Así titula el muy ponderado The Economist una nota sobre Chipre. En virtud de las decisiones de la Troika (Unión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), los bancos chipriotas perdieron hasta la camisa en Grecia. No se trata de llorar por ellos, Chipre es un paraíso fiscal de esos que el G20 prometió exterminar (de la boca para afuera).