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El lunes 28 de junio se cumplió un año del golpe de Estado en Honduras. Contrariamente a las intenciones de sus promotores, el primer gran acontecimiento político de la era Obama hacia América Latina –que en eso ha devenido– creó una situación de efervescencia y radicalización política y social de las masas en el país centroamericano, sin precedente por su magnitud y profundidad.
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Si creemos en sus declaraciones de apoyo a Zelaya como único presidente que reconozco en las semanas posteriores al golpe podríamos suponer que Obama no tuvo que ver con su gestación pero de lo que no cabe duda es que lo hizo suyo, todo suyo, a partir de la artera mediación de Arias instrumentada por la señora Clinton y en consecuencia ha actuado. Lo mínimo que debe exigirse al actual gobierno hondureño como base para considerar su reconocimiento internacional es el regreso incondicional del presidente Manuel Zelaya y los más de 200 exiliados políticos, una de las principales demandas del FNRP. El regreso de Zelaya sería una gran victoria política. Pero el FPRP ha dejado claro que con o sin su valiosa presencia mantendrá incólume su exigencia de la convocatoria a una Asamblea Constituyente con el objetivo de refundar el país. Ni más ni menos.
Mientras tanto, Estados Unidos hace una desaforada campaña por el reconocimiento de Lobo frente a la oposición de todos los gobiernos integrantes de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América y la mayoría de los de América del Sur, incluidos Brasil y Argentina. Así, hace un mes la secretaria de Estado Hillary Clinton instaba a los miembros de la OEA, sin éxito, a dar la bienvenida al retorno de Honduras dentro de la comunidad interamericana. Y el colmo, a un año exacto del golpe Obama recibía en ceremonia oficial en la Casa Blanca las credenciales del embajador de Tegucigalpa con estas palabras: “Admiro el compromiso del presidente Lobo de promover la reconciliación nacional, la prosperidad y seguridad de todos los hondureños y todo lo que ha hecho hasta el momento demuestra que va encaminado al cumplimiento de esos objetivos. Estados Unidos apoya… la pronta reintegración plena de Honduras a la comunidad internacional y haremos lo que sea necesario… para que esto se logre”.
Mientras tanto, Estados Unidos hace una desaforada campaña por el reconocimiento de Lobo frente a la oposición de todos los gobiernos integrantes de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América y la mayoría de los de América del Sur, incluidos Brasil y Argentina. Así, hace un mes la secretaria de Estado Hillary Clinton instaba a los miembros de la OEA, sin éxito, a dar la bienvenida al retorno de Honduras dentro de la comunidad interamericana. Y el colmo, a un año exacto del golpe Obama recibía en ceremonia oficial en la Casa Blanca las credenciales del embajador de Tegucigalpa con estas palabras: “Admiro el compromiso del presidente Lobo de promover la reconciliación nacional, la prosperidad y seguridad de todos los hondureños y todo lo que ha hecho hasta el momento demuestra que va encaminado al cumplimiento de esos objetivos. Estados Unidos apoya… la pronta reintegración plena de Honduras a la comunidad internacional y haremos lo que sea necesario… para que esto se logre”.
Mientras tanto, Estados Unidos hace una desaforada campaña por el reconocimiento de Lobo frente a la oposición de todos los gobiernos integrantes de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América y la mayoría de los de América del Sur, incluidos Brasil y Argentina. Así, hace un mes la secretaria de Estado Hillary Clinton instaba a los miembros de la OEA, sin éxito, a dar la bienvenida al retorno de Honduras dentro de la comunidad interamericana. Y el colmo, a un año exacto del golpe Obama recibía en ceremonia oficial en la Casa Blanca las credenciales del embajador de Tegucigalpa con estas palabras: “Admiro el compromiso del presidente Lobo de promover la reconciliación nacional, la prosperidad y seguridad de todos los hondureños y todo lo que ha hecho hasta el momento demuestra que va encaminado al cumplimiento de esos objetivos. Estados Unidos apoya… la pronta reintegración plena de Honduras a la comunidad internacional y haremos lo que sea necesario… para que esto se logre”.
