La prensa oficialista de nuestro país, TV y diarios impresos tradicionales, se destaca en el mundo por la forma en que selecciona las noticias y profundiza los problemas que nos afectan. En los últimos meses, ha descrito hasta en los más mínimos detalles la corrupción política de las personas, pero ha ignorado en forma olímpica, la corrupción de las empresas que ejercieron el cohecho y la coima. Se sorprende que jóvenes endeudados de por vida por pagar sus estudios, quieran incendiar los Bancos usureros y jamás analiza lo que estos les cobran. Les es indiferente el lavado de dinero que han permitido las facilidades al capital extranjero, especialmente el DL600, pero denuncian la desaceleración de la economía por el supuesto impacto de la eliminación de este, en una reforma tributaria que aún no se aplica. No dan ninguna importancia a las toneladas de coca que pasan por nuestro país y que, al igual que el neoliberalismo, chorrean. Menos aún a las que desaparecen después de ser incautadas. Debe ser porque en Chile las instituciones que mejor funcionan son las leyes del embudo y del burro aquel. O bien que tengo que preguntarle a Habitat para que me explique y así yo pueda entender.
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