Andrés Velasco, niño símbolo del FMI y héroe nacional para nuestra Presidenta, presentó con orgullo su cumplimiento 2009 en el Congreso Nacional. Se crecerá al 5% en 2010, no se sabe cómo, ya que la productividad de factores no aumenta desde 1995. Afirma que el Banco Central es extraordinario. Se premia a De Gregorio, por no tener inflación y una tasa de interés de 0,5%. Nunca antes se hizo eso en Chile, proclama estentóreamente, aunque no aclara que las PYME siguen careciendo de crédito y que sólo los grandes pueden contar con éste en abundancia.
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Nuestro Ministro insiste en que Chile estuvo blindado frente a la crisis, que ya prácticamente pasó, por saber hacer bien las tareas. Destaca que no le debemos plata a nadie, sino que nos deben a nosotros, ya que todos nuestros ahorros están invertidos en bancos internacionales. No importa que las rentabilidades de nuestros ahorros hayan bajado por la crisis y las quiebras.
Nuestro éxito probablemente lo llevará a convertirse en asesor honorario de Wall Street. Ya ha sido condecorado por el organismo rector, en ése donde aterrizan todos nuestros Ministros de Hacienda. Las condecoraciones entre ellos se multiplican. Nuestro héroe puede hacer cualquier cosa y fácilmente ser Presidente de la República. Acaba de tener un nuevo éxito en las encuestas. Así lo siente y así lo hace sentir sin ningún pudor.
Pero no habló sobre el millón de desempleados ni de las PYME quebradas. No recordó que éstas crean más del 90% del empleo nacional y que el Estado no les paga lo que les debe. Más aún que estas deudas han aumentado, especialmente en el sector salud.
Tampoco nos habló de los jóvenes consumidos por el alcohol, las drogas, la violencia y la desesperanza. De su deprimente futuro, su educación vergonzosa y su acceso a una salud precaria y aterradora. Tampoco de que el desempleo y el trabajo indecente (por hora, faena, temporero o a domicilio) se compensan con tarjetas de crédito no bancarias que han enriquecido a los retails y han cooptado miles de voluntades que han reemplazado la protesta y la organización por el consumo y el mall. Para qué vamos a exigir salarios o trabajo, paguemos cinco lucas mensuales en cada tarjetita y hagamos bicicleta. Mientras tanto los retails se enriquecen con tasas de interés usureras y expanden el milagro a toda América Latina. El modelito funciona y cuando el capitalismo financiero tambalea, el Estado lo apuntala y la riqueza sigue saliendo de los recursos naturales del planeta cada vez más exhausto y de los obreros fabriles del Asia que trabajan como esclavos por salarios miserables.
Pero en Chile estamos orgullosos de ser diferentes a la región, hemos vendido cinco Lambourghini (¿ese es el nombre?), tenemos un reality militar donde le vemos las tetas a la Kenita Larraín, y nuestros grupos económicos salen a comprar más tierras en América Latina para seguir sacando lo que ya se está acabando acá. Ya casi no quedan árboles, ni peces, pocos minerales y cada vez menos agua limpia.
Nuestro éxito probablemente lo llevará a convertirse en asesor honorario de Wall Street. Ya ha sido condecorado por el organismo rector, en ése donde aterrizan todos nuestros Ministros de Hacienda. Las condecoraciones entre ellos se multiplican. Nuestro héroe puede hacer cualquier cosa y fácilmente ser Presidente de la República. Acaba de tener un nuevo éxito en las encuestas. Así lo siente y así lo hace sentir sin ningún pudor.
Pero no habló sobre el millón de desempleados ni de las PYME quebradas. No recordó que éstas crean más del 90% del empleo nacional y que el Estado no les paga lo que les debe. Más aún que estas deudas han aumentado, especialmente en el sector salud.
Tampoco nos habló de los jóvenes consumidos por el alcohol, las drogas, la violencia y la desesperanza. De su deprimente futuro, su educación vergonzosa y su acceso a una salud precaria y aterradora. Tampoco de que el desempleo y el trabajo indecente (por hora, faena, temporero o a domicilio) se compensan con tarjetas de crédito no bancarias que han enriquecido a los retails y han cooptado miles de voluntades que han reemplazado la protesta y la organización por el consumo y el mall. Para qué vamos a exigir salarios o trabajo, paguemos cinco lucas mensuales en cada tarjetita y hagamos bicicleta. Mientras tanto los retails se enriquecen con tasas de interés usureras y expanden el milagro a toda América Latina. El modelito funciona y cuando el capitalismo financiero tambalea, el Estado lo apuntala y la riqueza sigue saliendo de los recursos naturales del planeta cada vez más exhausto y de los obreros fabriles del Asia que trabajan como esclavos por salarios miserables.
Pero en Chile estamos orgullosos de ser diferentes a la región, hemos vendido cinco Lambourghini (¿ese es el nombre?), tenemos un reality militar donde le vemos las tetas a la Kenita Larraín, y nuestros grupos económicos salen a comprar más tierras en América Latina para seguir sacando lo que ya se está acabando acá. Ya casi no quedan árboles, ni peces, pocos minerales y cada vez menos agua limpia.
¡¡¡¡Y el comunismo era el intrínsecamente perverso!!!!
