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Leo una carta publicada en el Mercurio escrita por Pedro Gazmuri S. “Profesor universitario” y no me alarma su postura cristiana. Hoy por hoy, antes de las elecciones presidenciales, todos apoyan a todos.
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El Señor Gazmuri sabe de lo que ha escrito y de lo que ha estudiado. Lamentablemente en la carta demuestra su ignorancia y, lo grave, es que él enseñe en una universidad chilena.
Cierto que su pensamiento se encuentra lleno de trastornos moralistas que, en fin de cuentas, su opinión sobre la
La homosexualidad no deja de ser patética.Años atrás, en el tiempo de la dictadura, me censuraron un romance “Noche Azul” que hablaba sobre la homosexualidad
de dos jóvenes chilenos: uno, hijo de un desaparecido comunista, el otro, su amante, hijo de un conocido banquero chileno y sostenedor de la dictadura fascista. Me acusaron de “Perverso” y me dieron del “conchetumadre”.Posiblemente el señor Gazmuri, cosa que no creo, habrá estudiado la actividad sexual en al antigua sociedad griega. La actividad sexual, hoy por hoy, eso tampoco lo domina, no se encuentra asociada a las castas dominantes, sino que todo ser humano sigue su instinto sexual.
Pero, bueno, la carta del señor Gazmuri, persigue, al parecer, su pasado fantasma… Freud lo diría de otra forma… claro, no soy el sicólogo del señor Gazmuri.
El señor Gazmuri perdió la gran ocasión de su vida: guardar silencio. Dar a la homosexualidad una
enfermedad inexistente es como entregar a un chimpance el control remoto de una bomba atómica.Si Piñera anda buscando votos en todos los sectores sociales de Chile, pues, señores, no hay dramas: al menos el gallo no es huevón y reconoce La homosexualidad en unas elecciones de la patria. Condenar La homosexualidad
es irse contra un muro. Cierto, en mi caso, en el arte y en el teatro uno convive con docenas de homosexuales. Son actores, escritores, pintores, decoradores, mesoneros, lavadores de platos. Son humanos que piensan con la cabeza, señor Gazmuri, y no con el poto.Chile, o sus seudos intelectuales que enseñan en las universidades, no usan corbatas sino que códigos ofensivos contra la libertad de todos los hombres.
Vale la pena recomendar al señor Gazmuri que estudie algo conveniente para él mismo pero que no lo enseñe en las aulas chilenas ya que sus escritos son parecidos a los de San Agustín y no a los de un enseñante.
Suponga el señor Gazmuri que por causas de la vida sufra un accidente callejero y el doctor que le salvará la vida sea un homosexual. Creo que no tocará los pitos diciendo que son gente gravemente enferma. El querer comunicar algo no quiere decir escribir basuras.
En fin, decir que “el tema de La homosexualidad
es un tema complejo, y por ello, si se desea analizarlo desde el punto de vista de la mirada cristiana, debe hacerse con apego a dos principios fundamentales: la caridad y la verdad”, es como dar una patada en el vientre a una mujer embarazada.La iglesia, todos lo saben, tiene que defender sus tesis, aunque en sus filas tiene homosexuales. No hay que olvidar el fondo de todo el ataque contra la homosexualidad… Tampoco hay que olvidar que en la sociedad medieval se oprimía a judíos, y, de paso, se llevaban las cruzadas contra los musulmanes por sus practicas homosexuales.
Cierto los orígenes del señor Gazmuri son vascos… claro que en los países vascos hay mucho de musulmanes… y, bueno, volvemos al pasado y el odio con uno mismo… de su pasado crean bajones moralistas y lleva a escribir huevadas.
Un día, y lo espero, Chile tendrá un presidente homosexual… y se entenderá de una vez que todos los seres humanos son seres en todos los cargos de la sociedad.
Godosky
