La prensa española, la radio y la televisión, que han derramado ríos de tinta y largos minutos de sus informativos hablando del proceso eleccionario chileno, tienen responsabilidad en esta creciente inquietud/curiosidad/interés del español medio por profundizar en la realidad del Chile de hoy.
Sólo el llamado “Caso Pinochet”, con las actuaciones del Juez Garzón, supera en España el volumen de publicaciones relacionadas con Chile, en los últimos veinte años. La protagonista de este “boom mediático”, sin duda alguna, es Michelle Bachelet.
¿Por qué se produce esto?. Creo, en primer lugar, que Chile ha sido siempre una prioridad en la preocupaciòn latinoamericanista del pueblo español. Por historia, similitudes, simpatías. Nuestro país está poblado mayoritariamente por descendientes de aquellos hispanos que descubrieron, conquistaron y emigraron posteriormente al cono sur de América. Pero es que, como decíamos, la historia chilena está jalonada de acontecimientos muy similares a los de este país. Muy en especial, la historia moderna y contemporánea. La influencia española ha convertido a Chile en un verdadero apéndice hispanico, una región más del mapa social con las matizaciones propias de nuestra idiosincrasia.
Claro que en el caso que nos ocupa, pienso que Michelle Bachelet es un fenómeno de la actualidad no sólo chilena e iberoamericana, sino mundial, que aparece en el momento justo y en el lugar preciso como para atraer la atención de la opinión pública.
Por el coloquio que se abrió después de mi intervención en el almuerzo con los rotarios, por sus preguntas y comentarios, puedo colegir lo que valoran en este país de nuestra Presidenta Electa. Por ejemplo, que se trata de una mujer de hoy, joven y con una trayectoria sorprendentemente curiosa. Gran formación profesional y desarrollo intelectual importante; inteligencia natural que la lleva a dominar varios idiomas y un olfato político privilegiado. Además, su propia biografia llama a la admiración: hija de militar muerto a manos de militares; torturada junto con su madre, pero que no se regodea en su drama ni lo utiliza con fines partidistas. Por el contrario, se basa en él para elevarse en la mirada de futuro, con mensajes generosos.
Otro aspecto que llama la atención de los españoles es que se trata de una mujer-madre, con más de un matrimonio, pero sin pareja en la actualidad y que asume su papel con la misma naturalidad de sus contemporáneas. No se achica ante los retos y, por el contrario, los enfrenta con serenidad y decisión. Por ejemplo,aquí se valora mucho que haya enfrentado la situación militar “post dictadura” con claridad, con consecuencia política, con justicia pero sin rencor.
Luego se comenta que se encumbró como líder emergiendo desde la masa misma, abriendose paso entre rostros conocidos y gastados, con un atractivo mensaje nuevo, preciso, sencillo y…posibilista. Justamente, ponen el acento en la elección prioritaria de los problemas a solucionar, mediante propuestas audaces, progresistas y posibles.
Creo que el español está más cerca de Chile en estos momentos. Como que también mira esperanzado en que nuestro país se siga convirtiendo en un icono del desarrollo de la América Latina actual. No en vano la inversión española en Chile no sólo se mantiene, sino que se sigue acrecentando. No en vano continúan haciendo encuestas y estudios que demuestran la fiabilidad y modernidad de los sistemas económicos de nuestro país. Pero también, no se puede negar que el español medio igualmente detecte las necesidades del momento, no sólo en Chile sino en el sub-contienente en general: la necesidad de corregir las desigualdades sociales. Hacer más equitativo el reparto de la riqueza. Terminar con el flagelo de la extrema pobreza. Y sobre esos asuntos, precisamente, se están basando las primeras propuestas de acción de Michelle Bachelet, cuestión que despierta obviamente los comentarios elogiosos de mis amigos rotarios españoles.Comentarios que no sólo se quedan en ella, sino que envuelven en especial, al conjunto del pueblo chileno.
