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Agosto 18, 2026

Basta de diplomados en tortura

Una beca, cuántos no hemos añorado salir de Chile para estudiar y traer conocimientos desde el extranjero para ayudar a la comunidad. El Estado chileno continua becando a soldados en lugares que desde ningún punto de vista son útiles para la comunidad, hasta la fecha se han graduado tres mil efectivos.

Durante esta semana, una delegación de la Organización estadounidense “Observadores de la Escuela de las Américas”, (School of Americas Watch), que encabeza el Sacerdote Roy Bourgeois, se ha reunido con diferentes autoridades y organizaciones de derechos humanos en función de hacer conciencia para que Chile no siga enviando militares a instruirse al clon de la “Escuela de las Américas” rebautizada, en enero del 2001, como Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica. La misma mierda con distinto olor.

En Chile, violadores de los derechos humanos como Álvaro Corbalán, Miguel Krassnoff, Carlos Herrera Jiménez y Manuel Contreras son ejemplos del tipo de alumnos que fueron preparados en la “cuna de la democracia” estadounidense. Amnistía Internacional ha señalado que “los torturadores no nacen: alguien los educa, los entrena y los apoya”, señalando a la Escuela de las Américas como uno de los “centros de instrucción”.

Entre 1996 y el año 2000, Chile figuró junto a Colombia y México como los países que más soldados enviaron a esta Academia Militar. Se calcula que cada año más de 100 oficiales chilenos siguen recibiendo entrenamiento “contrainsurgente” en suelo estadounidense.
 
El golpe de Estado de 1973 y sus consecuencias sangrientas fueron en gran medida la responsabilidad de graduados de la School of Americas que se fundó en 1946 en Panamá (SOA, por sus siglas en inglés). En 1984 como resultado de los Tratados Torrijos-Carter para la devolución del Canal de Panamá, se instaló en los mismos Estados Unidos. Cada año, miles de oficiales de las Fuerzas Armadas latinoamericanas reciben entrenamiento militar a manos de instructores norteamericanos. Además la Doctrina de Seguridad Nacional, hipótesis de tener un enemigo interno y justificar una guerra con un solo bando armado la aprendieron aquí, en esta escuela.
 
El juez español Baltasar Garzón que también estuvo por estos días en Chile  presentó cargos que derivaron en el arresto de Pinochet en Londres el año1998 -historia conocida-, pero en esos volúmenes de evidencia también solicitaron el procesamiento de otros 30 funcionarios de alto rango de la dictadura de Pinochet. Diez de ellos son graduados de la SOA. Aunque Pinochet no fue un graduado de la SOA, se le tiene en alta estima. En 1991, en plena transición “en la medida de lo posible”, los visitantes podían ver una nota del ex primer mandatario de facto y una espada de ceremonias donada por él, expuesta en la oficina del comandante de la SOA.
 
Esta Escuelita que poco sabe de la LOCE ha formado y sigue formando a militares latinoamericanos, entre ellos a oficiales chilenos, en técnicas de contrainsurgencia. Los graduados han resultado ser insignes violadores de los derechos humanos en sus países. La lista de víctimas es larga, tanto en Chile como en la América morena. En Chile, uno de cada cuatro agentes de la DINA obtuvo el diploma de torturador en este “centro de conocimiento”. Actualmente, 122 militares chilenos son enviados cada año a la también conocida “Escuela de Asesinos”.
 
El grupo de observadores fue recibido por la ministra de Defensa Vivianne Blanlot, pero ella sólo les dijo que entendía el clamor de su demanda porque el Estado chileno dejara de enviar soldados a la SOA, pero que eso era materia del Ejército. Ella sólo se limitará a dar una recomendación, pero que no va a exigir nada.

Entiendo que las FF.AA. tengan un carácter profesional, técnico estratégico entre tantas particularidades, pero no es posible que en materias históricas que nos atañen a todos los sectores sociales no podamos al menos pedir un voto de censura como ciudadanos y explicaciones al Ejército “jamás vencido”.