Vangó 3 Torres García 2El primer cuarto de hora los orientales esperaron en vano o esperaron demasiado respetuosamente a los naranjas calameños de la isla Robben |
Tiro de media distancia del viejo capitán holandés de 1652 y gol.
A los 17 minutos de lluvia torrencial sobre este corresponsal y la naranja mecánica silencia las parrillas orientales.
El primer cuarto de hora Uruguay salió a esperar y dejó a Holanda calentar su máquina de pases y nubes. Cinco mil pases de Holanda contra dos mil de Uruguay en los últimos partidos de ambos equipos. Los tataranietos de los primeros piratas holandeses venían con la mayor cantidad de victorias seguidas en las bodegas de sus galeones.
Ir merodeando con sus naves y de pronto un cañonazo de media distancia espabilará a los de la Tregua celeste.
Uruguay intenta ir saliendo medio tocado por Vincent. Tiro de esquina a los 27 del partido y una chilena del oriental da en pleno rostro del calvo naranja y el partido se enreda. Cáceres con tarjeta amarilla. Se produce un silencio y las cornetas de plástico les recuerda el ánimo Sufraka y el comentarista Zorrobaglieto de la tivi dice que no las soporta. Boooopoooooopoop. Gol de Forlán. De media distancia. De zurda Diego remata con su certeza de goleador charrúa. Uno a uno y atiza cierta calma alegre en el mercado de Benedetti. El pequeño gran país de tres millones de habitantes aguardaría esperanzado el cuarto de hora de descanso.
Se van a los camarines uno a uno. Uruguayos y Holandeses contentos nerviosos destapan cervezas y certezas alteradas por el leve delirio Glocal.
Gol.. Gol Naranja! Gol de Holanda. A veinte del final, los parientes de los que se instalaron en Ciudad de Cabo a fuego, comercio y piratería, se acercan a tocar el becerro oro.
Con Franceses e Ingleses se dieron dentelladas en nombre de GO(L)D hace cuatrocientos años.
Y desborde por la izquierda y cabeza con leve giro de la calva de Robben exacta al ángulo y el portero uruguayo la mira atónito. Vangó, tres a uno a Torres García. La naranja mecánica no se detiene. Pero Uruguay insiste y marca el segundo y el partido acaba en el área holandesa por si el milagro uruguayo siempre al final y el pito del referí da por terminado el encuentro. Lalegría de la Isla de Robben donde Mandela permaneció 20 años encarcelado por el sistema de Apartheid o la pesadilla de las bubucelas para en locutor de tvn y su numerito mundialero. Tres a dos. Un holandés errante en la final Sudafricana. En el cuarto de hora de espera de Alemania/España.
“Gracias , lo suyo emociona” dice una pancarta en la desolada grada sudalbiceleste
Jordi Lloret
El primer cuarto de hora Uruguay salió a esperar y dejó a Holanda calentar su máquina de pases y nubes. Cinco mil pases de Holanda contra dos mil de Uruguay en los últimos partidos de ambos equipos. Los tataranietos de los primeros piratas holandeses venían con la mayor cantidad de victorias seguidas en las bodegas de sus galeones.
Ir merodeando con sus naves y de pronto un cañonazo de media distancia espabilará a los de la Tregua celeste.
Uruguay intenta ir saliendo medio tocado por Vincent. Tiro de esquina a los 27 del partido y una chilena del oriental da en pleno rostro del calvo naranja y el partido se enreda. Cáceres con tarjeta amarilla. Se produce un silencio y las cornetas de plástico les recuerda el ánimo Sufraka y el comentarista Zorrobaglieto de la tivi dice que no las soporta. Boooopoooooopoop. Gol de Forlán. De media distancia. De zurda Diego remata con su certeza de goleador charrúa. Uno a uno y atiza cierta calma alegre en el mercado de Benedetti. El pequeño gran país de tres millones de habitantes aguardaría esperanzado el cuarto de hora de descanso.
Se van a los camarines uno a uno. Uruguayos y Holandeses contentos nerviosos destapan cervezas y certezas alteradas por el leve delirio Glocal.
Gol.. Gol Naranja! Gol de Holanda. A veinte del final, los parientes de los que se instalaron en Ciudad de Cabo a fuego, comercio y piratería, se acercan a tocar el becerro oro.
Con Franceses e Ingleses se dieron dentelladas en nombre de GO(L)D hace cuatrocientos años.
Y desborde por la izquierda y cabeza con leve giro de la calva de Robben exacta al ángulo y el portero uruguayo la mira atónito. Vangó, tres a uno a Torres García. La naranja mecánica no se detiene. Pero Uruguay insiste y marca el segundo y el partido acaba en el área holandesa por si el milagro uruguayo siempre al final y el pito del referí da por terminado el encuentro. Lalegría de la Isla de Robben donde Mandela permaneció 20 años encarcelado por el sistema de Apartheid o la pesadilla de las bubucelas para en locutor de tvn y su numerito mundialero. Tres a dos. Un holandés errante en la final Sudafricana. En el cuarto de hora de espera de Alemania/España.
“Gracias , lo suyo emociona” dice una pancarta en la desolada grada sudalbiceleste
Jordi Lloret

Vangó 3 Torres García 2