Muchos cerebros se estrujaron durante meses y se invirtieron muchos miles de dólares para lograr un solo objetivo:derrotar a Hugo Chávez,presidente de Venezuela.Hasta las consignas que se escucharon la noche del pasado domingo 26 de Septiembre denotaban que habían sido cuidadosamente elaboradas para proyectar a la oposición como ganadora,aunque perdiera,para deslegitimar los comicios.
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Llamaba la atención ver a periodistas de países en los cuales se han cometido fraudes muy conocidos,reclamando por la espera.Y cuando se entregaron los cómputos se desarrolló la segunda parte del programa.La oposición determinó que ellos habían obtenido el 52 por ciento de los votos,que eran mayoría absoluta a nivel nacional pero que el sistema electoral les había impedido obtener la mayoría de los parlamentarios y así se publicó en casi toda la prensa mundial.
En menos de 24 horas el panorama cambió,no tenían la mayoría absoluta de los votos porque a su coalición llamada Mesa de Unidad Democrática,MUD,le habían sumado los sufragios obtenidos por partidos independientes y a eso hay que agregar que la ley de elecciones se aprobó en la Asamblea Nacional, de la que ellos decidieron marginarse el año 2005.
Un ejemplo más de cómo se planifica la intervención extranjera en los asuntos políticos de los países llamados subdesarrollados,cuyos gobiernos y acciones son objetados por los países que se consideran desarrollados.
EL CHAVISMO
Desde que se inició el gobierno del presidente Chávez y quedó de manifiesto la magnitud del apoyo popular a su persona,las acciones desestabilizadoras se han centrado contra él.Durante el fallido golpe de estado del 2002 se lanzó el rumor de que había renunciado con el propósito de desconcertar al pueblo venezolano,que no cayó en la trampa y se movilizó hasta hacer fracasar la maniobra.
Al chavismo,término que define a ese movimiento popular,de la misma manera que el peronismo,cardenismo o allendismo,se le empezó a dar una connotación despectiva en los medios contrarios al presidente,no sólo en Venezuela sino también a nivel internacional.Basta escuchar a los lectores de noticieros extranjeros que se transmiten en español.La intención es obvia.
Pero fue el chavismo el que frustró los objetivos de la oposición venezolana y sus benefactores.La publicidad y los medios que respaldaban a los integrantes de la MUD no atacaron directamente al mandatario sino que buscaron centrarse en la inseguridad y en el cuestionamiento a programas como los de salud y otros destinados a los sectores de menores ingresos con la intención de ganar su respaldo,pero se equivocaron.
La inseguridad no es producto del actual gobierno y los proyectos sociales,aunque no funcionen a la perfección, entregan un beneficio que la mayoría no recibió nunca antes.Cuestionarlos en la forma en que se hizo se tradujo en una amenaza a un logro,lo que indica que los estrategas de ese tipo de publicidad aplicaron sus parámetros personales a un destinatario con intereses y necesidades distintos.
Lo sucedido el domingo pasado crea escenarios nuevos,no sólo porque al gobierno le haya faltado un diputado para tener los tres quintos de la Asamblea Nacional,que es otra mayoría calificada,sino porque un proyecto político como el venezolano no puede descansar en la popularidad de su máximo exponente.
EL PRESIDENTE Y SUS OPOSITORES
Mientras se recibían los resultados de la elección y los opositores magnificaban su triunfo, el presidente Chávez dejó un mensaje en las redes sociales y guardó silencio,lo que fue interpretado como el reconocimiento de su derrota y dio origen a nuevas especulaciones y declaraciones triunfalistas de la oposición.
Una vez pasada esa euforia,el mandatario convocó en la tarde del lunes a una conferencia de prensa en la que dio a conocer la otra cara de la medalla.El Consejo Nacional Electoral,CNE, ya había dado a conocer los resultados finales del escrutinio y sin que eso implicara movimientos dudosos, quedaba en claro que la mayoría proclamada por la oposición no era tal y hasta escribir estas líneas los opositores no habían reclamado.
Los cómputos finales entregados por el CNE y publicados en primera plana incluso por los periódicos opositores al gobierno son los siguientes:Partido Socialista Unido de Venezuela,PSUV,5 millones 463 mil 805 votos,Mesa de Unidad Democrática 5 millones 376 mil 964 votos y el partido Patria Para Todos 330 mil 260 votos.
Esto le da al PSUV 98 asambleístas,65 a la oposición y 2 a Patria Para Todos,partido que ha sido afín al gobierno y que participó en forma independiente.En su conferencia de prensa del lunes por la tarde,el mandatario le hizo un desafío a sus opositores instándolos a que si sostenían que eran la mayoría convocaran a un referendo revocatorio de su mandato y no esperaran hasta las elecciones presidenciales del 2012.
La oposición dijo que no,argumentando que no podían perder tiempo en ese referendo,mientras otros más realistas señalaban que por ahora deben ganarse el respeto de los electores.Esto sitúa la confrontación política venezolana en un punto tan importante como lo es la participación popular, en un ámbito que va más allá de una elección.
El desafío es tanto para los opositores como para el gobierno y en especial para el presidente Chávez.La negativa de la MUD a llamar a ese referendo implica que el mandatario mantiene su poder de convocatoria,pero para conservarlo su gobierno tiene que superar los problemas que frenan la concreción de programas que interesan a las mayorías.
La capacidad de obstrucción opositora estará en relación directa a los fracasos gubernamentales y eso determinará el nivel de la intervención extranjera,que no sólo incluye a la estadunidense porque frente a una crisis económica que está lejos de superarse,el mundo desarrollado tiene los ojos puestos en América Latina y sus riquezas,como ya lo han dicho España y Gran Bretaña.
