El cineasta Claude Chabrol, reconocido internacionalmente por ser uno de los mayores exponentes de la Nueva Ola francesa, movimiento cinematográfico que reveló el cine francés en la década de 1960, falleció el pasado domingo en París a sus 80 años.
Siempre fue considerado por los críticos franceses como “un ecléctico y prolífico cineasta”.
Estrenó su primera película, El bello Sergio, en el año 1958, y en ella narraba la historia de un joven que, luego de unos años, regresa a su pueblo y se encuentra con que su amigo Sergio era un alcohólico.
Posteriormente, realizó producciones audiovisuales entre las que destacaron: Los primos (1958); Landrú (1962); La mujer infiel (1968): Accidente sin huella (1969); El carnicero (1969); Al anochecer (1971); La década prodigiosa (1971); Relaciones sangrientas (1972); Inocentes con manos sucias (1974); Locuras de un matrimonio burgués (1976); Violette Noziére (1979); El caballo del orgullo (1980); y Gracias por el chocolate (2001).
Su última producción, Belammy, fue presentada el año pasado y recibió muy buenas críticas por parte de la Asociación Francesa de Directores de Cine y del público en general.
Claude Chabrol nació en París en 1930, estudió Literatura y Farmacia. Se inició como crítico de cine de la prestigiosa revista francesa Cahiers du Cinema.
La metodología cinematografía de Chabrol, según él mismo la definía, se trataba de tramas simples con personajes complicados, y por esta razón, admitió en reiteradas ocasiones inspirarse en autores como Fritz Lang, Ernest Lubitsch y Alfred Hitchcock; reconocidos por crear figuras complejas.
“Lo que importa en una historia son los personajes que la habitan”, exclamó en alguna oportunidad Chabrol, quien era además un férreo crítico hacia la burguesía francesa.
Se caracterizó por su devoción hacia el cine negro y sus relatos sobre los temas espinosos o controversiales.
