La negra y el soldado
La Alameda, manchada con sangre, se había cerrado temprano; en las cunetas de la calle había cadáveres frescos. Cerca de la Estación Central acababan de fusilar al Jeremías y a unos enfermeros de la posta central. Tan puntuales y violentos eran las ejecuciones, que no había perdida de tiempo. ¡Once fatal!. ¡Once de mierda!, porque … Leer más