Tiene 28 años, es teniente primero del ejército de Estados Unidos, ha causado revuelo en su país y la situación que enfrenta empieza a ganarle partidarios en otras naciones. Quien busque en internet ehren watada se encontrará con que hay más de cien mil sitios que hablan de él y de la causa que representa.
El teniente, oriundo de Honolulu, Hawai, de ascendencia japonesa, se negó a ir a Irak, país al que había sido movilizada su unidad, la III Brigada de la Segunda División de Infantería del ejército. Sus motivos remecieron al estamento militar y político del norte y dieron origen al vasto movimiento que lo apoya. Watada sostiene que la guerra de Estados Unidos contra Irak es inconstitucional y por lo tanto él no puede cumplir una orden que también lo es:
“La guerra en Irak es en realidad ilegal. Es mi obligación y mi deber rechazar cualquier orden para participar en esta guerra”.Y agregó: “Una orden para participar en una guerra ilegal es ilegal en sí misma.Por lo tanto, mi obligación es no atender la orden de ir a Irak”.
Pero Watada ha dicho muchas cosas más. Él se enroló en el ejército después de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, haciendo fe de los dichos del presidente George Bush acerca del origen de esos hechos. También dio como verdaderas las informaciones sobre la existencia en Irak de armas químicas y de destrucción masiva, así como creyó las afirmaciones gubernamentales que ligaban al ejecutado ex presidente iraquí con Al Qaeda.
Pero ya se ha demostrado que todo eso era falso, que la guerra violó las disposiciones de la Naciones Unidas, que no reconoce la “guerra preventiva” que argumentó Bush, que se ha violado la Convención de Ginebra sobre los derechos de los prisioneros de guerra y que también se ha violado la constitución de los Estados Unidos. Watada ha acusado al ejército de su país de cometer crímenes de guerra y al gobierno de Bush de emprender un conflicto ilegal, basado en mentiras.
El teniente tiene muy clara su argumentación, que se fundamenta en el texto constitucional y en el Código de Justicia Militar, que en su artículo 92 señala que una orden o reglamento son legales a menos que sean contrarios a la constitución. Watada ha dicho además que los miembros del gobierno no están por encima de la ley como ellos creen,que la guerra de Irak es la traición más grande al pueblo estadunidense y que hay que ponerle un alto a esta situación.
Watada fue sometido a un consejo de guerra y hace unos días el juez militar anuló el proceso, argumentando inconsistencia y convocó para una nueva sesión el 19 de marzo.Todo indica que le harán un nuevo juicio al teniente, pero como no lo pueden juzgar dos veces por la misma causa tendrán que darle otro enfoque al proceso. Mientras tanto se han producido hechos de gran importancia que le dan la razón al joven militar.
José María Aznar, ex presidente del gobierno español y uno de los grandes aliados de Bush en la guerra contra Irak reconoció públicamente que allí no había armas de destrucción masiva:”Todo el mundo pensaba que en Irak había armas de destrucción masiva. Y no las había, yo lo sé ahora”.Por su parte, el inspector general del departamento de Defensa estadunidense entregó un informe que acusa al Pentágono de manipular la información de inteligencia para relacionar a Saddam Hussein con Al Qaeda.
“La guerra en Irak es en realidad ilegal. Es mi obligación y mi deber rechazar cualquier orden para participar en esta guerra”.Y agregó: “Una orden para participar en una guerra ilegal es ilegal en sí misma.Por lo tanto, mi obligación es no atender la orden de ir a Irak”.
Pero Watada ha dicho muchas cosas más. Él se enroló en el ejército después de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, haciendo fe de los dichos del presidente George Bush acerca del origen de esos hechos. También dio como verdaderas las informaciones sobre la existencia en Irak de armas químicas y de destrucción masiva, así como creyó las afirmaciones gubernamentales que ligaban al ejecutado ex presidente iraquí con Al Qaeda.
Pero ya se ha demostrado que todo eso era falso, que la guerra violó las disposiciones de la Naciones Unidas, que no reconoce la “guerra preventiva” que argumentó Bush, que se ha violado la Convención de Ginebra sobre los derechos de los prisioneros de guerra y que también se ha violado la constitución de los Estados Unidos. Watada ha acusado al ejército de su país de cometer crímenes de guerra y al gobierno de Bush de emprender un conflicto ilegal, basado en mentiras.
El teniente tiene muy clara su argumentación, que se fundamenta en el texto constitucional y en el Código de Justicia Militar, que en su artículo 92 señala que una orden o reglamento son legales a menos que sean contrarios a la constitución. Watada ha dicho además que los miembros del gobierno no están por encima de la ley como ellos creen,que la guerra de Irak es la traición más grande al pueblo estadunidense y que hay que ponerle un alto a esta situación.
Watada fue sometido a un consejo de guerra y hace unos días el juez militar anuló el proceso, argumentando inconsistencia y convocó para una nueva sesión el 19 de marzo.Todo indica que le harán un nuevo juicio al teniente, pero como no lo pueden juzgar dos veces por la misma causa tendrán que darle otro enfoque al proceso. Mientras tanto se han producido hechos de gran importancia que le dan la razón al joven militar.
José María Aznar, ex presidente del gobierno español y uno de los grandes aliados de Bush en la guerra contra Irak reconoció públicamente que allí no había armas de destrucción masiva:”Todo el mundo pensaba que en Irak había armas de destrucción masiva. Y no las había, yo lo sé ahora”.Por su parte, el inspector general del departamento de Defensa estadunidense entregó un informe que acusa al Pentágono de manipular la información de inteligencia para relacionar a Saddam Hussein con Al Qaeda.
Tanto el informe como los dichos de Aznar favorecen la causa de Watada,que es el primer oficial estadounidense en cuestionar la legalidad de la guerra contra Irak.La situación del gobierno estadounidense se parece cada vez más a la que determinó la derrota de ese país en Vietnam, mientras el presidente Bush sueña con incendiar el Medio Oriente.
