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Agosto 18, 2026

¿Qué Hacer?

Desde hace algunas semanas este medio ha sido receptáculo de variadas opiniones y aportes sobre el camino que debe seguir la izquierda en nuestro país. Sin embargo, la mayoría de los artículos han estado signados por la contingencia política, envuelta por el proceso eleccionario de diciembre próximo. 

Por otra parte, la mayoría de los comentarios a dichas columnas, no dejan de ser impugnaciones a uno u otro candidato, sin un verdadero aporte a la discusión y, a veces, incluso denostando o insultando a alguno de ellos. Esta situación se ve agravada, cuando son los propios candidatos que entran en el juego de la descalificación.
 
Lo grave, radica en que se ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Marco Enríquez se queja permanentemente de que lo atacan desde los otros comandos presidenciales. Sin embargo, está constantemente denostando, si no es que insultando de forma personal a diestra y siniestra. Su última joyita,  decir que Frei y Arrate son lo mismo y que parecen Batman y Robin. A partir de este comentario, se puede colegir, que MEO está entre el 54% de los adultos chilenos que no entiende lo que lee. El programa de Arrate es totalmente diferente a cualquiera de los otros tres candidatos. Es más, el programa de MEO es muy parecido al de Piñera, pues no deja de ser un programa neoliberal. Entonces, siguiendo con el predicamento de Marco Enríquez, se podría decir que Piñera y MEO se parecen al señor Corales y al toni Caluga.
¿Si es Marco Enríquez-Ominami el que eventualmente pase a segunda vuelta, no requerirá los votos de los partidarios de Arrate? ¿O también dirá que está coludido?
 
Otro de los comentarios negativos  de MEO,  es que Arrate fue ministro de la Concertación y que no habría hecho nada para solucionar los problemas que aquejan a la sociedad chilena. ¿Qué hizo el  senador Carlos Ominami, padre de MEO, cuando fue ministro de economía de la Concertación?  Además, me permito recordar, que fue uno de los   personajes con más influencia dentro del Partido Socialista, sin la cual, habría sido muy difícil, si no imposible,  que  Marco llegara a ser diputado de le república por la Concertación.
 
Dicho todo lo anterior, y sólo con el ánimo de establecer que si basamos nuestras  críticas sobre lo que hicieron o no hicieron los candidatos, (pues ninguno puede tirar la primera piedra), no vamos a avanzar en las propuestas concretas para encontrar el camino de cambio,  hacia un gobierno realmente de izquierda y democrático.  
 
Dejo fuera, por razones obvias, al candidato de la derecha que no hace más que repetir como loro ciertas monsergas que ni él mismo se las cree: que va a crear un millón de nuevos empleos, basados en un crecimiento del 6%; la propia Evelyn Matthei le dijo que era imposible que Chile creciera a ese ritmo. Por lo tanto, de ese millón de empleos, los únicos que estarían asegurados son los diez mil carabineros, cuyo sueldo lo pagaremos todos, absolutamente todos los chilenos, pues hasta el cabro chico cuando compra una caluga de $100, está pagando casi 20 de impuestos. Es decir, está aportando para que lo repriman en alguna manifestación en la que tenga la ocurrencia de participar.
 
Entonces, ¿qué hacer?
 
