La propaganda es un arte, difícil pero noble, que requiere de genialidad para llevarla a cabo. Los propagandistas de la derecha utilizan su inmenso poder a través de la prensa, radio, televisión e internet, cine, teatro y virtualmente todas las actividades culturales de la religión y particularmente del Opus Dei. Desde allí utilizan su inmenso poder y torcida inteligencia para atacar a los supuestos enemigos del sistema y enarbolar y convencer sobre el fin de la historia y glorificar al capitalismo y a su sistema neoliberal. Goebbels “en la propaganda, como en el amor, todo es permitido para lograr un fin”, patrocinó la quema de libros y el saqueo de librerías “sospechosas”; tan sólo en una noche se quemaron 20 mil libros considerados nocivos o inútiles para el pueblo, ahorco a los diarios y revistas suprimiéndoles todas las posibilidades económicas para su funcionamiento. La propaganda busca comprar las conciencias, cambiando nuestra ideología, nuestros valores y principios, nuestra identidad. Este elemento inevitable de la cultura de masas permite transformar lo inmutable o justificar lo inaceptable…Venta de armas químicas y sorprenderse de la utilización de estas, venta de armas a países donde su población se muere de hambre, invadir países para robarles su petróleo con la mentira de supuestas armas de destrucción masivas, financiamiento y preparación militar a personas y elementos incontrolables para utilizarlos con fines oscuros o hegemónicos, como es el caso de Bin Laden en Afganistan contra los rusos..
El capitalismo se apodero de las ideas de Goebbels para justificar su ideología. Para bien o para mal, la propaganda del Tercer Reich le enseñó a los políticos y agitadores del mundo que más vale una mentira creíble que una verdad inverosímil. Y es tal su importancia que sin ella hoy no se concibe el capitalismo. La importancia de esta “Ideotización” es que anula desde el punto de vista de las comunicaciones masivas a los medios críticos, debido al peso de la publicidad en la programación y en los contenidos y a que ésta huye de todos los temas o debates que contribuyen al pensamiento crítico.
La propaganda corporativa, manipulación consciente e inteligente muestra el uso de la opinión pública como un objeto, es el modelo de comunicación unidireccional emisor-receptor que funciona como el mecanismo de utilización y dominación que es. A través de las encuestas investigan las tendencias en las corrientes de opinión pública para controlar la circulación de información interna y externa. Se trata de una manipulación consciente e inteligente de los hábitos.
.Mantengamos siempre presente esta vieja lección impartida por Goebbels: “con una repetición suficiente y la comprensión sicológica de las personas implicadas, no sería imposible probar que de hecho un cuadrado es un círculo. Después de todo, ¿qué son un cuadrado y un círculo? Son meras palabras y las palabras pueden moldearse hasta disfrazar las ideas”.
La táctica de demonizar al enemigo, la más usada y también la más efectiva, el mejor modo de atacar a un adversario o enemigo mucho más débil, pasa por elaborar una ofensiva propagandística que lo retrate como una amenaza inminente o como un terrorista, actualmente estamos viviendo en un mundo donde estas con el sistema, el pensamiento único o estás en contra, entonces eres un terrorista.
Aquí estamos en presencia de “Weapons of Mass Deception” “Armas de Engaño Masivo”, las mismas que utiliza EEUU para controlar la opinión pública mundial.
La pregunta es ¿Por o contra Venezuela?, la respuesta la tiene usted su excelencia, doctora Michelle Bachelet, Presidenta de Chile.
.“La libertad no es fruto que crezca en todos los climas, y por ello no está al alcance de todos los pueblos”…Inmanuel Kant.
