Brasil, que dirige el contingente militar de Naciones Unidas (ONU) en Haití, propuso este lunes a Estados Unidos convocar una reunión del Consejo de Seguridad para discutir la tensa situación en la isla caribeña, informaron fuentes oficiales brasileñas.
Amorim recibió una llamada telefónica de Rice, durante la cual hablaron de Haití, y le sugirió realizar una reunión del Consejo de Seguridad sobre la situación en el país caribeño, indicó un portavoz de la cancillería, y agregó que Rice se mostró favorable a examinar el asunto.
La situación de máxima tensión se vivió al atardecer cuando los simpatizantes de Préval, candidato del partido La Esperanza, ex presidente entre 1996 y 2001 y ex primer ministro del derrocado Jean Bertrand Aristide, rompieron el cordón de seguridad en torno al Hotel Montana, sede del Consejo Electoral Provisional (CEP) que realiza el recuento de votos, lento y bajo acusaciones de fraude. Los manifestantes tomaron el control del edificio en protesta por los resultados electorales, que no conceden a su líder la mayoría necesaria para su proclamación automática. Helicópteros de la MINUSTAH sobrevolaron el hotel, cuyo patio central estaba ocupado por cientos de encolerizados manifestantes.
El premio Nobel de la paz, el surafricano Desmond Tutu, que se encuentra alojado en ese hotel, se dirigio desde la ventana de su habitación a los manifestantes, que acataron su llamamiento a la calma. Aunque muchos de los seguidores de Preval permanecieron en el interior del hotel, el edificio recuperó cierta tranquilidad y su dispositivo de seguridad quedó instalado nuevamente sin que se registraran mas daños. Préval sigue a la cabeza del recuento de votos, pero su ventaja se ha reducido lo suficiente como para hacer posible la celebración de una segunda vuelta el próximo 19 de marzo, lo que ha desatado la furia de sus seguidores. Con el 89,93 por ciento de los votos escrutados, Preval habría logrado el 48,7 por cientyo de los votos, frente al 11,84 por ciento del también ex presidente Leslie Manigat.
El domingo, decenas de personas celebraban ya la victoria de Preval en las calles, reclamando la mayoría absoluta que evitaría una nueva cita electoral. Su partido ha contado desde el principio del recuento con una holgada ventaja, pero ésta se ha recortado desde el más del 60 por ciento inicial hasta por debajo de la frontera del 50 por ciento, según cómputops oficiales. Según los expertos consultados, la razón de que Préval haya visto reducido su porcentaje de votos según avanza el escrutinio es que muchos de sus votantes proceden de la clase social más baja y, por lo tanto, menos instruida, por lo que ha recibido miles de sufragios fallidos, que pasan a ser nulos y que suman ya el 7,54 por ciento de los sufragios.
Estas elecciones fueron convocadas por el Gobierno interino instaurado después de que una revuelta popular condujera en febrero de 2004 al anterior presidente, Jean-Bertrand Aristide, presionado por Estados Unidos y Francia, a abandonar el poder y el país. En la actualidad Aristide vive exiliado en Pretoria, capital de Suráfrica.
El canciller instruyó además al embajador brasileño ante la ONU, Ronaldo Saldenberg, que realice consultas en ese sentido con el grupo de países más comprometidos con la ayuda internacional a Haití, indicó el funcionario.
Al menos una persona murió hoy en los enfrentamientos que tuvieron lugar en Puerto Príncipe, la capital de Haití, entre los partidarios de René Préval, ganador de las elecciones legislativas y presidenciales celebradas en el país caribeño el pasado martes, y tropas de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haiti (MINUSTAH).
La situación de máxima tensión se vivió al atardecer cuando los simpatizantes de Préval, candidato del partido La Esperanza, ex presidente entre 1996 y 2001 y ex primer ministro del derrocado Jean Bertrand Aristide, rompieron el cordón de seguridad en torno al Hotel Montana, sede del Consejo Electoral Provisional (CEP) que realiza el recuento de votos, lento y bajo acusaciones de fraude. Los manifestantes tomaron el control del edificio en protesta por los resultados electorales, que no conceden a su líder la mayoría necesaria para su proclamación automática. Helicópteros de la MINUSTAH sobrevolaron el hotel, cuyo patio central estaba ocupado por cientos de encolerizados manifestantes.
El premio Nobel de la paz, el surafricano Desmond Tutu, que se encuentra alojado en ese hotel, se dirigio desde la ventana de su habitación a los manifestantes, que acataron su llamamiento a la calma. Aunque muchos de los seguidores de Preval permanecieron en el interior del hotel, el edificio recuperó cierta tranquilidad y su dispositivo de seguridad quedó instalado nuevamente sin que se registraran mas daños. Préval sigue a la cabeza del recuento de votos, pero su ventaja se ha reducido lo suficiente como para hacer posible la celebración de una segunda vuelta el próximo 19 de marzo, lo que ha desatado la furia de sus seguidores. Con el 89,93 por ciento de los votos escrutados, Preval habría logrado el 48,7 por cientyo de los votos, frente al 11,84 por ciento del también ex presidente Leslie Manigat.
El domingo, decenas de personas celebraban ya la victoria de Preval en las calles, reclamando la mayoría absoluta que evitaría una nueva cita electoral. Su partido ha contado desde el principio del recuento con una holgada ventaja, pero ésta se ha recortado desde el más del 60 por ciento inicial hasta por debajo de la frontera del 50 por ciento, según cómputops oficiales. Según los expertos consultados, la razón de que Préval haya visto reducido su porcentaje de votos según avanza el escrutinio es que muchos de sus votantes proceden de la clase social más baja y, por lo tanto, menos instruida, por lo que ha recibido miles de sufragios fallidos, que pasan a ser nulos y que suman ya el 7,54 por ciento de los sufragios.
Estas elecciones fueron convocadas por el Gobierno interino instaurado después de que una revuelta popular condujera en febrero de 2004 al anterior presidente, Jean-Bertrand Aristide, presionado por Estados Unidos y Francia, a abandonar el poder y el país. En la actualidad Aristide vive exiliado en Pretoria, capital de Suráfrica.