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Agosto 18, 2026

Sí, ya sé

Un trago, Luli, lo he tomado. Se puede decir que raramente tomo un copete Edward Kennedy se nos murió. Su muerte no inventa el pasado. Luli, para qué te voy a hablar del 1978, y que si no sé la memoria que tengo, como si llevara un cuaderno de apuntes en la sesera o poco más.  

El pasado tiene más heridas que el presente. Luli, para que te voy a decir otras tonteras, aunque arrastramos en la lengua las banalidades, ya me conoces, cuanto más maduro me pongo se es, grave, que los hombres somos todos unos nostálgicos y el día que me muera, la tierra me pedirá firmar un certificado, un seguro, Luli, para que no llore, ya te puedes imaginar lo caro que me saldría.

Me gustaría hablar del 1978, sin pelos en la lengua, un poco hocicón, ya te lo digo desde tan lejos, obvio.  La bruja te manda saludos. ¿No te acuerdas de ella? Esa mujer que se compadecía de ella misma que levantaba los brazos hacia el cielo  hasta cuando la asaltaban sus presentimientos. !La de las gafas potó botellas! Tú dijiste que sus ojos parecían embotellados. Caminaba como una gatita golpeada. ¿Quieres decirme para qué usas tu memoria? Esa mujer que tenía el pecho plano y el cuello largo. Bueno, ella, la bruja fue la que nos ayudó en una huelga de hambre el 1978. En la Iglesia repartía material informativo sobre los 2500 desaparecidos bajo la Junta Militar Fascista.

Bueno, no era de izquierda… Luli, ser la mujer de un izquierdista no quiere decir que el resto de la familia sea marxista. ¿No me digas que tú te considerabas mirista por el hecho de haber dormido con un miguelito? No estoy borracho… Luli, es que yo, mujer, para merecer una muerte serena debo ir entregando mis vivencias: “Menudas vivencias” porque las neuronas bullen y hasta cuchichean.

El cura de la iglesia, buen hombre, Luli.  El 1978 nos decidimos, junto a unos pocos los viejos exiliados, de realizar una actividad política contra la tiranía. Llevaba pocos meses en exilio. Los antiguos, esos que dejaron la patria el 1973, se habían puesto algo burgueses. Pasaron de la cumbia al Vals. ¡Madre qué arribistas! ¡Qué desgracia! ¡Tanto humo y poca carne! Era preferible morir en Chile.

Todos los antiguos con sus libros bajo el brazo. El vacilón de la literatura. Me daban pena. Fue aquella vez que te llamé de la iglesia. Te dije que Edward Kennedy, de paso por Suiza, nos apoyó la huelga de hambre contra Pinochet. La bruja se sentía la mejor revolucionaria del tiempo.

Cierto, Luli, los que participamos en la huelga fuimos pocos… un par de militantes de la Coordinadora Nacional del PS… y tres miristas. EL PS y el PC no apoyaron. Estaba escrito en los libros: sectarios hasta los cocos. 

Todo la acción reventaba a los reformistas. La solidaridad era una parcela. Muchos Social Demócratas apoyaban a los socialistas chilenos, los Comunistas, a los conunistas chilenos, los progresistas a los miristas y los antifascistas a los exiliados. Para que te voy a hablar de los sindicatos. Un despelote. Todos eran pechos de oro…, pero, Luli, la prensa nos trató bien, la solidaridad mejor… y los reformistas, ya se sabia, vendrían a la iglesia para que los dejáramos entrar. El cura, eso te lo digo, dijo que si los dejábamos pasar éramos tontos.

Ahí a la entrada de la iglesia la guatona… venía en representación de los socialistas.  “Sería gúeno que me dejaran entrar poh… así podría bajar unos kilitos”. Llevábamos 7 días de huelga. En Europa había otras manifestaciones contra Pinochet. Los comunistas nos acusaban de arrebatados. ¡qué bochorno! La cabeza era la de Pinocho y no la del MIR. Los reformistas forcejearon pero nu hubo caso. Lo único que consiguieron fue que nos expulsaran del partido.  La inyección de los antiguos.

Si, Luli, Edward Kennedy, nos apoyó… el PS y el PC, no… Sí ya lo sé… se ha muerto otra parte de mi vida…Pero, bueno,  unos caímos al hospital, otros en sectarismos. Los que pasamos una noche en reanimación, bueno, los desmayados, tuvimos que pagar hasta los bofetones del doctor. Todo se paga en los país capitalistas. No fue la ruina, Luli… tampoco nos hundimos en el orgullo… sino que la lección de la huelga sirvió… nos pusimos más ciegos, más sabios y hasta nos  repetimos 21 misas que el curita organizó en nombre de las victimas del fascismo. 

Leí que el año pasado la Sra. Bachelet le entregó a Kennedy una medalla de honor por su solidaridad con Chile…  Un buen paso… de verdad, esperamos que no se olviden de las victimas… de los desaparecidos… que son los mártires de la historia de Chile.
 
Godosky