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Agosto 18, 2026

Alicia en el País de las lentejas remojadas

 Las horas muertas de la lenteja son la noche en una olla llena de agua, Luli. Eso me dijo don Moisés, padre del Tito y abuelo de chocho. Estábamos frente al  “Rey del mote con huesillos, mirando como los con platas se mandaban al buche los vasos llenos de mote. 1960, poh, Luli, y no es decir que esa época era un polvito al aire, ni dos en caso se era ulpo en la cama. ¡No te rías! Nunca superé al ulpo, pero, bueno, mirando el pasado, joven y opulento de energías, mi vieja amante, me mataría de nuevo, bueno que ya lo sabes, que siempre vivo del pasado hervido y servido , bien lo sabes tú.

El 1960 era malicioso. ¡Pero mira para lo que te he llamado! Mi memoria, Luli, tiene el trauma de los generales. Éramos cabros, Luli. La época del miedo. Recuerdo haber leído en un diario del water sobre “las fronteras ideológicas”. Y no es que me gustaría volver a esos años malditos, Luli, que tú lo sabes mejor que yo, 1960, época de generales, tiempos de platos vacíos y de camas mojadas. Todos los uniformados de lideres, de pistoleros o llaneros solitarios. El marxismo, para variar, era el canapés con veneno para la burguesía. Recuerdo que ya andaba escribiendo mis primeros cuentos, Luli. Con nueve años de edad andaba escribiendo sobre pobres y vacas flacas. Una preocupación para la profe de mi escuela y para mis amigos de recreo. El remedio que recomendaban, para mejorar mi conducta, era que se me internara en una casa de menores. Frontera ideológica, Luli, guste o no guste. Don Moisés, frío como el hielo y torcido como una “U”, fue patrón de su propio destino. El mate lo dejó chueco… “aire” Luli, le dio aire. Me dijo que con eso del aire volvió a nacer… cierto, chueco… si, Luli, bueno tu chiste… chueco como un peo de culebra…, pero, se sentía el “hola” del saludo, porque era “marxista”. Ser marxista en los años 60. Era como ser mirista después del golpe. Odiaba a Frei Montalva porque ese gallo metía, o andaba metiendo, la nariz por todos lados…, “obvio, don Moisés… con esa ñata que tiene…”. Chile nunca ha dormido sueños felices, Luli. La historia adelanta problemas, el patrón que se adueña de los hombres y familias, el árbol de castañas suprime la garganta del chancho y lo vuelve Turín… cachai? A mis 10 años de edad ya había en mis orejas, cagadas de caca de loro, noticias de golpe de estado. Suerte que Salvador Allende agarró el toro por los cuernos y se pegó su aporte con “Pluralismo ideológico”. Excesivo interés por el pasado, me diría un psicologo.. Las escuelas chilenas no hablan de esto. “Olvida esto y lo otro y de lo que te dirán de leer en los foros de Internet. Valen callampa”. ¡Qué profes! Las fronteras ideológicas vuelven a surgir, Luli.  Se usará: “ vota por mí hasta la punta del ají”.  “Fíjate, trabajador, por más que te quiebres,  es fundamental que votes por mí”. Palabras rituales: “ Me comprometo con Chile”. A la cresta el pluralismo, al ardor, al, hagamos la vaquita pa’ ayudar al vecino que no tiene pega, (podría haber escrito al viento, pero suena más de roto) a la chucha, las tesis de don Cloro Almeyda, lógico, poh, Luli… el sistema de hoy se orienta a remojar lentejas.  Somos chiflados, que a eso hemos llegado, Luli. Los críos de Chile deberían ser educados de forma seria. Muchos de los lolos que han llegado a Europa en busca de futuro me piden que les hable del pasado. Verlos tan lejos de la patria dan pena. Aqui se pierden en copetes y llantos. 

“Don Godosky, en Chile llegué hasta el segundo medio. De historia, mi aguelito me decía que los milicos eran malos”.  Toda la información que manejan los cabros de la patria pasa por los cuentos orales de los parientes. Claro que si los cabros andan mal de historia, los de arriba también.  Entramos a los meses de la lenteja, Luli, y con los años la democracia en Chile será “lentejitas con cuerochancho”. Los campos de Piñera serán el paraíso de los pobres: las niñas  que se llamen, Alicia, pues, desde ahorita, guajiro,  serán: las alicias de las lentejas remojadas.`Si no gana el pije, pues, ahora cantaremos: … y ese mar que tranquilo se baña te promete futuro esplendor…
“…Perdona, Godosky, pa’  esa guea me llamaste?
“Sip”.
“Bueno, al menos me diste una idea para el almuerzo de mañana.
Godosky