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Agosto 18, 2026

Si la oposición llega al poder habrá conflictos sociales y problemas…

 Así dicen que dijo Frei, el candidato. Es bueno saberlo.

 Servidor, -ingenuo que es uno-, pensaba que vivimos en un mar de conflictos que se resumen todos en un conflicto mayor, el que opone a los beneficiarios del legado institucional y económico de la dictadura por un lado, al pueblo de Chile que sufre las consecuencias por el otro.

 

Enríquez acusa a Frei de hablar como Pinochet y de no estar habituado a la “competencia”. Ya ves el nivel, mientras más le escucho al competidor nato  más me convenzo de que para ser presidente no basta con tener patas, o pechuga, o ambas dos, también hay que tener cerebro y por este lado no arriesgamos ningún ACV.
 
Patricio Aylwin también refutó duramente a Frei -hasta nuevo aviso su propio abanderado- alegando que “no hay que ser catastrofista”. En una de esas -anda a saber- el iniciado en información privilegiada llega a La Moneda y no pasa nada, ya te expliqué más arriba donde está el conflicto mayor. Entre bueyes no hay cornadas.
 
El ex senador Gabriel Valdés declaró que su edad lo hace ser “neutral”. En su época Ricardo Lagos aseguraba ser “suizo”, aun cuando la verdad es que se hace el sueco y busca acercar a unos y otros por eso de que la familia que medra unida, permanece unida. O debiera. De ahí que haga con Enríquez como las sirenas con Ulises.
 
Ecuménico, Gabriel Valdés asegura que aun cuando es “muy amigo de Frei”, ve “el porvenir muy difícil para cualquiera (…) que gane”. Ya ves que cuando hay un poco de cacumen se le puede decir elegantemente a Andrés Velasco que es un mentiroso descarado, sin necesariamente dar la impresión de hacerlo.
 
En fin, que así, poco a poco, la confusión que reinaba hace algunas semanas -y que dio señales de aclararse con el debate televisivo- va empeorando.
 
Sin temas obligados de debate a los cuales consagrarles algunos minutos, Enríquez, Piñera y Frei agarran de llamarse por el nombre del puerco, sacan trapitos al sol, se enzarzan en peleas de curados y olvidan que se trata de  ocuparse de los problemas de dieciséis millones  de ciudadanos.
 
Sobre todo de devolverles a esos ciudadanos los derechos secuestrados en dictadura y que hasta ahora no les han sido restituidos.
 
Y para los tres regalones del Mercurio… ¡ese sí que es “problema”!