En medio de la marcha de protesta más multitudinaria de Santiago de Chile en las últimas décadas, con alrededor de 100 mil asistentes en torno a la recuperación de la Educación Pública, el profesor de Educación Básica y dirigente del Colegio Metropolitano de Profesores, Raúl Manríquez dijo que “la manifestación es la mejor demostración de los errores que ha cometido el gobierno en general, y en materia educacional, en particular. Continuar vendiendo la educación pública al sector privado, no lo aceptaremos los docentes. Lo menos que puede hacer el ministro Lavín es renunciar a su cargo. Ello se apoya incluso en su baja en las encuestas.”
Las potentes movilizaciones que atraviesan el mundo están desbordando tanto democracias como dictaduras, regímenes nacidos de elecciones y de golpes de Estado, gobiernos del primer y del tercer mundo. No sólo eso. Desbordan los muros de contención de los partidos socialdemócratas y de izquierda, en sus más diversas variantes. Desbordan también los saberes acumulados por las prácticas emancipatorias en más de un siglo, por lo menos desde la Comuna de París.
Con motivo de las manifestaciones de los “indignados” en España y los movimientos sociales, especialmente de jóvenes en Egipto, Yemen, Grecia, etcétera, algunos autores han recordado el acontecimiento histórico protagonizado, esencialmente, por los trabajadores de París el año de 1871.
La presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile (FECH), Camila Vallejos criticó las declaraciones del Ministro de Educación Joaquín Lavín quien junto con llamar a deponer las “medidas de presión” aseguró que los problemas de la educación pública se “han chuteado durante demasiados años y el gobierno de Piñera está comprometido a enfrentarlos ahora”. Estas son “palabras al viento, vacías, no ha dado ninguna garantía”, señaló la dirigente universitaria.
Cerca de cien mil manifestantes, entre profesores, estudiantes secundarios y universitarios, trabajadores del cobre y otros, coparon la Alameda. Hace mucho tiempo, en esta larga e invernal transacción, que no se veía una rebelión estudiantil de tal poder de convocatoria.
A juzgar por lo que aparece en la prensa, el almuerzo entre
