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Agosto 20, 2026

Francia, ¿En el umbral de cambios fundamentales?

 Mientras el derechista Nicolas Sarkozy y la socialista Ségolène Royal preparan el debate televisivo del próximo 2 de mayo, los últimos sucesos de la campaña electoral parecen anunciar cambios fundamentales en la política francesa. Por una parte, es posible que se concretice un “centro” entre socialistas y los socialcristianos de la UDF, cuyo candidato François Bayrou, llegó tercero con 18,5%, y por otra, los trotskistas de la LCR se han consolidado como la segunda fuerza de izquierda después del PS.

Durante estas dos semanas, los dos candidatos buscan seducir al electorado de Bayrou, cuyo comportamiento puede decidir la elección. La candidata socialista se dirigió a Bayrou para proponerle un original debate de comparación sus respectivos programas, y Bayrou aceptó, pidiendo hacerlo delante las cámaras. El pasado sábado 28, durante una hora y media, la segunda y el tercero de la primera vuelta hicieron el inventario de algunas diferencias y de numerosas coincidencias, en un ambiente jovial. Concuerdan en proponer una Sexta república, con menos concentración de poderes, y en introducir un proyecto de ley que limite la concentración de los medios. Son favorables a un nuevo texto constitucional europeo, sancionado por referéndum. Discreparon sobre el salario mínimo europeo, y Bayrou criticó a Royal de recurrir demasiado al Estado, lo que esta negó. Cuando preguntaron a “Ségo” si Bayrou podría ser su primer ministro, la candidata respondió que no excluía nada.
 
Por su parte “Sarko” criticó agriamente este debate –sin él–, y prometió ministerios a la Unión democrática francesa. Sarkozy cerró su campaña en una espectacular manifestación estilo estadounidense, acompañado de un ramillete de políticos conservadores.
 
Sin embargo, más allá del presidente que resulte elegido este domingo para gobernar Francia el próximo quinquenio, las nuevas realidades electorales pueden influenciar el curso de las elecciones de la Asamblea nacional convocadas para el próximo 10 y 17 de junio. 


 
El sistema de elecciones parlamentarias


Los 557 diputados franceses son elegidos en 555 circunscripciones metropolitanas y 22 de ultramar, a través de un sistema uninominal mayoritario en dos vueltas. Esto significa que todos los partidos presentan su candidato en a la primera; si ninguno obtiene la mayoría absoluta, pueden concurrir a la segunda los que hayan obtenido más de un 12,5%. Por lo general, en el segundo turno hay dos candidatos. La izquierda –comunista y socialistas– mantiene al candidato más votado y el otro se retira. La derecha compuesta por liberales, gaullistas y socialcristianos, hace lo mismo. No obstante, existe un acuerdo entre ambos bloques de no apoyar ni aceptar el apoyo de la extrema derecha racista del Frente nacional. Si un candidato del FN consigue pasar a la segunda vuelta, todos los “partidos democráticos”, votan por el otro candidato, sea de izquierda o de derecha, por lo cual el FN carece de representación parlamentaria.
 
Esta vez hay tres elementos que podrían modificar este histórico sistema de bloques: los comunistas obtuvieron uno de los resultados más bajos de su historia; los socialistas se han derechizado y el candidato socialcristiano estaría dispuesto a buscar alianzas con ellos.
 
 
El proyecto del “Partido democrático”


Una novedad de esta campaña es el proyecto de Bayrou de transformar la UDF en un nuevo “Partido democrático” de centro, que gobierne con “lo mejor” de la derecha y la izquierda. La formula obtuvo un respaldo considerable: la aversión a la derecha dura de Sarkozy y un cierto desprestigio de los socialistas, permitieron a Bayrou cosechar votos de socialistas defraudados y de derechistas moderados.
 
Se trata de un cambio es considerable, cuando se sabe que la UDF se sitúa históricamente en el bloque de derecha. Ha participado en todos los gobiernos derechistas de la Quinta república y el propio François Bayrou ha sido ministro en dos ocasiones.
 
El proyecto de “centro” se desvanecería si Bayrou termina apoyando a Sarkozy y si en las parlamentarias mantiene el clásico traspaso de votos dentro de la derecha. Su proyecto necesita demostrar que puede aliarse con sectores de la izquierda. Pero si el electorado de Bayrou parece ligeramente inclinado a votar por Ségolène Royal, los dirigentes y parlamentarios de la UDF apoyan mayoritariamente a Sarkozy.
 
Los troskistas se transforman en la segunda fuerza de izquierda


El Partido comunista, que en otros tiempos representaba más de un cuarto del electorado, obtuvo esta vez un escaso 2% confirmando su baja, aunque es posible que esta se explique porque una parte de su base votó “útil” en la primera vuelta. Es posible que el PC se recupere algo en las elecciones parlamentarias. El PC sigue siendo un partido asociado a las grandes luchas sociales del siglo XX, a la resistencia contra la ocupación nazi y a los combates anticoloniales, pero ha pagado caro la justificación de los crímenes de Stalin. Tiene aún varios miles de militantes activos, ocupa el imponente local en la Place du Colonel-Fabien diseñado por el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, y mantiene el histórico cotidiano L’Humanité, fundado por Jean Jaurès en 1904.
 
La Liga comunista revolucionaria, con un 4,2%, emerge como la segunda fuerza de izquierda después del PS. Los trotskistas combatieron el estalinismo desde el primer momento, y hoy están activos en los movimientos sociales altermundialistas, lo que les ha permitido ganar la simpatía de sectores jóvenes. Las encuestas afirman que su candidato Olivier Besancenot obtuvo su mejor votación entre los hijos de la inmigración. La propia Ségolène Royal, afirmó hace dos días que compartía la consigna de la LCR: “Nuestras vidas valen más que los beneficios”.
 
Sin embargo, las corrientes a la izquierda del PS continúan divididas en cinco grupos, lo que le impide perfilarse como una alternativa creíble.