
A los marxistas se nos califica como amantes del Estado, pero ello es un error, lo rechazamos por ser “el poder organizado de una clase para la opresión de otra”, según el Manifiesto Comunista. Nuestra utopía fue construir una sociedad sin clases, sin Estado, sin antagonismos, una asociación en que el libre desarrollo de cada uno condicionara el libre desarrollo de todos.



“Si fuera humilde sería perfecto”



