París.- La huelga con la que los sindicatos franceses muestran hoy su oposición al contrato de primer empleo (CPE), que precariza el trabajo de los jóvenes, comenzó a tener los primeros efectos, sobre todo en los transportes. Retrasos en los vuelos internos y cancelación de 16 vuelos entre España y Francia. Tampoco funcionan correctamente los ferrocarriles –tanto los regionales como los nacionales.
Se espera que la huelga, enésima movilización contra el CPE, paralice buena parte del país y que las manifestaciones sean masivas. Los organizadores esperan paralizar hoy a dos millones de franceses para exigir la dimisión del jefe de gobierno, Dominque de Villepin.
Para minimizar el impacto de este conflicto, el gobierno en colaboración con los centros de control de los restantes países afectados y las compañías aéreas, habilitará una ruta alternativa que evite sobrevolar el espacio aéreo francés.
En París, hay retrasos de entre media hora y una hora en los aeropuertos de Roissy y de Orly, donde los controladores secundan el paro. Varias pistas de estos aeródromos están cerradas también, según informa la dirección de aviación civil.
Dos de cada tres TGV (los trenes de alta velocidad franceses) y algo menos de la mitad de los trenes regionales están en circulación hoy, según la autoridad ferroviaria, que asegura que, de momento, las conexiones internacionales funcionan normalmente, salvo los trenes con destino Ginebra.
Dos tercios de los trenes de cercanías no funcionan en la región de París, mientras que el metro y los autobuses trabajan al 75 por ciento en la capital. Se esperan dificultades de transporte en 70 ciudades del país.
Siguen paradas también las universidades. Dos tercios de las 84 universidades francesas han registrado bloqueos o huelgas, así como cientos de institutos.
Aparte del transporte, Francia se enfrenta a una jornada de paros en todos los sectores y manifestaciones ciudadanas que ponen en solfa el futuro del primer ministro, Dominique de Villepin, impulsor del polémico CPE -destinado a los menores de 26 años y que permite que sean despedidos sin justificación durante los dos primeros años de contrato- y que se niega a retirarlo.
Hay 135 manifestaciones convocadas en todo el país, sobre todo en París, que ha sido colocada en alerta policial después de los incidentes violentos que se han vivido en otras marchas celebradas en la capital en los últimos días.
Mientras, Villepin sigue manteniendo el CPE y sólo está dispuesto a modificar algunos aspectos. Para ello, llamó ayer a los sindicatos de trabajadores y estudiantes a reunirse con él el miércoles por separado. La invitación ha sido rechazada ya por la CGT, el mayor de los sindicatos franceses, que exige la retirada del CPE como punto de partida de la negociación. Los sindicatos de estudiantes no han contestado, de momento.
Según informaciones oficiales, 16 vuelos fueron cancelados entre Francia y España. Hay demoras de más de una hora en las salidas de algunas rutas europeas -hacia Bruselas, París, Londres y Praga- desde el aeropuerto de Barajas, según se pudo constatar en las pantallas de información al viajero.
Para minimizar el impacto de este conflicto, el gobierno en colaboración con los centros de control de los restantes países afectados y las compañías aéreas, habilitará una ruta alternativa que evite sobrevolar el espacio aéreo francés.
En París, hay retrasos de entre media hora y una hora en los aeropuertos de Roissy y de Orly, donde los controladores secundan el paro. Varias pistas de estos aeródromos están cerradas también, según informa la dirección de aviación civil.
Dos de cada tres TGV (los trenes de alta velocidad franceses) y algo menos de la mitad de los trenes regionales están en circulación hoy, según la autoridad ferroviaria, que asegura que, de momento, las conexiones internacionales funcionan normalmente, salvo los trenes con destino Ginebra.
Dos tercios de los trenes de cercanías no funcionan en la región de París, mientras que el metro y los autobuses trabajan al 75 por ciento en la capital. Se esperan dificultades de transporte en 70 ciudades del país.
Siguen paradas también las universidades. Dos tercios de las 84 universidades francesas han registrado bloqueos o huelgas, así como cientos de institutos.
Aparte del transporte, Francia se enfrenta a una jornada de paros en todos los sectores y manifestaciones ciudadanas que ponen en solfa el futuro del primer ministro, Dominique de Villepin, impulsor del polémico CPE -destinado a los menores de 26 años y que permite que sean despedidos sin justificación durante los dos primeros años de contrato- y que se niega a retirarlo.
Hay 135 manifestaciones convocadas en todo el país, sobre todo en París, que ha sido colocada en alerta policial después de los incidentes violentos que se han vivido en otras marchas celebradas en la capital en los últimos días.
Mientras, Villepin sigue manteniendo el CPE y sólo está dispuesto a modificar algunos aspectos. Para ello, llamó ayer a los sindicatos de trabajadores y estudiantes a reunirse con él el miércoles por separado. La invitación ha sido rechazada ya por la CGT, el mayor de los sindicatos franceses, que exige la retirada del CPE como punto de partida de la negociación. Los sindicatos de estudiantes no han contestado, de momento.