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Agosto 20, 2026

Los ejes de la política exterior de España hacia América latina

Ha quedado atrás el tiempo donde la política exterior de España  hacia América latina constituía parte de un programa  doctrinal. Las visiones de  principios  que  posicionaban al PSOE o el Partido Popular se han abandonado por un realismo político fundado en la economía de mercado. En el PSOE, categorías como oligarquías, burguesías nacionales, movimientos de liberación, dictaduras militares, lucha anti-imperialista y nacionalizaciones ceden paso, en menos de dos lustros, a conceptos  que  le aproximan al Partido Popular.

Países en vías de desarrollo, globalización, inversión productiva, competitividad, libertad de mercado, apertura financiera y comercial,  liberalización, lucha contra el terrorismo,  narco-guerrilla o despegue económico son sus palabras mas empleadas. Asimismo, la política de Derechos Humanos y sus decisiones sobre Cuba no se distinguen de las diseñadas por el departamento de Estado norteamericano. Para entender esta circunstancia, hagamos un poco de historia.
 
Todo tiene su origen en los gobiernos del PSOE en los años ochenta del siglo XX. Allí se produce el punto de inflexión. Felipe González buscaba  una visión despolitizada hacia América latina ligada a  intereses económicos, mientras tanto, ponía sus miras en un discurso europeo y atlantista. Es el fin de las concepciones anti-imperialistas del PSOE. El nombramiento de Fernández Ordóñez, un empresario y de trilateral, en la cartera de exteriores  es significativo. La política con América latina comienza un nuevo ciclo, busca separar la acción  del Estado, el gobierno, y los partidos políticos. Igualmente, Felipe González  apoya a los Estados Unidos  y promueve la contrarrevolución en Nicaragua, El Salvador y Guatemala,  en  contrapartida consigue que las empresas españolas puedan  actuar sin cortapisas en  la región. Un acuerdo de caballeros. La crisis de la deuda externa favorece los empresarios españoles que entran a saco en medio de los fastos del quinto centenario. El PSOE mantiene la estabilidad económica y  Felipe González logra la última reelección. Pero es la claudicación de la soberanía en materia de política exterior.  Cualquier decisión sobre América latina que afecte el orden geo-estratégico de los Estados Unidos  deberá ser consultada. La visión hemisférica diseñada por el pentágono se traslada  a la Moncloa.

 

En este proceso, América latina entra a formar parte de un campo de batalla domestico. Supone  apropiarse de fondos para aumentar su espacio de poder entre las élites del continente a la hora de gestionar concesiones.  Construir redes. Para ello  se fortalecen las fundaciones partidarias al amparo de nuevas leyes. Se busca enmascarar un espacio para la formación de cuadros e incidir en los procesos de transición. Es la época de mayor trasiego. Cursos de Verano, seminarios internacionales. Es el tiempo de la creación de ONGs vinculadas a los partidos, la forma mas habitual de desviar fondos y subvencionar las actividades políticas. La fundación Cánovas del Castillo del PP o la Pablo Iglesias del PSOE, no menos que las sindicales o los organismos semi-estatales. Se utilizan todos los medios: ministerios, secretarias de estados, centros, etcétera. Hoy  es la Fundación Carolina, una meretriz creada para dicho efecto. Durante los gobiernos del Partido Popular dio  becas de post-grado casi en su totalidad a dirigentes  de la derecha latinoamericana.  Comprobar quienes del PAN mexicano, la UDI y RN chilena o los conservadores colombianos, no menos que hondureños, nicaragüenses gozaron de sus fondos entre 1996 y 2004. Hoy lo hace el PSOE. Que de paso edita a sus ideólogos como antes lo hizo el P.P.  Otra institución al uso, es La Agencia Española de Cooperación no esta exenta de este juego sucio. Parte de los presupuestos que destina el Estado entran en un reparto partidario según se gobierne. Lo que menos interesa es América latina. Los favores de hoy se pagarán mañana. Ahora se reedita la Organización Iberoamericana de Cooperación. La corrupción es la manera de aproximación con los gobiernos de América latina, que no hacen mas que otro tanto, no ven, no oyen, y no hablan. Se benefician de lo que reciben, las migajas, salvo excepciones que  denuncian, pero lo pagan como Cuba, y ahora Venezuela y Bolivia.   
 
Por otro lado, organizaciones paralelas como ONGs para el desarrollo pueden contar con dinero público capaz de hacer revertir bajo falsos proyectos   una parte del mismo hacia las organizaciones. Esta   actividad  lleva dos décadas siendo una forma de vida y de militancia política  del Partido Popular, el PSOE no menos que del resto de la derecha e izquierda. En este sentido, existen otras  instituciones para el estudio y fomento de la democracia, la paz, el desarrollo, la cooperación, la negociación creadas por el PSOE y el Partido Popular,  partidos parlamentarios mayoritarios que atesoran mas  del 70 por ciento del total de fondos públicos todo un logro.  Hablamos de cientos de millones de euros. Se trata de un proceso que forma parte de la política interna de concesiones. Sin contar ayuntamientos y Comunidades autónomas. América latina es un filón de dinero político. Piensese que en Madrid  Ana Botella, esposa de Aznar y concejal de bienestar social en el Ayuntamiento ha dado a las organizaciones no gubernamentales encubiertas de su partido un trato de favor  para los proyectos de cooperación que terminan por ser verdaderas campañas de proselitismo. Al día de hoy, se obtienen acuerdos espúreos donde  el Partido Popular y el PSOE se dividen los fondos en detrimento de las ONGs las independientes para así continuar disfrutando del reparto del pastel. 

América latina es una imagen que se traduce en votos en las elecciones internas. Son muchos los jóvenes que se articulan a las ONGs y están sensibilizados con la pobreza o la migración y lo proyectan como un símbolo de su Abuenismo@.  Pero son los empresarios quienes asumen la dirección de política exterior  cuya  lógica está  fundada en los intereses del capital transnacional  acorde con la dinámica de la economía de mercado. El siglo XXI, unió al PSOE y el PP en su visión latinoamericana: un mercado grande y libre. Ambos partidos, ademas de los nacionalistas PNV y CiU, son  cara y cruz de la misma moneda. En la dirección del BBV y del Santander hay por igual representantes de todos ellos.