La prensa española, la radio y la televisión, que han derramado ríos de tinta y largos minutos de sus informativos hablando del proceso eleccionario chileno, tienen responsabilidad en esta creciente inquietud/curiosidad/interés del español medio por profundizar en la realidad del Chile de hoy.
Sólo el llamado “Caso Pinochet”, con las actuaciones del Juez Garzón, supera en España el volumen de publicaciones relacionadas con Chile, en los últimos veinte años. La protagonista de este “boom mediático”, sin duda alguna, es Michelle Bachelet.
¿Por qué se produce esto?. Creo, en primer lugar, que Chile ha sido siempre una prioridad en la preocupaciòn latinoamericanista del pueblo español. Por historia, similitudes, simpatías. Nuestro país está poblado mayoritariamente por descendientes de aquellos hispanos que descubrieron, conquistaron y emigraron posteriormente al cono sur de América. Pero es que, como decíamos, la historia chilena está jalonada de acontecimientos muy similares a los de este país. Muy en especial, la historia moderna y contemporánea. La influencia española ha convertido a Chile en un verdadero apéndice hispanico, una región más del mapa social con las matizaciones propias de nuestra idiosincrasia.
Claro que en el caso que nos ocupa, pienso que Michelle Bachelet es un fenómeno de la actualidad no sólo chilena e iberoamericana, sino mundial, que aparece en el momento justo y en el lugar preciso como para atraer la atención de la opinión pública.
Por el coloquio que se abrió después de mi intervención en el almuerzo con los rotarios, por sus preguntas y comentarios, puedo colegir lo que valoran en este país de nuestra Presidenta Electa. Por ejemplo, que se trata de una mujer de hoy, joven y con una trayectoria sorprendentemente curiosa. Gran formación profesional y desarrollo intelectual importante; inteligencia natural que la lleva a dominar varios idiomas y un olfato político privilegiado. Además, su propia biografia llama a la admiración: hija de militar muerto a manos de militares; torturada junto con su madre, pero que no se regodea en su drama ni lo utiliza con fines partidistas. Por el contrario, se basa en él para elevarse en la mirada de futuro, con mensajes generosos.
Otro aspecto que llama la atención de los españoles es que se trata de una mujer-madre, con más de un matrimonio, pero sin pareja en la actualidad y que asume su papel con la misma naturalidad de sus contemporáneas. No se achica ante los retos y, por el contrario, los enfrenta con serenidad y decisión. Por ejemplo,aquí se valora mucho que haya enfrentado la situación militar “post dictadura” con claridad, con consecuencia política, con justicia pero sin rencor.
Luego se comenta que se encumbró como líder emergiendo desde la masa misma, abriendose paso entre rostros conocidos y gastados, con un atractivo mensaje nuevo, preciso, sencillo y…posibilista. Justamente, ponen el acento en la elección prioritaria de los problemas a solucionar, mediante propuestas audaces, progresistas y posibles.
Creo que el español está más cerca de Chile en estos momentos. Como que también mira esperanzado en que nuestro país se siga convirtiendo en un icono del desarrollo de la América Latina actual. No en vano la inversión española en Chile no sólo se mantiene, sino que se sigue acrecentando. No en vano continúan haciendo encuestas y estudios que demuestran la fiabilidad y modernidad de los sistemas económicos de nuestro país. Pero también, no se puede negar que el español medio igualmente detecte las necesidades del momento, no sólo en Chile sino en el sub-contienente en general: la necesidad de corregir las desigualdades sociales. Hacer más equitativo el reparto de la riqueza. Terminar con el flagelo de la extrema pobreza. Y sobre esos asuntos, precisamente, se están basando las primeras propuestas de acción de Michelle Bachelet, cuestión que despierta obviamente los comentarios elogiosos de mis amigos rotarios españoles.Comentarios que no sólo se quedan en ella, sino que envuelven en especial, al conjunto del pueblo chileno.