En días pasados el Concejo Municipal de Vitacura, accediendo a una especulativa solicitud de los propietarios de las viviendas unifamiliares que enfrentan la Av. Escrivá de Balaguer, paralela al río Mapocho, adoptó el acuerdo de iniciar el trámite administrativo conducente a modificar las normas de edificación de su Plan Regulador sólo para las manzanas que van desde el Club de Polo por el poniente hasta la calle Guaraníes por el oriente. Se permitirá la construcción en altura hasta llegar a los 10 pisos, si son conjuntos armónicos, es decir, edificios de 28 metros.
Para el resto de los vecinos de ese agradable barrio de densidad baja se mantienen las actuales condiciones. Luego, ese cuerpo colegiado conformado mayoritariamente por personas afuerinas de esa comuna, en forma unánime, le entregó un “traje a la medida” a aquellos propietarios que están ansiosos en vender sus casas a excelente precio para irse a otros lugares.
En términos porcentuales podríamos afirmar que el 15% de los vecinos obtendrá una importante plusvalía patrimonial y el 85% restante deberá asumir una minusvalía por sus casas, ya que estas tendrán como telón de fondo hacia el norte un muro casi continuo de concreto con la altura ya mencionada.
La comunidad tomó el toro por las astas y sus dirigentes vecinales expresaron que en un país democrático no podía prosperar una iniciativa de ese tipo porque cuenta con el amplio rechazo de la comunidad afectada. Decían que todo cambio crea conflictos de interés, pero estos conflictos deben ser resueltos sin arrasar con los derechos de la mayoría para beneficiar a unos pocos. Más aún, ya que se utilizaron falaces argumentos técnicos que van contra el sentido común y el necesario equilibrio.
Esa municipalidad, en una muestra de autoritarismo, no ha permitido la generación de proyectos alternativos y para ello ha utilizado maniobras poco claras, dejando a un lado los conceptos de transparencia, rigurosidad y probidad, necesarios para implementar los cambios en los planos reguladores.
Los dirigentes sociales le pidieron al alcalde que convocara a un plebiscito para zanjar la controversia y éste se negó por considerarlo “demagógico” (sic). Ante tal curiosa respuesta, ya se están organizando para exigir el plebiscito, tal como está establecido en la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades. En estos días iniciarán la recolección de firmas del 10% de los vecinos inscriptos en los Registros Electorales de Vitacura, con la idea de finalizar el proceso en un plazo máximo de un mes. Necesitan 5.300 firmas autentificadas ante cualquier notario.
Por último y teniéndose en cuenta que el movimiento contestatario está tomando mucho cuerpo, lo que nos consta, sería más que razonable establecer desde ya las bases del llamado a plebiscito para que éste se desarrolle en igualdad de condiciones en los recintos adecuados, teniéndose presente que su resultado será vinculante para la díscola municipalidad de Vitacura siempre que los votantes sean a lo menos el 50% de los ciudadanos inscriptos en la comuna.
El ejemplo que están dando los vecinos de Vitacura, tan puntudos como los de La Reina, debe servir para que en todas las comunas sean sus habitantes los que decidan democráticamente sus planos reguladores.
Agrupación “Defendamos la Ciudad”
