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Richard Rorty (1931-2007), pragmático, irónico, divertido filósofo estadunidense, discípulo por decisión propia de Dewey y Wittgenstein, con desenfado hizo una definición terrorífica de nuestro presente: “El mundo moderno es un tren cargado de municiones… que avanza en una noche sin luna y con todas las luces apagadas”.
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Los negociadores estadunidenses creen que los chinos no entienden la operación de las finanzas internacionales. China no dice nada públicamente, pero no va a decidir por hoy la flotación del yuan. Parece que los ingenuos son los primeros. Ocurre que al igual que Estados Unidos, inyectó millonarios recursos a su economía para driblar la crisis y ello impulsó con gran fuerza la demanda interna y las importaciones, que casi se han duplicado en los dos años recientes. Si revaluara el yuan –vale decir, si abaratara el dólar–, sus importaciones se dispararían y sus inmensas reservas se verían afectadas. Los chinos tienen claras sus cuentas.
El dólar se ha devaluado persistentemente, afectando las exportaciones y la actividad económica de Europa. Al mismo tiempo, China ha permanecido con la misma relación de cambio con el dólar, es decir, el yuan se ha devaluado a la par, favoreciendo aún más su posición exportadora frente a otros países asiáticos (especialmente frente a Japón, que se halla en la ruina del tobogán de la deflación) y los europeos.
El dólar se ha devaluado persistentemente, afectando las exportaciones y la actividad económica de Europa. Al mismo tiempo, China ha permanecido con la misma relación de cambio con el dólar, es decir, el yuan se ha devaluado a la par, favoreciendo aún más su posición exportadora frente a otros países asiáticos (especialmente frente a Japón, que se halla en la ruina del tobogán de la deflación) y los europeos.
El dólar se ha devaluado persistentemente, afectando las exportaciones y la actividad económica de Europa. Al mismo tiempo, China ha permanecido con la misma relación de cambio con el dólar, es decir, el yuan se ha devaluado a la par, favoreciendo aún más su posición exportadora frente a otros países asiáticos (especialmente frente a Japón, que se halla en la ruina del tobogán de la deflación) y los europeos.
