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Por supuesto, el grueso de las fuerzas de la contrarrevolución en Cuba reside en el extranjero. No las integran sólo los exiliados ex batistianos y capitalistas-mafiosos, los del partido de siempre que desea la puertorriqueñización de Cuba.
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La cuestión esencial en Cuba es el desarrollo de la libre discusión, del estudio teórico de masas sobre las experiencias socialistas actuales y pasadas, de la autogestión y autorganización, del control colectivo sobre los rendimientos de los trabajadores y los dirigentes, de la supresión de las desigualdades de todo tipo, tanto para hacer frente a la reconstrucción de la economía como para impedir la constitución de una fuerza precapitalista y proimperialista a partir de un sector de la burocracia con la ayuda de los candidatos a capitalistas, y para dar firme consenso al régimen frente a las presiones imperialistas.
En Cuba no hay una (un sector intelectual) en la clandestinidad contrarrevolucionaria, como los Alexander Solzhenitzyn y sus congéneres. Por el contrario, en la intelectualidad y la juventud se está desarrollando un sector que lucha contra la burocracia, por el socialismo y hasta por la autogestión. En la isla los derechistas en el gobierno y en el aparato, los corruptos que desean enriquecerse y en su fuero interno aspiran a ser los nuevos rusos, los capitalistas de la isla, mediante el despojo, el robo, la prevaricación, son por ahora una minoría clandestina frente a quienes desean mantener el político social (y, por supuesto, conservar sus privilegios, pero sin formar una clase privilegiada) y quienes, en cambio, sin muchas preocupaciones teóricas creen posible la utopía de repetir el sistema político-económico chino en un país de sólo 11 millones de habitantes y con todos los capitalistas cubanos exiliados y agentes del imperialismo. Proporcionalmente a su población, la izquierda socialista en Cuba es una fuerza importante que podría pesar en el momento de la sucesión de los veteranos de la revolución, todavía marcados por las ideas y los métodos del burocratismo de los países de Europa, hayan sido o no estalinistas.
En Cuba no hay una (un sector intelectual) en la clandestinidad contrarrevolucionaria, como los Alexander Solzhenitzyn y sus congéneres. Por el contrario, en la intelectualidad y la juventud se está desarrollando un sector que lucha contra la burocracia, por el socialismo y hasta por la autogestión. En la isla los derechistas en el gobierno y en el aparato, los corruptos que desean enriquecerse y en su fuero interno aspiran a ser los nuevos rusos, los capitalistas de la isla, mediante el despojo, el robo, la prevaricación, son por ahora una minoría clandestina frente a quienes desean mantener el político social (y, por supuesto, conservar sus privilegios, pero sin formar una clase privilegiada) y quienes, en cambio, sin muchas preocupaciones teóricas creen posible la utopía de repetir el sistema político-económico chino en un país de sólo 11 millones de habitantes y con todos los capitalistas cubanos exiliados y agentes del imperialismo. Proporcionalmente a su población, la izquierda socialista en Cuba es una fuerza importante que podría pesar en el momento de la sucesión de los veteranos de la revolución, todavía marcados por las ideas y los métodos del burocratismo de los países de Europa, hayan sido o no estalinistas.
En Cuba no hay una (un sector intelectual) en la clandestinidad contrarrevolucionaria, como los Alexander Solzhenitzyn y sus congéneres. Por el contrario, en la intelectualidad y la juventud se está desarrollando un sector que lucha contra la burocracia, por el socialismo y hasta por la autogestión. En la isla los derechistas en el gobierno y en el aparato, los corruptos que desean enriquecerse y en su fuero interno aspiran a ser los nuevos rusos, los capitalistas de la isla, mediante el despojo, el robo, la prevaricación, son por ahora una minoría clandestina frente a quienes desean mantener el político social (y, por supuesto, conservar sus privilegios, pero sin formar una clase privilegiada) y quienes, en cambio, sin muchas preocupaciones teóricas creen posible la utopía de repetir el sistema político-económico chino en un país de sólo 11 millones de habitantes y con todos los capitalistas cubanos exiliados y agentes del imperialismo. Proporcionalmente a su población, la izquierda socialista en Cuba es una fuerza importante que podría pesar en el momento de la sucesión de los veteranos de la revolución, todavía marcados por las ideas y los métodos del burocratismo de los países de Europa, hayan sido o no estalinistas.
