestia en la selva

los demás ordenan sus asuntos
Caen las hojas / la vida parte a su fuente

Las brujas dispersas y los vates del pasado

se van o mueren sin hacer ruido:

es la civilización que te alcanzó
Cristo es un Jesús que cuenta historias

de nadie que sea como otros

o como ninguno de ellos mismos

y se arriegue a caminar entre pobres
Mirar el Mundo se parece

a olvidar el Universo
Nunca bastaron cien años:

se trata de las puertas entre los sueños

de los cerrojos / de los mares muertos

del sexo / de los desastres
Se trata de caminar una caricia

con el roce de manos tibias

por esteros de recuerdo y de olvido

Se trata de despertar.                                   (Abril, 2005)

 


ALTRI TEMPI

Aquí llueve / en otra parte una mujer

canta un corrido

(nada hay como la guitarra de México)
¿Me habrá perdonado ella la marea

desbordada en la tienda de lona

allá en la playa cerca de Maracay?
Dije que no en Buenos Aires hace tiempo

y es con este whisky

volver a abrazarte por los riñones
Ninguna historia se escribe para la eternidad
Tuve un perro que supo de hambre

una máquina de escribir color verde

y otra mujer que descubrió mi ausencia
La mejor manera de terminar es con un disparo

me decía, me digo

Disparé en la noche para no caer entre las flores de setiembre
Ciento treinta y ocho días cuento

y contaba no menos de doscientos veinte

sin escribir una línea
Me pregunto si éstas valen la pena.                           (Mayo 2005)

ÁNGELES
No vino el ángel / me dejó encadenado

a otra historia que no escribiré

y a la sicología de la mediancohe
“Ven”, pedí al ángel. “No quiero los canales codificados

nunca me ha tentado el plástico”
Dije: puesto que no soy príncipe en esta vida

ni rey de voz ni de lenguaje / muéstrame

las ventanas que miran hacia la pampa helada
Era un ángel de ciencia-ficción

de carbono temporal  / huidizo, incierto, ansioso
Al fin de cuentas una herramienta                                          (Junio, 2005)

ANTES DEL VINO
Contar historias después de comer

y después de contar historias / irse

a dormir con una mujer buena

—y tal vez despertar.
Sí, Wilde, se mata lo amado / primero

el filo de los sueños por soñar

luego los sueños soñados

y las aves que agreden antes de amanecer
(Es honda la mirada del gato / libre

como la primera llama del incendio).                            (Julio, 2005)

QUEMAR NAVES
Las incendias cuando todo lo demás

hase agotado
Arden con la facilidad de un cigarrillo

que tira contra el viento

mientras todo ha concluido
Los dioses no ciegan al elegido:

le conceden otra mirada

le extienden el invierno
Le acercan la montaña que estuvo allí

y que ahora al revés lleva consigo
Quemas tus naves –o tus alas–

nada más queda por hacer

La victoria es una derrota infinita
En la disyuntiva del fósforo

no es bueno pensar en los retornos imposibles
no es bueno convertirse en cartógrafo

de los continentes derruidos

Quedarse o partir es lo mismo
Pero las incendias cuando todo lo demás

hase agotado.                                                                  (Octubre, 2005)