Construir uniendo y no descalificando. Uno de los artículos a los que hacía referencia en el primer párrafo, se refería al aporte que han hecho algunos movimientos como Attac, los Foros Sociales Mundiales, movimientos ecologistas a nivel regional, etc. En efecto, nadie puede negar la importancia de estos movimientos. Sin embargo, el autor desconoce la incidencia que tendrían los partidos políticos en los aportes para afianzar los caminos hacia un mundo mejor. El problema radica en que los partidos políticos de  izquierda y progresistas tradicionales, se fueron transformando en administradores del poder y perdieron toda identidad con sus principios fundacionales. El caso más claro es el Partido Socialista de Chile (al igual que los Partidos Socialistas de Europa), cuya muerte consigno en un artículo publicado en este medio el 14 de agosto de 2008, con el título de “Tiro de Gracia” y cuyo primer párrafo me permito reproducir: “De acuerdo al diccionario, ‘tiro de gracia es el que se usa para rematar al que está gravemente herido’. Pues bien, el otrora glorioso Partido Socialista de Chile, ha recibido el tiro de gracia que le hacía tanta falta para ser declarado, ahora sí, oficialmente fallecido. Le costó a su presidente, senador Camilo Escalona lograr tan anhelada hazaña, pero sus denodados esfuerzos y el singular entusiasmo con que llevó a cabo su empeño, dieron sus frutos”.
 
A pesar de esto, es innegable la importancia que tienen los partidos políticos en la conducción de los movimientos sociales, pero partidos políticos con fuertes y claros principios ideológicos de izquierda, es decir de inspiración socialista. Allende no habría podido llegar a la Presidencia de la República sin el concurso de los partidos políticos que conformaban la Unidad Popular, claro ejemplo de unidad para una causa común. Es de reconocer también, que a ese logro contribuyeron, y tal vez en mayor medida, los grandes movimientos sociales que se lograron aglutinar a través de años de trabajo en sindicatos, poblaciones, campesinos, estudiantes, profesionales, etc.
 
Otros aportes al debate, le dan excesiva importancia sólo a los partidos políticos, en desmedro de los movimientos sociales o lo que se ha dado en llamar “la sociedad civil”. Y he aquí que también la sociedad civil ha venido haciendo grandes aportes, si no para cambiar, por lo menos para denunciar los atropellos de que somos víctimas los ciudadanos. Me refiero a las fundaciones o agrupaciones de distinta índole: Defendamos la ciudad, Conadecus, Red Ecológica, etc.
 
Entonces, ¿qué hacer?
Se sabe que con los partidos agrupados en la Concertación es bien poco lo que se puede lograr. Pero, también hay que reconocer que  Frei no es el mismo de hace 10 años atrás. Por lo demás, la proclamación de su candidatura por parte del Partido Radical, estuvo condicionada a que Frei incluyera, de forma prioritaria en su programa, la educación pública a cargo del Estado. No se crea con esto que estoy llamando a votar por el ex presidente, pues he sido muy crítico, especialmente en dos aspectos que me preocupan si llegara a ganar la presidencia: la energía nuclear y las relaciones con nuestros vecinos de América Latina, sobretodo con los regímenes progresistas.
 
Ya se han conformado varios movimientos de izquierda o progresistas (aunque este terminacho sirve para una barrido y un fregado), como el Movimiento Socialista Allendista en torno a la figura de Jorge Arrate, que busca, como su nombre lo indica, reivindicar los principios que dieron vida al Partido Socialista de Chile; el MAS, Movimiento Amplio Social, el MPT, Movimiento de los Pueblos y de los Trabajadores; existe, además el Partido Humanista, que hasta hace poco, conformaba el Juntos Podemos al lado de la Izquierda Cristiana y el Partido Comunista.
 
Conclusión: mientras la izquierda  se dedica a denostarse, la derecha toma palco, se soba las manos y afila los dientes. Hay un refrán que dice: entre dos contrincantes, el tercero es el que gana. Arrate ha dicho que si él no pasa a segunda vuelta, tiene claro por quién no ha de votar: Piñera. Es decir si pasa MEO o Frei, soy de la opinión que la izquierda debe condicionar su voto con una Carta de Garantía (como la que le exigió la Democracia Cristiana a Allende para su voto ante el Congreso Pleno), en la que se consigne el llamado a una Asamblea Constituyente, Renacionalización del Cobre y del Agua, Reforma Tributaria, Educación Pública gratuita, etc. No estoy muy convencido que la alternativa sea votar nulo, pues creo que eso sería votar por la derecha.

En todo caso, esto es sólo el comienzo…