Manila.- La presidenta Gloria Arroyo declaró hoy el estado de emergencia en Filipinas, ante la existencia de un presunto intento de golpe de estado para derrocarla, según informó hoy su secretario de prensa, Ignacio Bunye.
Esta proclama le permite convocar a las fuerzas armadas para reprimir cualquier rebelión, ordenar arrestos sin orden judicial, ocupar entidades, incluidos locales de medios de prensa, y prohibir actos y manifestaciones.
Arroyo formuló la decisión después de reunirse con miembros de su gabinete y oficiales del ejército y la policía, en medio de una ola de críticas y condenas a su gobierno, que se iban a plasmar hoy viernes en dos marchas opositoras en Manila. Casi simultáneamente el jefe de Estado Mayor, general Generoso Senga, reveló la destitución del general de brigada Danilo Lim, hasta ahora jefe del cuerpo de élite Scout Rangers, y del jefe de la brigada de infantes de marina, coronel Ariel Quevedo.
Ambos fueron detenidos por oficiales al mando de Senga, quien declaró poco después que los cuerpos armados no se rebelarán y seguirán acatando la cadena de mando.
El superintendente Narzalio Franco, jefe de las fuerzas especiales de la policía, también fue relevado de su puesto.
La presidenta Arroyo ordenó, además, la detención de otra decena de personas, entre militares y civiles, por su activismo en contra de su administración.
El portavoz de la jefe de Estado indicó que todos estaban complotados en el planeamiento de una acción junto a “miembros descarriados de los cuerpos militares”. Senga alegó que el general Lim planeaba unirse hoy a una de las marchas de la oposición contra Gloria Arroyo, en la que se iba a exigir su renuncia.
El gobierno también suspendió las clases en los centros escolares de todos los niveles, en tanto la policía pidió a los alcaldes del área metropolitana de Manila la prohibición de cualquier tipo de manifestación pública de los enemigos de Arroyo. La presidenta precisó que los argumentos de la oposición “han sido magnificados irresponsablemente por ciertos segmentos de la prensa nacional”.
Añadió que las acciones opositoras están perjudicando al país, mediante “la obstrucción del gobierno, el daño al crecimiento económico y el sabotaje a la confianza del pueblo en las autoridades”.
Arroyo formuló la decisión después de reunirse con miembros de su gabinete y oficiales del ejército y la policía, en medio de una ola de críticas y condenas a su gobierno, que se iban a plasmar hoy viernes en dos marchas opositoras en Manila. Casi simultáneamente el jefe de Estado Mayor, general Generoso Senga, reveló la destitución del general de brigada Danilo Lim, hasta ahora jefe del cuerpo de élite Scout Rangers, y del jefe de la brigada de infantes de marina, coronel Ariel Quevedo.
Ambos fueron detenidos por oficiales al mando de Senga, quien declaró poco después que los cuerpos armados no se rebelarán y seguirán acatando la cadena de mando.
El superintendente Narzalio Franco, jefe de las fuerzas especiales de la policía, también fue relevado de su puesto.
La presidenta Arroyo ordenó, además, la detención de otra decena de personas, entre militares y civiles, por su activismo en contra de su administración.
El portavoz de la jefe de Estado indicó que todos estaban complotados en el planeamiento de una acción junto a “miembros descarriados de los cuerpos militares”. Senga alegó que el general Lim planeaba unirse hoy a una de las marchas de la oposición contra Gloria Arroyo, en la que se iba a exigir su renuncia.
El gobierno también suspendió las clases en los centros escolares de todos los niveles, en tanto la policía pidió a los alcaldes del área metropolitana de Manila la prohibición de cualquier tipo de manifestación pública de los enemigos de Arroyo. La presidenta precisó que los argumentos de la oposición “han sido magnificados irresponsablemente por ciertos segmentos de la prensa nacional”.
Añadió que las acciones opositoras están perjudicando al país, mediante “la obstrucción del gobierno, el daño al crecimiento económico y el sabotaje a la confianza del pueblo en las autoridades”.