Desde el primer momento en que Marco Paulsen se presentó ante el fiscal adjunto de Pudahuel, aquel caluroso y angustiante sábado 10 de diciembre, explicó en todas sus letras que el era inocente del cargo que le fue formulado, el de quebrantamiento de condena.
Durante estos dos meses que ha permanecido en Chile, Paulsen ha debido sufrir lo que a todas luces significa una persecución política.
¿Maquinada desde dónde? Eso no estamos en condiciones de responder, pero sí que algo ocurre con todos aquellos que fueron opositores acérrimos a la dictadura y a todo lo que ello significa, a saber, la implantación del neoliberalismo a costa de la represión sanguinaria de muchos chilenos.
Marco, sin duda que fue uno de ellos, ya sabemos que vivió la cárcel, tortura mediante, luego el exilio. Cuando todo indicaba, desde la legalidad del Estado de Derecho imperante en nuestro país, que su pena de extrañamiento estaba cumplida, de acuerdo a lo expresado por el Decreto que debió extenderse al momento de su destierro.
Esta figura, de la persecución política no es un tema muy alejado de la realidad, toda vez que es el propio Juez, Mario Muñoz Reymar, el 1er Juzgado de Garantía de Santiago, que en sus propias palabras, al momento de justificar su decisión señala que:
“Me llama la atención que solamente a través de una certificación hecha un día antes de su arribo al país, se determina con cierta exactitud que le faltarían algunos días por cumplir.”
No solamente es a este juez que le llama la atención que el día anterior a su ingreso al país, se dicte una orden desde el 14 juzgado, de no ingreso o de detención en contra de Paulsen.
De haberse dado todo lo que correspondía, en el sentido estricto del antes mencionado Estado de Derecho reinante en Chile, los funcionarios de Policía Internacional, debieron informarle que no podía entrar; sin embargo ocurrió algo muy distinto, y es el propio juez antes individualizado que pone el acento en la irregularidad cometida contra Marco Paulsen, señalando en uno de sus párrafos argumentativos:
“Ocurrió que, bajándose del avión, había dos funcionarios policiales esperándolo, es decir, desde el momento que piso tierra, no era un hombre libre, capaz de autodeterminarse, de hacer su voluntad… fue detenido al pisar tierra, en el mismo momento que pisó tierra, simultáneamente fue detenido, …, estos funcionarios policiales procedieron, en forma simultánea, a detener a esta persona, y simultáneamente, quiero que se entienda bien, para los efectos jurídicos, simultáneamente junto con
detenerlo lo ingresaron al país.”
Las cosas están claras, no fue Marco quien cometió el ilícito, fueron funcionarios chilenos de la policía quienes sobrepasaron sus límites en la jurisprudencia de los tratados internacionales, toda vez que fue
detenido al bajar del avión, en suelo internacional. A esto se le debe sumar la sospechosa conducta del 14 juzgado, quien el día anterior al arribo de Paulsen, envió una notificación a Policía Internacional referida al ex preso político.
La Fiscalía, aquella de la tan renombrada nueva justicia, se empecinó en tratar a Paulsen como un infractor a la Ley, la misma Ley que juraron hacer respetar, Ley que en ningún instante se infringió, no por lo menos desde la intención de Marco y su familia; esto igualmente lo dejó expresamente señalado el Juez, quien dictaminó la absolución de los cargos que se imputaban a Paulsen.
Audiencia de procedimiento abreviado
en contra de Marco Paulsen
¿Maquinada desde dónde? Eso no estamos en condiciones de responder, pero sí que algo ocurre con todos aquellos que fueron opositores acérrimos a la dictadura y a todo lo que ello significa, a saber, la implantación del neoliberalismo a costa de la represión sanguinaria de muchos chilenos.
Marco, sin duda que fue uno de ellos, ya sabemos que vivió la cárcel, tortura mediante, luego el exilio. Cuando todo indicaba, desde la legalidad del Estado de Derecho imperante en nuestro país, que su pena de extrañamiento estaba cumplida, de acuerdo a lo expresado por el Decreto que debió extenderse al momento de su destierro.
Esta figura, de la persecución política no es un tema muy alejado de la realidad, toda vez que es el propio Juez, Mario Muñoz Reymar, el 1er Juzgado de Garantía de Santiago, que en sus propias palabras, al momento de justificar su decisión señala que:
“Me llama la atención que solamente a través de una certificación hecha un día antes de su arribo al país, se determina con cierta exactitud que le faltarían algunos días por cumplir.”
No solamente es a este juez que le llama la atención que el día anterior a su ingreso al país, se dicte una orden desde el 14 juzgado, de no ingreso o de detención en contra de Paulsen.
De haberse dado todo lo que correspondía, en el sentido estricto del antes mencionado Estado de Derecho reinante en Chile, los funcionarios de Policía Internacional, debieron informarle que no podía entrar; sin embargo ocurrió algo muy distinto, y es el propio juez antes individualizado que pone el acento en la irregularidad cometida contra Marco Paulsen, señalando en uno de sus párrafos argumentativos:
“Ocurrió que, bajándose del avión, había dos funcionarios policiales esperándolo, es decir, desde el momento que piso tierra, no era un hombre libre, capaz de autodeterminarse, de hacer su voluntad… fue detenido al pisar tierra, en el mismo momento que pisó tierra, simultáneamente fue detenido, …, estos funcionarios policiales procedieron, en forma simultánea, a detener a esta persona, y simultáneamente, quiero que se entienda bien, para los efectos jurídicos, simultáneamente junto con
detenerlo lo ingresaron al país.”
Las cosas están claras, no fue Marco quien cometió el ilícito, fueron funcionarios chilenos de la policía quienes sobrepasaron sus límites en la jurisprudencia de los tratados internacionales, toda vez que fue
detenido al bajar del avión, en suelo internacional. A esto se le debe sumar la sospechosa conducta del 14 juzgado, quien el día anterior al arribo de Paulsen, envió una notificación a Policía Internacional referida al ex preso político.
La Fiscalía, aquella de la tan renombrada nueva justicia, se empecinó en tratar a Paulsen como un infractor a la Ley, la misma Ley que juraron hacer respetar, Ley que en ningún instante se infringió, no por lo menos desde la intención de Marco y su familia; esto igualmente lo dejó expresamente señalado el Juez, quien dictaminó la absolución de los cargos que se imputaban a Paulsen.
Audiencia de procedimiento abreviado
en contra de Marco Paulsen