Considero, como San Pablo, que “hay que dar razón de la fe que anida en nosotros”; y ya que el ahora musulmán Serafín Salvatierra se ha ido a La Meca (por no decir a otro lugar más oloroso), me propongo pedir al MAF que aclare al mundo y al universo todo su venturosa pretensión. ¿Qué es eso de Movimiento Autónomo de Filosofía (MAF)?
Es una orgánica reformista, una secta medieval, una célula ecoanarcorevolucionaria, o simplemente una sigla inventada por un par de desadaptados que los calificaron con nota cero en el curso de “Etica”, y que se aprestan a realizar una versión criolla de “Bowling for Columbine”. A qué viene ese nombre, esa abreviatura, esa aglomeración de sílabas, que seguramente no ha pasado por el crisol de una verdadera crítica de la razón dialéctica.
A mis queridos émulos del “Sturm und Drang”, debo decirles que en metafísica no hay movimiento, sino que ilusión de movimiento, como dijera Zenón. Que en sociedad no hay autonomía, sino que dependencia, (o para que me entiendan estos neomarxistas: determinismo histórico). Y que en realidad, tampoco hay filosofía, sino que falosofía. En consecuencia, queridos amigos, Movimiento Autónomo de Filosofía puede ser un criptograma cuya traducción es: Quietismo Dependiente de mi Ombligo; es decir, la misma… pero con otro olor. Yo hago esta denuncia y quiero dejarla establecida aquí, hasta que no se me demuestre lo contrario. He dicho.
