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Me encuentro con Hugo, el Director del Diario en que escribo semanalmente y ejecutivo me dice “envíame el artículo temprano”. Luego sale raudo en viaje a Puyuhuapi. Mientras Mario, el dueño de Café Konken, prepara un exquisito chocolate, le comento que hoy la inspiración está esquiva. Las musas están de vacaciones.
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Pelayo, joven andinista, que trabaja con Mario, opina que la inspiración no existe. Recuerdo que uno de los grandes, uno de los maestros de la literatura de todos los tiempos, dijo alguna vez que escribir era un 10% de inspiración y un 90% de sudor. Sobre esto han opinado Ernest Hemingway y William Faulkner, el maestro de G. García Márquez. Bebo a sorbos lentos para disfrutar el chocolate y escucho a Mario Guerrero reflexionar sobre el proceso creativo y la conexión que éste tiene con la biología. Me relata una teoría alucinante. En ese agradable café se escucha suave la música de “Sample Red”. Afuera el viento helado de septiembre agita banderas chilenas. Decido que voy escribirle una “Carta Abierta a Mi Patria” ¿Pero a cuál? Viví años tan importantes de mi vida fuera de mi Patria que tengo el corazón dividido ¿Cuenca, Praga, Montevideo, La Habana? ¿Cuál será la patria para los 32 mapuches en huelga de hambre? ¿Será la misma patria de los 33 mineros atrapados en el fondo de una montaña de cobre? ¿Es la misma patria para Don Francisco y El Flaco Robles que animaba el ochentero Cafe del Cerro? ¿La misma patria a la que cantan los “Quila” de Ponchos negros y los Quincheros pinocheteros? ¿Qué Patria tendrán los gauchos y chilotes que pueblan la Patagonia?
¡¡La Patria!! (¿Por qué mejor La Matria?) Se ha matado en nombre de la patria, se han escrito hermosas canciones y bellos poemas en nombre de la Patria, se han alzado banderas y puños en nombre de la patria barricadas en nombre de la Patria. Bandos de muerte en nombre de la patria. Hoy es un 11 de Septiembre…crecí visitando a mi padre en la cárcel en nombre de la Patria y mi padre encarcelado en nombre de la patria. Me formé como abogado visitando presos políticos en nombre de la patria ¿Qué es la Patria? ¿Será la misma Patria en la que vive el periodista Patricio Segura y el Gerente Daniel Fernández? ¿La misma patria de Tompkins y Luksic?
Bebo el último sorbo del “chocolate extreme” y mientras el Café Konken, un refugio místico, buenas vibras, buena música, situado en el corazón de Coyhaique, comienza a llenarse de citadinos personajes y hermosas ciudadanas del mundo (no se por qué me recuerda la taberna “U`Fleku” de Praga); también uno que otro gaucho con su gaucha que pasa a conocer “¿Qué será esta macana del chocolate con brebajes saborizados?” me asilo en Martí para entender y responder ¿Qué es la Patria? Recuerdo que en alguna ocasión, estando lejos de Chile, junto a otros compatriotas celebramos el ’18 cuando izábamos la bandera nacional en un cielo extranjero, cantando nuestro himno patrio se nos quebró la voz y humedecieron los ojos. En realidad lloramos a “moco tendido” ¿Es eso la Patria? Martí dijo “La Patria es la infancia del ser humano” Frase que se la atribuyen a Rilke.
Me gusta esta idea. La comparten otros escritores. Seleccioné algunos: “Mi patria es mi infancia” Baudelaire; “La infancia es la patria de todos” Antoine de Saint-Exupery; “La verdadera patria del hombre es su infancia” Rainer María Rilke. Otros asocian patria con libertad “Allí está mi patria, donde mi libertad” Benjamín Franklin. Me seducen estas definiciones, estos conceptos de Patria. No son marciales ni guerrilleros o más bien militaristas. No tienen el olor de la pólvora y menos el color de la sangre, la que se derramó generosamente en nombre de la patria. En un día como hoy o como antes en la historia. Un poeta-guerrillero nicaraguense Leonel Rugama tiene un poema que dice “los héroes no dicen que mueren por la patria” Aún cuando el murió por Nicaragua. Estas ideas nos llevan a ese territorio inmaculado que son los primeros años de nuestras vidas. A ese periodo en que tuvimos el privilegio de mirar la vida con inocencia y nuestras banderas fueron volantines, cometas, papalotes, “pavos” y “chonchones” Nuestras tácticas fueron las “bochitas”, el “parir la chancha”, compartir el “pan de huevo” o los “cuchuflis” También me agrada esa patria de mote con huesillos y carpas de circo, una patria de ternos domingueros y zapatos nuevos. Una patria de sastres y modistas. Una patria de girasoles y naranjos. Una patria de pan amasado y escuelas con nombre de poetas y escritores. Una Patria verde con bosques con hojas multicolores y agua de cascadas. Una Patria como una gran casa, como aquella del verso de Neruda “Mi casa sin puertas en la Tierra, las estrellas del mundo son mi Patria”
Por Rodrigo De Los Reyes Recabarren
rodrigodlr@patagoniachile.cl
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